
24 de agosto de 2025
Real Oviedo 0 – 3 Real Madrid
Hace más de veinte años que el Real Madrid no juega contra el Real Oviedo. El recibimiento de los madridistas asturianos al Real Madrid es cálido, acogedor y maravilloso. No lo verán en los medios habituales porque la admiración que suscita el Real Madrid no interesa. Del Madrid solo se promocionan los silbidos, los abucheos, el acoso y el rechazo. Solo se publicitan aquellos comportamientos que fomentan la animadversión al mejor equipo de España. Solo se le da voz al antimadridismo.
Novedades importantes en el once inicial. Mastantuono y Rodrygo titulares. Vinicius en el banquillo. Los haters de Vinicius se frotan las manos. Los juntaletras acosadores, los antimadridistas, los racistas y los pseudomadridistas festejan que el chico empiece en el banquillo. No se hagan ilusiones. Estamos en pretemporada. Nuestra temporada empezará el catorce de septiembre. Las tres primeras jornadas antes del parón de selecciones nos sirven de preparación. No hemos disfrutado del tiempo necesario para que el equipo se ruede gracias al madridista Tebas. Es importante llegar al parón de selecciones sumando nueve puntos en tres jornadas y sin lesionados.
Me gusta que Mastantuono sea titular. Es un gran jugador. Mastantuono no lleva en España ni una semana y los periodistas españoles ya le han montado polémicas con su carnet de conducir, con su dorsal, con su supuesta alineación indebida y con la Ley de Memoria Histórica. El chico ya empieza a conocer de qué pie calza la prensa de este país.
Miguel Galán, un personaje con aspecto de matón con chándal de película de Guy Ritchie, ha denunciado la supuesta alineación indebida de Mastantuono porque el Real Madrid le ha inscrito con ficha del filial y le ha otorgado el dorsal treinta. Toda la prensa le ha dado altavoz a este personaje. Ha estado de gira por todas las radios y las televisiones. Curiosamente, Gavi jugó setenta y dos partidos con el dorsal treinta y ficha del juvenil. Nunca escuchamos polémica alguna. Recuerden que no son periodistas, son antimadridistas. Lo demuestran los trescientos sesenta y cinco días del año. Me haría muy feliz que al Madrid le diesen por perdido el partido contra Osasuna por alineación indebida. A continuación el Madrid denunciaría los setenta y dos partidos de alineación indebida de Gavi y el Enríquez FC perdería una Liga y posiblemente descendería a segunda. Jaque mate. Jugada maestra.
El Real Madrid contribuyó con cien mil euros cuando el Real Oviedo estaba pasando dificultades económicas. También donamos una camiseta de Casillas en su prime para que el club ovetense pudiese recaudar más dinero. El Madrid es un club señor. Algunos aficionados del Real Oviedo carecen de señorío y de educación. En la salida del equipo al calentamiento algunos paletos se pusieron a silbar a Vinicius. Cuando el equipo se retiró a vestuarios tras los ejercicios aparecieron de nuevo los silbidos. Algunos rednecks asturianos acudieron al primer encuentro de su equipo en Primera División en veinticuatro años con balones de playa para reírse de Vinicius. Ese es el nivel. Todo esto cuando Vinicius jamás ha jugado contra el Real Oviedo. Parece ser que muchos paletos ovetenses estaban deseando jugar en La Liga para poder participar del acoso a Vinicius, que es el muñeco del pimpampum de toda la España palurda, acosadora y racista.
Esta semana el Fútbol Club Barcelona ha solicitado que su próximo partido de La Liga en casa contra el Valencia se juegue en Mestalla y la vuelta se juegue en el Spotify. Es el tocomocho de las obras. Todos los que hemos visto el avance de las obras del Camp Nou tenemos claro que el estadio no iba a estar en el Gamper, ni en las primeras jornadas de La Liga. Posiblemente lo abran en 2026. El Enríquez FC, en lugar de empezar jugando en Montjuic, ha engañado al madridista Tebas, que – oh, sorpresa – se ha dejado engañar nuevamente. Con la excusa del ya está, ya está, han conseguido jugar tres partidos más como local en la segunda vuelta. Ahora piden un cuarto. A esto hay que añadir que en la primera vuelta disputarán en Miami como local un partido que deberían jugar como visitante en el Estadio de la Cerámica. Como pueden observar hacen y deshacen el calendario de la competición a su antojo. Pero el Madrid no podía cambiar de fecha un partido con Osasuna, estando ambos clubes de acuerdo, para disponer de los días necesarios de pretemporada que recomienda la FIFA. En fin. Ya nada nos sorprende en la Mugrienta Liga Enríquez.
Por cierto, les recomiendo la crónica del Marça – yo le llamo así al diario Marca – del partido del Barcelona. El Barcelona ganó en el descuento tras ir perdiendo por dos a cero, pero el cronista del panfleto nos avisó a todos de que el Barcelona posiblemente va a ganar los treinta y ocho partidos de La Liga y que ganará la competición en marzo. Pues nada, que le den ya el trofeo el próximo 11 de septiembre, aprovechando la diada nacional de Catalunya. Así nos ahorramos todos el penar durante meses por los campos de esta mugrienta y aburrida competición.
Anoche al Enríquez FC le arbitró Alejandro José Hernández Hernández, culé confeso. A la pregunta de un periodista sobre si tenía algún equipo favorito, Alejandro contestó que «sí, claro, el Barcelona». Solo faltaría. En el VAR del partido del Barcelona repitió Jorge Figueroa Vázquez, como premio a su gran partido en Mallorca, en el que decidió no avisar de una roja catedralicia de Raphinha. Hoy a nosotros nos arbitra De Burgos «Pucheritos Richi» Bengoetxea, árbitro de rancio abolengo del negreirato que nos expulsó a tres jugadores la última vez que nos arbitró. Estará asistido por el más joven de los Iglesias Villanueva. Una pareja de liantes a la altura de los Newman y Redford de El golpe.
«La mafia a su mesa». Así rezaba un anuncio publicitario que aparecía en la banda del Carlos Tartiere. Muy adecuado para la salida al campo del equipo arbitral. Pero no se refería al CTA, luego me di cuenta de que se trataba de una cadena de restaurantes.
El equipo sale con Arda a los mandos de la nave. El chico se coloca delante de los centrales y reparte juego. Es el nuevo director de orquesta. Es el nuevo Ricardo Gallego. Solo le falta el frac. Sin Luka y sin Toni toda la responsabilidad recae en el chico. Y la está asumiendo sin rechistar. Está en todas partes, no deja de moverse, de ofrecerse, de repartir pases y de manejar la velocidad del equipo. Aplaude y abronca a los compañeros. Ha perdido la timidez. Está huyendo de la maldición de Odegaard y Kubo. Está demostrando que sí es jugador para el Madrid.
El Real Oviedo tiene un espejo en el que mirarse: el Osasuna. El equipo rojillo puso en dificultades hace unos días al equipo de Xabi y el Real Oviedo plantea una estrategia similar. El autobús. Lo que los cursis llaman «bloque bajo». Pero el equipo de Xabi ha trabajado esta semana la táctica militar. Cómo asediar una ciudad amurallada. La respuesta es la velocidad. Mover el balón rápido. Moverse. Ofrecerse. Volver loco al rival. El Madrid ataca hoy con mucha más velocidad que en el partido contra Osasuna. También aumenta la intensidad de la presión tras pérdida. Al final acabará dando resultado, ya verán.
El CTA sigue con su media habitual. Al Real Madrid solo le pitan uno de cada tres penaltis. En el minuto doce hay un agarrón a Rudiger en el área. De esos agarrones tan evidentes que se tienen que pitar. Sigan. En el minuto quince, Mastantuono entra en el área y dos fornidos defensas le agarran cada uno de un hombro. Como si le fuesen a echar del saloon. El chico intenta seguir pero le resulta imposible. De Burgos se hace el sueco y su cómplice necesario en el VAR guarda silencio. Sigan.
Como parece difícil entrar en el área ovetense, don Aurélien, don Arda, don Franco y don Federico se animan a tirar desde fuera. Es muy buena alternativa. Bombardear desde fuera del área. Tenemos muy buenos tiradores.
Mastantuono está muy activo, recupera balones, lucha, tira paredes. Tiene mucha personalidad. No le pesa la camiseta. Ni el escudo. Empieza a conocer a los Enríquez boys. No le pitan ni una. A Kylian tampoco. Empieza a indignarse también con las faltas que no les pitan a sus compañeros. Empieza a darse cuenta de qué va esta película. Empieza a entender porqué el Madrid ha ganado seis Champions League en once años y tan solo ha sido capaz de ganar cuatro ligas en el mismo periodo. Aquí las reglas son distintas. En este territorio mandan los Enríquez.
Rodrygo está muy bien. Hay algo que no ha perdido. La capacidad de regatear con el balón pegado al pie en una baldosa. Realiza varias jugadas de mérito pero se va difuminando a medida que avanzan los minutos. Hay que recuperarle.
El Madrid aumenta la intensidad. En el minuto treinta y seis Tchouaméni recupera un balón en la medular. Arda le da un pase perfecto y rápido a Mbappé, que está en la frontal. Los pases del turco tienen una precisión tonikroosiana. Este es fuerte y directo. El control de Kylian es maravilloso. Se acomoda el balón dándose la vuelta y ajusticia al portero ovetense de un latigazo. El mejor goleador del mundo abre una brecha en las murallas de la ciudad. El gol es fruto de la recuperación de don Aurélien, que está imperial durante todo el partido. Cada vez ocupa más terreno en el centro del campo. En esa zona su superioridad en defensa es aplastante. Lo corta todo. Es un imán de balones. Ya está totalmente casemirizado.
En la segunda parte hay un empujón de Hausen a Rondón. Es penalti pero no se pita. Es un penalti similar al penalti del Mundial de Clubes por el que, tanto la prensa como el pseudomadridismo, crucificaron a don Raúl Asencio del Rosario. El CTA no quiere líos. Han evitado pitarle dos penaltis mucho más claros al Madrid en la primera parte. Después del arranque de Munuera Montero en Mallorca supongo que les habrán pedido que sean un poco más sutiles.
El Real Oviedo empieza a estirarse y el Madrid pierde el control del partido. El equipo ha estado muy intenso durante la primera hora y empieza a acusar un bajón físico. Los chicos están menos juntos. La banda derecha empieza a hacer aguas. Carvajal no puede contener los ataques ovetenses. Brahim no es lo mismo que Mastantuono. Valverde está ahora más centrado y no tapa tan bien la banda. Los carbayones explotan ese flanco. Suenan las alarmas. Urgen los cambios.
Y sale el jugador más exuberante del mundo. Don Vinicius José Paixão de Oliveira Junior. El brasileño recibe silbidos nada más saltar al campo. Antes de hacer nada. Los justificadores han perdido toda la razón. Nunca la han tenido. Si Vinicius despierta animadversión en parte de la grada ovetense no es por su comportamiento. Estos aficionados traen el odio de casa. Odio inoculado en sus escasas neuronas por todas las campañas de acoso de los principales medios de comunicación del país. Los paletos ovetenses estaban deseando unirse a la fiesta. Hay que destacar que todo lo que le ocurre a Vinicius en la gran mayoría de los estadios de España no le ha ocurrido nunca en sus más de cien partidos internacionales con Brasil y con el Real Madrid. A ver si el problema no va a ser Vinicius.
Vini no sale al campo a provocar. Él nunca empieza. Pero Vini toma nota. Y si van a por él, responde. Siempre les he dicho que tiene un carácter juanitesco. El pseudomadridismo confunde el señorío con poner la otra mejilla. Eso no va con él. El chico ha llegado a la ciudad y ha sido recibido con silbidos desde el calentamiento, con balones de playa en la grada y con gritos de «tonto, tonto». Él no ha empezado. Pero va a responder. Los psicopedagogos de chichinabo y los tontos de toda España están todos esperando agazapados. Todos dispuestos a darle al negro consejos sobre cómo debe comportarse en el caso de que ose responder. Pucheritos Richi le saca una tarjeta amarilla por caerse en el área. Uno de esos desmayos que sufre varias veces Lamine Yamal en todos los partidos. En el caso de la perla de La Masia los árbitros acuden raudos a levantarle del suelo, le recuestan en una chaise longue, le prestan unas sales y le abanican para que se recupere. También suelen sacarle una tarjeta amarilla al rival más cercano. A quién se le ocurre soliviantar a la estrella nacional. A Vinicius, amarilla y que no rechiste, que sino le expulsan.
Vini ya está encabritado. Por el sector redneck de la grada ovetense y por la tarjeta de regalo de Pucheritos Richi, viejo conocido que le expulsó en Mestalla por zafarse de un mataléon. A mi me gusta el carácter de Vini. Lo tengo que confesar. A mi me gusta que un jugador se rebele ante el acoso y ante las injusticias. Que no se calle. Que responda. Yo no voy a darle lecciones a un chico que ha sido objeto de acoso racista en la mayoría de los estadios y que ha sufrido una campaña de odio por parte de la gran mayoría de los medios de comunicación españoles. Yo no voy a decirle cómo tiene que comportarse a un chaval que ha sufrido las burlas y los memes de los antimadridistas de toda España durante varios años – recuerden que le llamaban Malicius – y que ha respondido siendo decisivo en las dos últimas Champions del Real Madrid, marcando en las dos finales y ganando el trofeo The Best al mejor jugador del mundo. Como reza un proverbio de los indios norteamericanos: «Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus zapatos».
Vini es el jugador más determinante del mundo. Mbappé es el mejor goleador del planeta. Exuberancia y eficacia. Es un regalo tenerles en el equipo. Los madridistas que pretenden prescindir de uno de los dos deberían hacérselo mirar. Vini le roba un balón a un jugador rival y le da una asistencia al francés, que marca el segundo. Ya lleva tres. Es una máquina de golear. Vinicius celebra el gol en el fondo. Le cae una botella. Mbappé y sus compañeros se acercan a abrazarle. A De Burgos «Pucheritos Richi» Bengoetxea le ha sentado muy mal el segundo gol del Madrid. El colegiado hace sonar su silbato y le hace varias señas a Vinicius para que se aleje del fondo. A Richi nunca le ha gustado que celebremos nuestros goles. Vini se dispone a mandar a la mierda a Richi a lo Fernando Fernán Gómez, pero Mbappé le tapa la boca mientras se parte de risa. Todavía recuerdo cómo se puso Richi el día en que Cristiano marcó en el Camp Nou y le mostró la camiseta y los abdominales a la grada. Se puso tan rabioso que le acabó expulsando a los diez minutos.
Unos minutos después, Vini marca el tercero en una gran jugada del equipo. Esto es lo que suele ocurrir cuando intentas acosar al jugador más determinante del mundo. Que te fulmina. Ahora podéis seguir silbando. Ahora ya tenéis motivo. En veinte minutos ha dado una asistencia y ha marcado un gol. Ahora Vini se lleva la mano al oído. También le hace el gesto de a segunda a un aficionado que le increpa desde la grada. Gesto que analizan todas las tertulias nocturnas, las radiofónicas y la televisiva. Todos afean el gesto de Vinicius. Son los mismos que callaron ante los tocamientos de Mapi León a Daniela Caracas. Los mismos que han guardado silencio ante la patada voladora de Mapi que alcanzó la cabeza de una rival este fin de semana en un partido amistoso. La chica tuvo que retirarse en camilla cubierta de sangre. Imaginen si estos dos episodios los hubiese protagonizado Vinicius. Pero ya saben, no es el qué, es el quién. Esta semana también se han difundido en cuentas de Arabia de las red social X – recuerden que Movistar y Dazn siempre omiten lo que no interesa – unas imágenes de Lamine Yamal en el partido de Milán contra el Inter. El astro de La Masia se toca los genitales delante de la grada, les dirige a los aficionados una mirada desafiante y procede a escupir. Todo un ejemplo para los niños. No habrán escuchado, visto ni leído sobre el tema en ningún medio de comunicación. Nunca ha sido el qué, siempre ha sido el quien. La campaña de acoso es solo contra Vinicius. Los periodistas que ponen el foco en Vinicius mientras callan ante los comportamientos de Mapi León y de Lamine Yamal no son periodistas, son acosadores. Carecen de ética profesional.
Y Vinicius es así. Yo valoro su rebeldía ante un sistema arbitral dirigido por los Enríquez boys – me gusta Enríquez boys, suena a organización criminal a lo Peaky Blinders -, unas competiciones domésticas adulteradas por el calendario y por la manga ancha ante los incumplimientos de fair play financiero del Enríquez FC y unos medios de comunicación que carecen de toda ética profesional. Vini Jr. no se achanta, no humilla, contesta y planta cara ante todos los que le acosan a él y al Real Madrid. Por eso le admiro tanto. Además de por su maravilloso fútbol. Después del partido publicará en las redes sociales su foto dirigiéndose a la grada tras marcar gol, con un mano en el oído y con el texto: «Así soy yo». Solo le falta añadir una estrofa de Alaska y Dinarama: «Así soy yo y así seguiré, nunca cambiaré». Pues eso, Vini. No puedes gustarle a todo el mundo. Así que no cambies. Que sigan rabiando.
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Nota: esta semana se pondrá a la venta mi libro «Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos». Les avisaré en redes sociales en cuanto esté disponible. Espero que disfruten tanto leyéndolo como yo he disfrutado escribiéndolo. Muchas gracias a todos por su interés.





