16 de septiembre de 2025

Real Madrid 2 – 1 Olympique de Marsella

Vuelve la Ceferin Cup. Estamos en una semana en la que los ataques al Real Madrid se han recrudecido desde todos los flancos. Unos minutos antes del inicio del partido, el CTA emite su bochornoso programa Tiempo de revisión, que debería llamarse El recochineo. Como era de esperar, admiten que el Manzanosaurus se equivocó al expulsar a Huijsen, pero argumentan que el VAR hizo bien en no avisar porque se trata de un «lance gris» y el VAR solo interviene en «errores obvios, claros y manifiestos». Les transcribo aquí un fragmento de mi libro Madridismo sin complejos: «Gracias a la aparición del VAR la trama consiguió perfeccionar sus métodos. El VAR debería revisar siempre posibles penaltis, rojas, fueras de juego y goles fantasma. Pero se inventaron dos términos totalmente subjetivos para poder intervenir o no según sus intereses. Nos vendieron que el VAR no intervenía en ‘jugadas grises’ y que solo intervenía en ‘errores claros y manifiestos’». Como pueden ver, les conozco como si les hubiera parido.

Si revisamos el saldo de tarjetas del Real Madrid y del Fútbol Club Barcelona en estas cuatro primeras jornadas llegaremos a la conclusión de que algo sigue apestando en el CTA. De renovación, nada. El colectivo bajo sospecha le saca una tarjeta amarilla a los rivales del Barcelona cada 3,8 faltas. Al Real Madrid le tienen que hacer 11 faltas, más las que dejan de pitarnos, para que el rival vea una tarjeta amarilla. La Mugrienta Liga Negreira en su máxima expresión.

Al día siguiente del intento de hurto en Anoeta, en el partido del Castilla contra el Bilbao Athletic, se produjo un lance bochornoso por parte del colegiado David López. Un árbitro al que auguro un brillante futuro en el CTA. El trencilla decidió expulsar a Cestero por una acción que no era ni falta. Le sacó una segunda amarilla. Arbeloa pidió la revisión de la jugada – en Primera Federación los entrenadores pueden pedir dos revisiones en cada partido – y el Negreira boy fue al monitor y se mantuvo en sus trece. Sabe perfectamente lo que tiene que hacer para ascender en el organigrama de la organización. El equipo jugó con uno menos desde el minuto treinta y nueve. Se trata de una decisión tan arbitraria que raya el delito de corrupción deportiva.

Además del recochineo y del acoso del CTA, Javier Tebas volvió a amenazar al Real Madrid por su intención de enviar un dossier a la FIFA con lo que ocurre con los arbitrajes en estas cuatro jornadas y con todo lo ocurrido durante la pasada temporada. Fétido Addams afirmó, con los ojos fuera de las órbitas, que “hay que tener mucho cuidado con lo que se hace y se dice». La Liga es la única competición del mundo en la que su presidente muestra todos los días su animadversión hacia uno de los equipos que participan.

Y para qué queremos a Tebas y al CTA si ya tenemos a Iker Casillas. Iker es ahora empleado de La Liga. Con el dinero que ha ganado el exguardameta quizás podría haberse dedicado a invertir en ladrillo, abrir un restaurante, un hotel o una clínica de implantes capilares, pero ha decidido trabajar como empleado de Javier Tebas, uno de los mayores enemigos del Real Madrid. Iker nos deleitó con las siguientes declaraciones sobre la expulsión de Huijsen: «Como tantas otras expulsiones. Las polémicas la vamos a tener siempre. Por lo que se va viendo, siempre que haya una expulsión que sea a favor del Madrid va a crear polémica y si es en contra lo mismo. Hay que dejar que los árbitros hagan su trabajo, que yo creo que están expuestos a mucha presión y que de ahí salga lo mejor para cada equipo. Lo que te va a tocar un día, al siguiente puede que te perjudique«. Con tal de tener contento a Javier, a Casillas no le importa dejar en evidencia a Huijsen, al equipo y al club.

La Liga continúa con su principal cometido: favorecer los intereses del Fútbol Club Barcelona. El Negreira FC volverá a jugar en el estadio Johan Cruyff contra el Getafe, incumpliendo por segunda vez la normativa de La Liga. Todos sabemos que el equipo que le pagó 8,4 millones de euros al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros juega con otras normas.

Pero vamos al partido de hoy. Empieza la segunda edición de la Ceferin Cup. Esa competición contrahecha y asimétrica en la que comparten tabla clasificatoria equipos que no se enfrentan entre sí. Un engendro, vamos. El Bernabéu está hambriento de gloria. El equipo también. Nada más hacerse público el once inicial, las cuentas de X Real Madrid entran en ebullición. No juega Vinicius. No juega Vinicius. No juega Vinicius. No se oye otra cosa. La histeria es colectiva. «Trancuilos», que diría don Carlo. Para poner o no a un jugador hay que tener en cuenta muchos factores, además del estado de forma, cuál es el estado físico, cómo juega el equipo contra el que te enfrentas, qué cartas te guardas para la segunda parte, cuál es el próximo partido y cómo vas a repartir los minutos de las distintas competiciones entre los jugadores de la plantilla. Calma. Con el estilo de presión alta de Xabi, está obligado a rotar mucho. Todos los jugadores tienen que entenderlo. Los aficionados, también.

He decidido bautizar al proyecto de Xabi Alonso como una película de Mariano Ozores protagonizada por Pajares y Esteso: Los energéticos. El Madrid sale presionando al rival en la salida con una intensidad y una energía nunca vista. El Olympique es incapaz de pasar de medio campo. El vigor del equipo en la primera media hora es espectacular. Pero van demasiado revolucionados. Recuperamos muy rápido. Eso nos permite crear ocasiones en dos o tres pases. Pero esa velocidad de más, esa ansia, esa sobreactuación hace que fallemos pases y ocasiones. Hay que frenar un poco. Mezclar el juego. Los chicos han tomado las instrucciones de Xabi al pie de la letra. Es un Madrid bundesliguizado. Estamos jugando con una versión alonsista del geggenpressing de Klopp. Un Madrid irreconocible. El problema de este sistema puede ser la energgía, que decía Mr. Ancelotti. Si no decidimos el partido en la primera parte, podemos acabar sufriendo. Hay que tener en cuenta que venimos de jugar durante una hora con diez en Anoeta. Para este aumento de intensidad en el equipo son imprescindibles los jóvenes. Guler, Mastantuono y Carreras están en todas partes. Quieren ganarse el puesto. Y quieren conquistar la gloria en el Madrid.

En el minuto dos de partido, el mejor jugador del mundo – ahora mismo es don Kylian Mbappé Lottin – ejecuta una vistosa chilena que sale fuera. En el minuto tres sufrimos una baja, Trent se tira al suelo. Ya llevamos dos. Don Antonio está en la enfermería. Pronto regresarán don Eduardo y lord Bellingham. Esperemos que no se repita el calvario de la pasada temporada. Carvajal toma el lateral derecho y forma una banda infranqueable con Valverde y Mastantuono. El uruguayo es lucha y el argentino es belleza. Franco protagoniza varias jugadas magníficas, con regates en slalom, caños e incluso un disparo al palo. Está hiperactivo. Nos va a dar muchas alegrías.

Carreras hace honor a su apellido. No para de recorrer la banda de arriba a abajo. Es muy incisivo. No se corta en intentar entrar en el área con el balón. Es tan rápido y tan profundo que se sale del campo. La banda izquierda está muy bien cubierta con él, solo hay que controlar un poco esa potencia.

El partido es tan intenso que no da tiempo ni a pestañear, como para revisar el móvil. Imposible. El Olympique monta unos contraataques muy rápidos. En el minuto trece, Weah lanza un magnífico disparo que roza la escuadra. El partido parece una partida de pinball. La bolita se mueve a demasiada velocidad, rebotando entre los jugadores de ambos equipos. Hay mucha imprecisión en los pases. La intensidad nos resulta atractiva pero el espectáculo es poco estético. En el veintidós se nos escapa la bolita hacia donde no queremos y marca Weah. Toca remar. El Madrid aumenta todavía más la intensidad. En estos momentos don Carlo transmitía calma y serenidad. Hay tiempo de sobras. Estamos en el Bernabéu.

En el minuto veintisiete Rodrygo sufre un penalti claro. Un penalti de esos que no se pitan en la Liga Negreira. Aquí sí se pita. Marca Kylian. Ya lleva cuarenta y nueve. El Madrid sigue con la misma intensidad. Demasiada. Prefiero el fútbol al baloncesto. El primer partido del Madrid en esta edición de la Champions se ha convertido en un partido de baloncesto. Cada veinticuatro segundos hay un ataque en cada área. El Madrid desperdicia ocasiones por precipitarse. Parece que tememos que se nos agote el tiempo límite de veinticuatro segundos para tirar a canasta y nos piten posesión. Ni Xavi ni Xabi. Ni tanto ni tan calvo. Hay que buscar un término medio. El intercambio es tan rápido que no da tiempo a ver las repeticiones. Cuando el realizador decide mostrarnos la repetición de la última jugada nos perdemos otra ocasión que ya se está produciendo en directo.

Los chicos están condicionados por tres factores: las indicaciones de presión alta de todo el equipo por parte de Xabi, la responsabilidad de empezar bien la liguilla para evitar los tropiezos que tuvimos la pasada temporada y el ansia de los nuevos fichajes por demostrar su valía en su estreno en Champions League en el Bernabéu. Parece que quieren ganar la decimosexta en el primer partido de la competición. Tenemos que ganarla en el último. Xabi tiene una magnífica apuesta de juego, pero debe carlettizarse un poco. Solo un poquito. Mientras Carlo transmitía calma en los momentos límite, entrenadores como Simeone transmitían nerviosismo a sus jugadores. Con el tiempo aprenderá, va por buen camino.

El Madrid empieza a conceder demasiado y Weah y Aubameyang son tipos peligrosos. Tanto Mastantuono como Carreras hacen faltas tácticas nada más perder el balón para evitar las contras del Olympique. Pero hay que tener cuidado. Esta estrategia no funciona en una Mugrienta Liga Negreira donde nos sacan tarjetas por respirar. El presionar arriba conlleva más riesgo a nuestras espaldas. Vamos a ver cómo resolvemos esto durante la temporada.

La gasolina se nos agotó en el primer tiempo. Hay una apagón físico. La hora con diez de Anoeta ha pasado factura. Vamos a ver si podremos pagarla. Estamos empatados y empezamos a sufrir la pobreza energética. Mis miedos de la primera mitad se confirman. Ya no robamos, ya no generamos. El Olympique defiende mejor, saca mejor el balón y llega con facilidad. Estamos muy imprecisos, seguimos jugando con demasiadas prisas cuando tenemos el balón.

En el minuto setenta, don Daniel Carvajal Ramos comete un pecado de juventud. Rulli le busca en un córner y Dani se encara con él y le busca con la cabeza. Apenas le toca, pero Rulli cae desplomado en busca de un Emmy. Le damos motivos innecesarios al operario del VAR para que revise la jugada. Nos quedamos con diez por segunda vez en tres días.

El Madrid sigue insistiendo sin Carvajal. Sale Vinicius y provoca un córner, está a punto de rematar a gol en el segundo palo, tiene un disparo al muñeco que rechaza el portero argentino, y sigue percutiendo una y otra vez. Él es así. En una de sus incursiones en el área el defensa barre el balón con la mano para evitar que se plante solo delante del portero. Es uno de esos penaltis que no se pitan en la Mugrienta Liga Negreira. La prensa antimadridista ya tiene pienso para toda la semana. Se olvidan de que ha habido un plantillazo a Mbappé dentro del área y un pisotón a Asencio merecedor de tarjeta roja. El árbitro es malo, hay que reconocerlo. Pero hay que destacar que el fútbol es más bonito sin Gil Manzano, Figueroa Vázquez, De Burgos Bengoetxea, Soto Grado, Martínez Munuera, Hernández Hernández, Muñiz Ruiz, Trujillo Suárez, los Iglesias Villanueva y demás cachorros de Negreira. Es muy fácil distinguir entre un árbitro que simplemente es malo y uno que prevarica. Kylian marca su gol número cincuenta en el Real Madrid. Pseudomadridistas, antimadridistas y kylianófobos pasarán la noche en la cueva.

Brahim tiene alguna oportunidad, pero el Olympique se va a por el gol. Sufrimos un acoso importante y don Thibaut realiza alguna parada de mérito. Pero aguantamos bastante bien. Volvemos a ganar el partido con uno menos. La táctica de Xabi Alonso es la opuesta a la de algunos partidos de don Carlo. El Madrid de don Carlo intentaba no cometer errores en la primera hora del partido. La superioridad física del equipo se hacía patente a partir del minuto setenta. En ese momento el rival empezaba a bajar el tono físico, dejaba más espacios y acababa siendo arrollado por nuestra calidad. Xabi plantea decidir algunos partidos en la primera hora. Si no estamos acertados como ha ocurrido hoy, vamos a sufrir. Las fuerzas se igualan debido a nuestro desgaste físico justo en la media hora final, en el momento decisivo. Veremos qué ocurre. La quinta del Buitre decidía los partidos en la primera mitad, pero las actuaciones de los integrantes del CTA hacen que no podamos finiquitar los partidos pronto y bajar la intensidad. Estamos llegando con resultados igualados al final de los partidos. Este es un factor a tener en cuenta.

Nuestro próximo partido de Champions League será en Kazajistán. Y Tebas se ha encargado de ponernos el partido siguiente en sábado, en lugar de ponerlo en domingo. Todo tras un viaje de más de cinco mil kilómetros. Van con todo. Veremos como estamos de energía. Con este estilo de juego, Xabi va a tener que rotar mucho y utilizar a todos los jugadores de la plantilla. Ha sido un placer disfrutar de este partido de Champions, el próximo sábado nos espera un episodio más de la Mugrienta Liga Negreira. Tal y como están las cosas, no dejen sus carteras cerca del televisor.

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Nota: Ya está a la venta en Amazon mi libro Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos. Les agradezco enormemente la gran acogida que está teniendo. Para mi es importante dejar negro sobre blanco todo lo que está ocurriendo en el fútbol español. Todo lo que no se atreven a denunciar la mayoría de los medios de comunicación. El libro reúne setenta y nueve artículos sobre el Real Madrid. Espero que disfruten tanto leyéndolos como yo he disfrutado escribiéndolos. Un abrazo.

Gracias por tu apoyo, David Álvarez

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