
Tropezarán una y mil veces con la misma piedra, cometerán el mismo error, porque han demostrado que son incapaces de aprender de sus propios errores del pasado.
La última vez que sucedió algo parecido, y no hace mucho tiempo de ello, se empezó a cavar el agujero económico en el que se encuentra el Barcelona. Todo, absolutamente todo había que supeditarlo a los deseos de un único jugador. A él no se le aplicaban las reglas que valían para todos los demás. Lo que pidiese, se le daba sin rechistar. Mandaba más que el entrenador y casi que los presidentes, que no se atrevían a llevarle la contraria. Y la bola de nieve creció y creció hasta engullir el club entero. Ahora parece que la historia se vuelve a repetir, porque no han querido aprender de los errores del pasado.





