Viñeta del gran Marselle

19 de octubre de 2025

Getafe 0 – 1 Real Madrid

Partido difícil en Getafe antes del clásico. Cada vez que jugamos allí recuerdo la película Black Hawk derribado, la obra maestra de Ridley Scott. Getafe se convierte en Mogadiscio. Salen jugadores de todas las esquinas, nos rodean, se cierran bien, disparan con todo tipo de artillería, ligera y pesada. Son especialistas en encimar. Te dan con el codito en las costillas, con la rodilla en el muslo, llegan tarde y te dejan el pie o te empujan. Mastantuono lo pudo comprobar. El chico pensó que iba de excursión a un idílico barrio del sur de Madrid y se encontró atrapado en mitad de las calles Mogadiscio con otros diez compañeros. Es en estos partidos es donde se puede ver perfectamente el estado de forma del equipo. Hay que igualar la intensidad. Hay que correr más que el rival. Hay que llegar antes al balón. Hay que meter pierna. Es un partido para valientes. Hay que controlar la mente porque sino te sacan del partido. Y hay que romper la muralla enemiga, marcar y llevarse los tres puntos. En el minuto noventa nos espera otro Black Hawk en la zona de extracción. Hay que sobrevivir hasta entonces.

Algunos madridistas ven a Vini en el banquillo y empiezan otra vez los cuchicheos. Tranquilos. El fútbol ha cambiado. La gran cantidad de partidos de una temporada hace que no pueda haber un once titular que los juegue todos. Cuanto antes lo entiendan mejor. Les llaman rotaciones. Pero no sólo es eso. Las alineaciones no se hacen pensando en el partido y en el rival de hoy. Se hacen pensando en el partido de hoy y en los próximos. Xabi y sus mariscales de campo tienen perfectamente planificados los tres próximos partidos. Forman una trilogía: Getafe, Juventus y Barcelona. Si lo piensan así, todo cobra más sentido. De ahí el descanso de Vini y la aparición de Alaba y Camavinga para que vayan cogiendo minutos tras sus lesiones.

Don Eduardo Celmi Camavinga se marca un primer tiempo magnífico. Está dominador al corte, reparte pases y se infiltra en los callejones somalís mejor que Josh Harnett. Le acompaña el sargento mayor Aurélien Tchouaméni, titular indiscutible en todas las batallas. Es el hombre de confianza de los generales blancos. De don Carlo y de don Xabi. Nuevamente está imperial. Thibaut, Kylian y él son los únicos imprescindibles.

Vuelve lord Bellingham y está como siempre en todas partes. Xabi le coloca casi de media punta. Delante del doble pivote formado por los franceses. El eje franco-británico funciona a la perfección. El equipo realiza una buena primera parte, va aumentando el ritmo y la precisión a medida que avanzan los minutos, tiene algunas ocasiones, pero no son claras. El enemigo es un hueso duro de roer. Hay tiempo. Hay que tener paciencia. Mogadiscio caerá.

En una jugada al borde del área, don Aurélien está a punto de cometer penalti. Es una de esas jugadas en las que Richi de Burgos Bengoetxea, de haber estado en la sala oscura, hubiese pitado penalti. Ya saben, como en el derbi del año pasado contra el Atleti. Pone el pie Tchouaméni y escogen la toma más borrosa, en la que la acción está tapada por otro jugador, ni high behind ni leches. Les da igual. Pero esta vez ocurre algo milagroso. González Fuertes, el árbitro que amenazó al Real Madrid antes de arbitrarle en la final de la Copa del Rey, no es González Fuertes. Supongo que todos habrán visto alguna adaptación de La invasión de los ladrones de cuerpos, ya sea la de Don Siegel o la de Philip Kaufman. Ambas son obras maestras. Si no quieren sufrir un destripe de ambas películas, abandonen este párrafo ahora mismo y salten al siguiente. Pues eso, el cuerpo del árbitro de VAR es exactamente igual al de González Fuertes, con su calvita y todo. Pero no es él, es un alienígena. Lo mismo ha ocurrido con José Luis Munuera Montero. Tampoco es él. Tiene la misma cara de cartón y el mismo gesto agrio, pero es una réplica. Ambos colegiados tienen videos de Real Madrid TV que podrían llenar toda la programación semanal de un canal de Pluto TV. Pero las réplicas alienígenas de ambos realizan un arbitraje perfecto. De otro mundo. Del espacio exterior. Algo nunca visto en la Liga Negreira. Pitan las faltas que tienen que pitar y sacan las tarjetas que tienen que sacar. Insólito. Los espectadores madridistas no estábamos preparados. Todavía no salgo de mi asombro. Pero volvamos al partido.

El juego es rápido. Hay intensidad. El Madrid busca que el partido sea de ida y vuelta para intentar encontrar espacios en el terreno somalí, pero los callejones de la ciudad son muy estrechos. Nos vamos a la segunda mitad. Solo faltan cuarenta y cinco minutos para que nos recoja el helicóptero y solo hemos conseguido un punto. Nos faltan dos más.

En el minuto cincuenta y cinco sale el gran protagonista del partido. The best. El jugador más determinante del Real Madrid en la etapa post Cristiano. Vinicius está eléctrico. Los defensas del Getafe no pueden con él. Les encara y se va. Solo pueden frenarle con faltas. A los somalís no les importa, están acostumbrados a repartir y que no pase nada. Han sido educados en el negreirato. Saben que contra el Real Madrid hay barra libre y contra Vinicius mucho más. Vini no se ofusca. Viene y va. Entra y sale. Recorte por aquí y recorte por allí. Les baila. Les marea. Kiko Femenía no puede con él. Vini se va. Como el Correcaminos (Road Runner) de los dibujos animados de Chuck Jones. Vini es un dibujo animado. Beep, beep. Solo queda la estela. Kiko Femenía queda espatarrado en el suelo como El Coyote. Tarjeta amarilla. Lo inesperado. Gracias, alienígenas. Pitáis mejor que los árbitros del CTA. Con vosotros en la Tierra habría esperanza para el fútbol español. Los getafenses no se lo pueden creer. Le han sacado una amarilla a un rival de Vinicius. Parece ser que han cambiado el reglamento.

La táctica de los rivales para descentrar a Vini es ir a por él, provocarle, darle pataditas, agarrones, encararse. Es el modus operandi habitual en todos los campos de la península y de las islas españolas. Todo aderezado con los cánticos de los paletos habituales. Vini no cae en la provocación. Bordalás, el señor de la guerra somalí, saca de la contienda a Femenía y envía al campo de batalla a Nyom. El objetivo es Vinicius, nuestro mejor soldado. A los treinta y nueve segundos de saltar al campo, El Coyote va directo hacia el Correcaminos y sale trasquilado. Vinicius inicia un desmarque por su banda, pegado a la línea de cal, junto al banquillo de Bordalás. Nyom le suelta la pierna a la rodilla. Al mismo tiempo le pone el brazo en el cuello. Vini cae y el alienígena que se parece a Munuera Montero le saca tarjeta roja a Nyom. Arde Mogadiscio. Arde España. Arden las redes. Las tertulias hiperventilan. La retransmisión también. Paren las rotativas. Han expulsado a un rival de Vinicius por hacerle una falta merecedora de tarjeta roja. Lo que debería ser normal, en este adulterado fútbol español se convierte en algo excepcional. Los acosadores del instituto de Getafe han salido trasquilados. Han ido a por el negro y se han ido calentitos. Unos minutos más tarde, Vini sigue bailando samba por las calles de Mogadiscio. Le sueltan otra patadita por detrás y amarilla. Otro expulsado. Él solo ha diezmado al ejército somalí.

Y el Madrid tiene un recluta joven que tiene una puntería magnífica, es de origen turco. Todo un francotirador. Conecta como nadie con el soldado Kylian. Mbappé se alimenta de sus pases. Pases secos, duros, rápidos que atraviesan las líneas enemigas con gran facilidad. Arda conecta con Kylian y el mejor goleador del mundo consigue batir a Soria. Ya tenemos los tres puntos. Ahora toca conservarlos. En el minuto noventa y seis, con el Black Hawk sobre nuestras cabezas y medio equipo trepando por las cuerdas, don Thibaut se encarga de hacer un paradón y el partido se acaba. Misión cumplida. Volvemos a casa. Solo hay una baja, el soldado David vuelve en camilla. El resto están sanos.

Tras el partido la rabia y la indignación recorre la España antimadridista. Esa España infeliz que escogió el equipo incorrecto. La de disgustos que se hubiesen ahorrado si hubiesen abrazado la fe blanca desde pequeños. Pero aquí están, penando en este valle de lágrimas. Las tertulias retoman su acoso a Vinicius. El tema de todas las tertulias no es la cacería a Vinicius preparada por Bordalás y sus soldados. Tampoco las faltas y las patadas que le han dado. Nadie habla del comportamiento de los jugadores del Getafe. El tema es el de siempre. El negro no se comporta como quieren los blancos. Tiene que corregir su comportamiento. Nadie habla del piscinazo de Álex Sancris en el área del Madrid. Nadie en ninguna radio ni en ninguna televisión ha dicho que ese piscinazo es propio de un teatrero y de un provocador y que tiene que corregir su comportamiento. Álex es blanco y los blancos se pueden comportar como quieran. Vinicius no. Vinicius no hace nada que no hayan hecho cientos de jugadores en la historia del fútbol. La diferencia es que el resto no han sufrido una campaña de acoso como la que sufre Vini. Les dejo aquí mi artículo Baila, Vini, baila donde analicé en profundidad el tema. Muchos de los nuevos suscriptores no han tenido la oportunidad de leerlo. La campaña de acoso continúa en todas las tertulias de los programas deportivos tras el partido. Son los de siempre. Los racistas habituales. Los que están empeñados en corregir al negro y los que afirman que a este negro no se le puede enderezar. Es lo que no soportan de Vinicius, que no se achante, que no humille, que no ponga la otra mejilla.

Y no quiero acabar el artículo sin dedicarle unas palabras a Juan Iglesias. Un tuercebotas que aspira a sus quince minutos de fama a costa de Vinicius. En mitad del partido le dijo a Vini: «por eso te odia todo el mundo». Mbappé y Bellingham se fueron a por él y defendieron a Vini. Este tuercebotas lesionó a Camavinga el año pasado dándole un pisotón en el tobillo. Pisotón premeditado, pueden ver las imágenes. El «por eso te odia todo el mundo» significa legitimar a los racistas que han insultado a Vinicius en decenas de estadios, todos españoles, que curioso. Si le llaman «puto mono», «negro de mierda» o le envían «a recoger plátanos» es porque el negro se porta mal. El negro tiene que comportarse como diga Juan Iglesias. Mira, Juan. Ya sé que solo aspiras a convertirte en el nuevo Maffeo. Pero te contaré algo. A Vinicius no le odia todo el mundo. A Vinicius le aman en todo el mundo. En la votación al premio The Best arrasó en el voto de los aficionados. Porque en el mundo hay mucha gente y no todos son como tú. Los aficionados que aman el fútbol aman a Vini. Le aman porque es un jugador maravilloso y es una delicia verle jugar. A Vinicius solo le odian los racistas, los paletos, los antimadridistas y los imbéciles que se dejan manipular por las campañas de unos medios de comunicación infestados de racistas. A Vinicius se le quiere, representa como nadie al Real Madrid. Lleva siete años partiéndose la cara por este club. Contra todo y contra todos. Es la estrella del mejor club de la historia del fútbol. Y tiene bailando a todos los mediocres como tú.

Al finalizar el partido, José Bordalás nos desveló que Vini le había felicitado por el cambio de Nyom. Vini tiene un sentido del humor maravilloso. Bordalás saca a un tipo con la única misión de desquiciar a Vini y cae fulminado a los treinta y nueve segundos. Jaque mate. Otro día te lo piensas, José. Y no salgas en rueda de prensa a llorar por lo que te diga un chaval brasileño. Como tú bien dices: «esto es fútbol, papá».

—-

Nota: Ya está a la venta en Amazon Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos. Les agradezco enormemente la gran acogida que está teniendo. El libro reúne setenta y nueve artículos sobre el Real Madrid. Espero que disfruten tanto leyéndolos como yo he disfrutado escribiéndolos. Un abrazo.

Gracias por tu apoyo, David Álvarez

Tendencias