En esta situación no hay vencedores, pero sí vencidos. Son perdedores el jugador, el entrenador y también el club. Y daba igual lo que Vinicius dijese, en la hoguera iban a arder todos.

La crisis se ha cerrado en falso con unas disculpas que no le valen a casi nadie. Tampoco es que se esperase otra cosa. Daba igual lo que Vinicius dijese porque, en cualquier caso, uno de los dos iba a salir malparado. Si el jugador, como así ha sido, no pedía disculpas al entrenador, éste quedaba señalado y vigilado de cara al futuro. Si por el contrario Vinicius se las pedía, era el jugador el que perdía el pulso que había planteado. En realidad, han perdido los dos, o los tres si es que contamos al Real Madrid, pero lo de éste ya se da por descontado.

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