
Hay que escucharles con mucha atención para no perderse ni una de sus palabras, tomar buena nota de todos sus consejos… y hacer lo contrario, justo todo lo contrario de lo que propongan.
Después de una semana escuchando a los ciudadanos periodistas, me extraña mucho que el pasado domingo el Estadio Santiago Bernabéu no saltase por los aires o se hundiese en la tierra hasta desaparecer. Jamás, en estadio alguno, se había visto semejante afrenta. Lo curioso es que, según nos han contado los ciudadanos periodistas, pareciera que son ellos los agraviados, los que han sentido los gestos de Vinicius como una puñalada en el corazón. Qué tierno resulta escuchar a un montón de antimadridistas preocuparse tanto. Como dice el refrán, del enemigo, el consejo, supongo que para hacer exactamente lo contrario.





