
1 de noviembre de 2025
En septiembre de 2024 escribí un extenso artículo titulado Baila, Vini, baila en el que analicé en profundidad la campaña de acoso a Vinicius Jr. desde que llegó a España. Desde ese día la campaña no ha remitido. Más de lo mismo. Más odio por parte de los mismos estamentos de la sociedad española. Desde la victoria del Real Madrid en el clásico, la campaña se ha recrudecido. Ha llegado el momento de volver a escribir sobre el tema.
La jauría humana es una película de 1966 dirigida por Arthur Penn e interpretada por Marlon Brando y Robert Redford. La Real Academia Española de la Lengua define la palabra jauría como «conjunto de personas que persiguen con saña a alguien» y pone como ejemplo la frase «una jauría enfurecida quiere linchar al detenido». La película de Arthur Penn va de eso. Si no la han visto, es muy recomendable. Charlie Reeves (Robert Redford) se escapa de la cárcel y vuelve a su pueblo, pero sus vecinos, gentes absolutamente degradadas, emprenden contra él una cacería como si se tratara de una diversión más. Sólo el sheriff Calder (Marlon Brando), un hombre integro y cabal, trata de evitar su linchamiento. El título original es The chase (La caza). Lo que comienza como una simple fuga se transforma en un caos de violencia, prejuicios raciales, represión sexual y brutalidad colectiva, revelando la podredumbre moral de una comunidad sureña donde la civilización es solo una fina capa que cede ante el instinto salvaje. Lo que vive Vinicius desde hace siete años, desde que pisó España, es una auténtica cacería. Una jauría humana compuesta por cadenas de radio y televisión, periodistas, tertulianos, jugadores, exjugadores, políticos, fiscales, jueces, árbitros y otros estamentos que acosan sin descanso a la estrella brasileña. Vinicius nos ha permitido radiografiar con exactitud la miseria moral de gran parte de la sociedad española. Vini Jr. sufre un caso de bullying sin precedentes.
Esa es la palabra: bullying. Acoso. Un fenómeno que sufren miles de niños y adolescentes. Una lacra que provoca decenas de suicidios. Hace unos días, una niña de catorce años se suicidó en Sevilla, tras sufrir acoso por parte de tres compañeras de colegio. D.E.P. , Sandra. Los medios de comunicación españoles dan este tipo de noticias mostrando gran afectación mientras fomentan y normalizan el bullying en sus programas deportivos de radio y televisión. La doble moral de una sociedad enferma.
Muchos medios españoles creen que el hecho de acosar a Vinicius les da audiencia, porque así consiguen espectadores y oyentes de toda España, aunque pierdan algunos en Madrid. No entienden que el Real Madrid es un club universal. Que hay madridistas en toda España y en todo el mundo. Ellos son muy pequeños. Muy ruines. Siguen acosando sin descanso a Vinicius a cambio de unos pocos oyentes. A cambio de dinero. Además de tener a acosadores profesionales en nómina, suelen dar voz a racistas. Desde el clásico hemos escuchado a muchos periodistas retomar la campaña de bullying contra Vinicius comparándole con un mono y con un perro, hablando de domarle y pidiendo para él un castigo público. Si esto ocurre en cualquier país de Europa los medios donde trabajan les hubiesen despedido inmediatamente. Pero en España el bullying es algo tolerado y fomentado.
Carmen Colino, periodista del diario As, afirmó esta semana en una tertulia chiringuitesca que «a ningún jugador se le está juzgando como se le está juzgando a Vinicius, desde cada rincón de España y me parece absolutamente injusto (…) no le pongáis en duda permanentemente, porque creo que ante todo es futbolista del Real Madrid, pero ante todo es persona y se le está machacando, se le está machacando, machacando». Así es, Carmen. Y eso tiene un nombre, se llama bullying.
Vamos con los acosadores habituales. Dani Senabre volvió a comparar a Vinicius con un mono. Esta vez dijo que «Vinicius es como un mono con una pistola». Sí, es una frase hecha, pero hace unos meses ya retuiteó un tuit de un racista valencianista en el que mostraba a un mono tumbado en una hamaca, mientras el texto aludía a que Vinicius estaba de vacaciones. También dijo en su día que «Vinicius se comporta como un cretino». Dani es un personaje que desprende un tufo a supremacismo catalán que tira de espaldas. La emisora de la Conferencia Episcopal le mantiene en sus programas deportivos. Ningún madridista de bien debería seguir escuchándolos.
Y vamos con los exjugadores. En el artículo anteriormente citado ya hablé de algunos. Es una moda. El medio que quiere acosar a Vinicius busca a un jugador trasnochado del que nadie habla ya y le pregunta sobre el jugador brasileño. El exjugador ataca a Vini Jr. y el resto de medios se hacen eco de las declaraciones. Esta semana el personaje más repulsivo ha resultado ser Gabi Fernández, exjugador del Atlético de Madrid célebre por compadrear con el Frente Atlético, por perder dos finales de Champions y por ser despedido como entrenador del Real Zaragoza tras ganar un partido de diez. Gabi le dijo a Vinicius: «juzgas a compañeros, entrenador, a un país, que somos todos racistas… ¿Qué cojones pasa?». Gabi, Vinicius nunca ha dicho que en España todos somos racistas. Nunca ha dicho que España sea un país racista. Esa es una mentira goebblesiana que repiten los medios de comunicación mil y una vez para poner en contra de Vinicius a todo un país y justificar así su acoso. Como de costumbre, el presentador del programa evitó corregir a Gabi para seguir extendiendo la mentira. Gabi, muchos racistas usan esa patraña para justificar su racismo. A ver si vas a ser tú uno de ellos.
Luego están los que piden el despido para Vinicius. Como Dani Guiza hace unas semanas. Como Alfonso. Como Balboa. Suelen buscar jugadores que se declaran madridistas. Así sus declaraciones pueden convencer a los pseudomadridistas que se dejan embaucar con las campañas de odio hacia nuestro jugador. Entre los aficionados madridistas hay mucho guardián de las esencias, cofrades de la Hermandad del Falso Señorío, también hay racistas y xenófobos, algunos querrían una plantilla del Madrid formada únicamente por jugadores españoles, a poder ser blancos. Estos son los primeros que se unen al discurso. Hay que vender a Vinicius. Guiza dice que si fuera por él, echaba a Vinicius del Madrid. Además dice que Vinicius «da problemas» y que «esa gente mancha el escudo del Madrid». Añade que «alguien que tenga detrás tiene que darle un poco y enseñarle». De Vinicius le molesta «que está todo el día rajando, está todo el día rajando, está todo el partido rajando». Hay mucho racista al que no le gusta que el negro hable, que el negro no se comporte como ellos quieren. El negro tiene que ser bueno. Tiene que achantar. Vinicius no hace nada que no hayan hecho miles de jugadores en la historia del fútbol. Pero el resto no eran el objetivo. El bullying se centra siempre en uno de los niños de la clase. En España ese niño es Vinicius.
En el diario Marça fueron más allá del acoso habitual. Escribieron un tuit que pretendía relacionar a Vinicius con el doping. Vinicius Rangel, ciclista brasileño del equipo Movistar, ha sido sancionado por dopaje. El Marça difundió un video con imágenes de Vini Jr. y usó los hashtags #vinicius #dopaje #realmadrid para darle más alcance. Contra Vinicius y contra el Real Madrid todo vale. Unas horas después borraron el tuit. Temían una demanda multimillonaria.
Luego están los que quieren que le despidan de su trabajo. Balboa lo cambiaría por Haaland. A Balboa todos le conocemos. Le tenemos muy calado. En las redes sociales suelen contestar a sus declaraciones sobre Vinicius con la foto de Samuel L. Jackson interpretando a Stephen, el esclavo esclavista de Leo Di Caprio en Django desencadenado. Que un jugador de fútbol pida que despidan de un equipo a un compañero de profesión dice mucho de él. Hay muchos así. Alfonso dice que Vinicius no le convence mucho, que él lo hubiese vendido, que sobre todo no le gusta la imagen que da en el campo, que es muy «gesticuloso» con el público de todos los campos y eso no es bueno ni para él, ni para el Madrid. Alfonso, cuando Vinicius recibió insultos racistas en dieciséis ocasiones en los campos de toda España no escuchamos ni una sola declaración tuya defendiéndole. Ahora resulta que lo que te molesta es que el negro conteste a los racistas y a los acosadores que le insultan y se mofan de él. Te calificas solo.
Luego están los acosadores de las tertulias deportivas radiofónicas, como «Látigo» Serrano, uno de las personas más tóxicas de la profesión. Serrano pide que el Bernabéu silbe a Vinicius, que él es socio desde 1986 y que si fuese al estadio le silbaría también. No creo que a este sujeto le gustase que Vinicius pidiese que setenta mil personas se personasen en la emisora donde trabaja y le silbasen mientras defeca en una tertulia. Supongo que eso se llamaría acoso y sería tipificado como un delito de odio.
Manolo Lama, famoso por burlarse y humillar a un mendigo en directo hace unos años en un programa de televisión, lleva siete años dándole lecciones a Vinicius sobre cómo debe comportarse. Esta semana le ha comparado con un perro. En la tertulia donde suele vomitar su odio hacia Vinicius está siempre escoltado por Gonzalo Miró y Mónica Marchante, atléticos que aprovechan la más mínima ocasión para denunciar que el negro no se comporta como ellos quieren. Cuando se juntan los tres, cualquier tertulia se convierte en una asamblea del Ku Klux Klan. Hay racistas encapuchados que muestran más simpatía hacia Vinicius que ellos tres.
En algunas emisoras se habla de «domar» a Vinicius. Hace unas semanas, un árbitro habló de «enderezar» a Vinicius. El exportero Esteban, odiador habitual de Vinicius en las tertulias deportivas de Onda Cero, afirmaba esta semana que a Vinicius «hay que cogerle por el pecho de verdad, no en sentido figurado, de verdad». Este personaje pedía públicamente el uso de la violencia para corregir al negro. Hay personajes que creen que vivimos todavía en los tiempos de la esclavitud.
Santiago Segurola ha encabezado esta semana a la jauría de periodistas que han pedido un castigo público para Vinicius. Lo han hecho decenas de juntaletras en todas las emisoras. Unos pedían la venta, otros el banquillo, otros una sanción económica. Xabi Alonso salió en rueda de prensa y zanjó el debate. Vinicius pidió perdón ante él y sus compañeros. Disculpas sinceras. Todo olvidado. Seguimos. Xabi es un entrenador inteligente. Sabe que lo que ha hecho Vinicius lo han hecho todos. Kroos también defendió esta semana a Vinicius. Él hizo algo similar con don Carlo Ancelotti. Toni y Carlo son magníficas personas. Todos nos equivocamos. Vini es un tipo juanitesco que, como don Juan Gómez, tiene un gran corazón. Se ha equivocado y ha pedido perdón. Eso le honra.
Gran parte de los periodistas deportivos españoles han quedado retratados una vez más. Se han movilizado más esta semana para pedir un castigo a Vinicius por enfadarse por un cambio, que para pedir un castigo al Fútbol Club Barcelona por comprar al vicepresidente de los árbitros durante tres décadas. Xabi les ha dejado en evidencia, pero la jauría humana no cejará en su empeño. La caza continúa.
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