1 de noviembre de 2025

Real Madrid 4 – 0 Valencia

Unas horas antes del encuentro escribí el artículo La jauría humana sobre la campaña de bullying que está sufriendo Vinicius Jr. Les agradezco la gran acogida y la masiva difusión del mismo. La jauría está expectante. Pero Xabi cuenta con Vini en el once titular. Todos los esfuerzos de la jauría han sido en vano. No pueden con Vini, no pueden con este equipo, no pueden con este club.

Antes del pitido inicial, Mbappé muestra al Bernabéu su bota de oro. Es la primera de muchas. Cada vez está mejor. Esta totalmente integrado en el equipo y en el club. Se nota que es madridista desde niño. Y que está feliz en Madrid, lejos de la cárcel de oro de París. Ya es un español más. Su exquisito acento andaluz le delata. Vino a marcar época en el Madrid. Y lo hará, no lo duden.

Un minuto de silencio por nuestro portero, don José Manuel Ochotorena. Y un fuerte abrazo a su familia. D.E.P.

El Madrid tiene un equipo muy joven. Un equipo de autor diseñado por Florentino Pérez y por Juni Calafat para regalarnos una década prodigiosa. Chicos de todo el mundo. Los mejores. Talento de Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Inglaterra, Turquía, Argentina, Brasil, Ucrania, Uruguay y España. Toda una selección mundial. Todos a las órdenes de Xabi Alonso.

El equipo viene con mucha energgía tras el clásico. Lamine Yamal consiguió insuflar a la plantilla un plus de motivación, un punto de rabia y de rebeldía. Esa rebeldía que lleva de serie don Vinicius José Paixão de Oliveira Junior, un rebelde con causa. El Bernabéu dicta sentencia. Aplaude y corea a Vini cuando escucha su nombre por la megafonía del estadio. Los quintacolumnistas que reniegan de él son pocos, aunque hagan mucho ruido en las redes sociales. El madridismo de verdad ama a Vini. Esa es la expresión que utilizó don Álvaro Carreras tras el encuentro: «Yo a Vini le amo».

El equipo sale muy bien. Xabi les ha pedido ensayar la presión alta. Posiblemente el partido de hoy sea un ensayo para Anfield. El martes nos medimos al histórico equipo de Liverpool. Uno de los grandes de verdad. La presión del equipo desde el pitido inicial resulta magnífica. El Valencia vive ahogado en su terreno de juego. Viven en un piso de veinticinco metros cuadrados. Sin balcón. Solo tienen una pequeña ventana. Cuando se asoman a ella, ven a Courtois como algo lejano. Un tipo vestido de verde al que divisan en la lejanía. Como si estuviese en otro continente. Como si fuese un molino de viento. O un gigante. No saben si se trata de una visión. El Madrid está muy serio. No dejan dar dos pases seguidos al equipo valencianista.

El equipo mueve el balón muy rápido. Vini le filtra un gran pase a lord Bellingham. El linier levanta la bandera y el árbitro aborta el ataque del Madrid. No era fuera de juego. Cualquiera diría que ahora quieren atajar las jugadas lo antes posible. No quieren dejarlas seguir para evitar el bochorno de tener que pintar unos muñecos y unas líneas como las del clásico. Estas fechorías las acaban viendo en todo el mundo.

Antes del minuto veinte se produce un triple penalti en el área del Valencia. Ya saben que la media del CTA es que nos piten uno de cada tres. Nos pitan el que se produce primero, una mano de un defensor del Valencia. El mejor goleador del mundo, el que calza una bota de oro, marca el primero. Pero este equipo no tiene suficiente. Sigue el asedio al área valencianista, que se encoge a medida que pasan los minutos. Mención especial a lord Jude Victor William Bellingham. Hey Jude se casemiriza en la frontal del área del Valencia. Es un imán de balones. Corta y roba uno tras otro. Si pasan tenemos a otro Casemiro unas yardas más atrás: don Aurélien Tchoauméni. Ambos estresan al Valencia, que se ve incapaz de llegar al terreno del enemigo. En uno de los robos, Jude le pone un balón tenso y rápido a don Arda Guler. Este le mete un pase a media altura a don Kylian Mbappé Lottin. El andaluz marca nuevamente. Es una máquina goleadora.

Los panenkitas que hiperanalizan el fútbol llegaron a la conclusión hace unas semanas de que Bellingham era un problema para el Madrid. Hicieron una pruebas de laboratorio y también concluyeron que el inglés era incompatible con Arda Guler. Sus profecías se han desmontado en dos tardes. Bellingham gobierna todo el frente de ataque, tanto cuando atacamos como cuando intentamos recuperar el balón. El inglés es eléctrico y estético. Roba y busca con velocidad el pase o el tiro. Es letal. Tiene cosas de Zidane. Tiene cosas de don Alfredo Di Stéfano, el protagonista del Antiguo Testamento del Real Madrid. El turco es distinto. Don Arda suele pasearse por la línea de trincheras enemigas con pausa, lleva un abrigo con varias condecoraciones, fuma una pipa y da largos pasos con las manos unidas a la espalda. Es el general del ejército otomano. La estrella de su país. Don Arda se gira. Otea el horizonte. Mira a izquierda y a derecha. Busca un hueco por donde perforar la muralla rival. Y siempre lo encuentra. Suele conectar con gran facilidad con el mejor goleador del mundo. Kylian se alimenta de los pases del turco como lo hacía Hugo Sánchez de los pases de Míchel.

El Madrid está dando toda una exhibición. Busca el tercero. En una internada de Carreras, el canterano es atropellado por Thierry. El penalti lo tira Vini y lo para Agirrezabala. Pero el equipo insiste. Quiere finiquitar antes del descanso para poder reposar durante la segunda mitad. El martes tenemos una importante batalla en Liverpool.

En una jugada propia de Vini y de Mbappé, lord Bellingham recoge el balón en la zona izquierda y empieza a recorrer la frontal del área. Busca un hueco por donde lanzar un misil. Lo encuentra y bate al portero valencianista. Suenan nuevamente Los Beatles en el Bernabéu. Hey Jude lleva tres goles en los tres últimos partidos. Sus víctimas han sido la Juventus, el Barcelona y el Valencia. Lo escribí la pasada temporada, pueden leerlo en Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos. Póngalos en el orden que deseen, según sus preferencias personales. Los tres mejores jugadores del mundo juegan en el Real Madrid. Vinicius, Bellingham y Mbappé, por orden de llegada. Tanto monta, monta tanto.

Don Federico Valverde crece cada vez más en el lateral derecho. Según la pizarra de Xabi, nuestro capitán juega en la zona de Carvajal, pero en realidad juega para el mundo. Ocupa todo el terreno de juego. Está seguro en defensa. Recupera rápido. Es voraz. Cuando el equipo tiene el balón, podemos ver al halcón sobrevolar la zona derecha del ataque y toda la zona central. Nadie ocupa más espacio que él. Es todo un terrateniente. Su juego es exuberante. Siempre rompiendo líneas. Siempre buscando un misil que perfore la portería rival. Ponerle en el once inicial es como jugar con doce. Capitán e imprescindible.

El partido finalizó antes del descanso. En la segunda mitad el equipo bajó las revoluciones. Reservamos energgía para la Champions League. Hay que destacar cómo ha regresado don Éder Militao. Está rapidísimo, contundente y confiante. Es el defensa con más flow del mundo. Solo le empata un mediocampista: don Eduardo Celmi Camavinga. Xabi realiza algunos cambios y le da unos minutos al niño de Taguatinga. Endrick realiza una carrera por la banda izquierda en la que se lleva puesto a un defensa valencianista, que solo puede derribarle agarrándole. Si no tiene más minutos buscará un Dortmund para foguearse y regresar, como hizo Dani Carvajal. Pero no duden de él, es un crack que marcará época en el Madrid. Posiblemente emigre para regresar. Como don Álvaro Carreras, ese canterano que triunfó en el Benfica para volver al club de su vida como titular. Carreras se une a la fiesta. El gallego recoge un rebote en la banda izquierda, medio metro dentro del área. Parece dudar entre centrar o tirar. Pero la duda la tenemos nosotros. Don Álvaro lo tiene clarísimo. Saca un disparo violento, recto, que atraviesa la escuadra más lejana. La magnífica estirada del portero del Valencia no puede evitar el golazo. La violencia del disparo nos ha recordado a todos a ese lateral izquierdo brasileño al que le salía humo de la cabeza. Roberto Carlos. El mejor lateral izquierdo de la historia del futbol, ex aequo con don Marcelo Vieira y con don Paolo Maldini.

Gran partido del equipo. No hay lesionados. Resultado quintabuitresco. Todo es felicidad en Madrid. El encuentro ha sido un partido de hombres contra niños. Así describió Arsène Wegner el clásico. Nuestra superioridad es aplastante. Tenemos un equipo de niños que demuestran una gran madurez. Arrollamos a los rivales. Si nos respetan las lesiones la temporada va a ser maravillosa.

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Nota: Si les ha gustado este artículo, pueden adquirir Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos, que ya está a la venta en Amazon. Les agradezco la gran acogida que está teniendo. El libro reúne setenta y nueve artículos sobre el Real Madrid. Espero que disfruten tanto leyéndolos como yo he disfrutado escribiéndolos.

Gracias por tu apoyo, David Álvarez

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