Viñeta del gran Marselle (@yesnocse)

4 de noviembre de 2025

Liverpool 1 – 0 Real Madrid

Hoy el Real Madrid se enfrenta a uno de los grandes de Europa. Uno de los grandes de verdad. El Liverpool forma parte de la realeza europea junto al Milán y al Bayern. No es un nuevo rico como el Manchester City o el Paris Sant Germain. Nos hemos enfrentado a ellos en tres finales de Copa de Europa. El saldo es de dos a uno a nuestro favor. Pude vivir nuestro primer enfrentamiento en una final en 1981. No pudimos con ellos. La séptima se hizo esperar diecisiete años más. En 2018 y en 2022 nos cobramos la venganza y les derrotamos en dos finales. La del gol de chilena de Bale y la de la exhibición de Courtois y el gol de Vinicius. Ese gol de Vinicius hizo que el patito feo que era carne de memes – los antimadridistas y los pseudomadridistas le llamaban Malicius – se convirtiese en un bello cisne blanco. En el jugador más determinante del mundo.

This is Anfield, chicos. Aquí se viene a sufrir. Es un campo dificilísimo. Lo comprobamos nada más arrancar el partido. Los cinco primeros minutos son de asedio. Normalmente en Liverpool y en Munich los quince o veinte primeros minutos suelen ser una película de terror. Hay que aguantar. Estos equipos te meten en el área y te exigen un ejercicio de concentración defensiva muy severo. Te asedian y te bombardean por tierra, mar y aire. Sin descanso.

Xabi alinea a los once mejores jugadores del equipo, con permiso del loco Rudiger. Le da igual cómo ponerlos. Sale con los mejores que tiene. Don Carlo hacía lo mismo, aunque tuviese que colocar a Camavinga de lateral izquierdo, a Valverde de lateral derecho o a don Aurélien de central. En un partido así hay que salir con los mejores.

El Madrid empieza a conseguir hilar algunos pases y a tener momentos de posesión. El partido se va equilibrando. Las posesiones se van alternando, aunque el Liverpool da más sensación de peligro cuando tiene el balón. Los ingleses atacan con más efectivos. El Madrid deja muchos efectivos atrás para evitar las contras británicas.

En el minuto veinticinco empieza la exhibición de paradones históricos del mejor portero del mundo. Don Thibaut Courtois es el mejor portero de la historia del Real Madrid. Su actuación en la noche de hoy está a la altura de la que tuvo en la final de la Champions League de 2022 contra el Liverpool. Saca un remate a bocajarro con el pie de una manera espectacular.

Unos minutos después hay una mano dentro del área de Thouaméni. El árbitro de VAR avisa a Kóvacs, que parece el primo rumano de John Cena. El colegiado está valiente. Decide no pitar penalti. En la Mugrienta Liga Negreira ese nos lo hubiesen pitado con total seguridad, para regocijo de todo el CTA.

A la media hora de partido el Liverpool ya nos tiene totalmente encerrados en el área. Estamos demasiado aculados. El Madrid tiene alguna oportunidad aislada. Camavinga lanza un gran pase largo a Guler, que está solo en el área. En lugar de intentar controlarla y tirar, le da un gran pase de primeras al mejor goleador del mundo, pero Ibrahima Konaté, futurible madridista, corta el pase y acaba con la ocasión. Estos partidos se deciden por pequeños detalles. Hoy está costando horrores llegar al área británica. Y cuando lo hacemos, fallamos el último pase. Kylian apenas recibe balones, se aburre tanto que baja al centro del campo a buscarlos. En esa zona no es determinante. Vini Jr. lo intenta una y otra vez por su hábitat natural, pero se encuentra con un lateral a su altura. Su enfrentamiento con Bradley recuerda a sus legendarios duelos con Walker.

Otro de los duelos del partido es el de Dominik Szoboszlai con Thibaut Courtois. El húngaro no deja de lanzarle misiles al belga, desde todas las posiciones, a distintas alturas. Pero no puede batirle. La jirafa más ágil del mundo está en modo Champions. Lo saca todo.

El Madrid tiene alguna oportunidad aislada. Jude se planta delante de Mamardashvili, pero el georgiano la saca con el pie. El asedio del Liverpool continúa. El equipo está muy estresado. Los chicos están sometidos a una presión importante. Estar tan concentrados durante tantos minutos resulta difícil. Don Éder Militao está sublime. Ha vuelto de la lesión en un estado de forma impresionante. Seguro y rapidísimo. Pero Huijsen y Carreras sufren más de la cuenta. En estos partidos echo de menos a don Antonio. Rudiger tiene un aspecto que te hace cambiar de acera si te lo cruzas de noche en una calle solitaria de Liverpool. Huijsen y Carreras no. Tienen cara de buenos chicos. Les faltan cicatrices. Necesitan más noches europeas de sufrimiento como estas para hacerse hombres.

En la segunda parte, Xabi coloca a don Eduardo en el centro. Estaba algo perdido en la derecha. El Liverpool aumenta la intensidad del asedio y encadena varios corners y faltas seguidas. Ahora empiezan a soltar bombas desde el aire. Courtois hace dos paradas históricas a remates de cabeza, secos, duros, a un metro de distancia. Reflejos de lince ibérico. Los ingleses van a ganar este partido a base de insistencia. El Madrid sufre y el partido es precioso. La intensidad es propia de un partido de semifinales de Champions. Cuando dos grandes se enfrentan, no importa la competición. No importa si el partido es de liguilla o se trata de un amistoso, lo dan todo. El peso del escudo manda.

Cada vez estamos más metidos en el área. El partido es denso, espeso, se está haciendo larguísimo. Cada vez se parece más a la final de París. Mac Allister, que tiene apellido gaélico – el hijo de Allister -, pero es argentino, bate finalmente a Thibaut en un remate de cabeza a bocajarro. Lo han merecido. Si no es por el mejor portero del mundo, el primer gol del Liverpool sería el tercero o el cuarto. El equipo ha sufrido demasiado. Estos tipos están acostumbrados a la intensidad de la Premier League, nosotros al ritmo de la Mugrienta Liga Negreira, con continuas interrupciones por faltas, faltitas, faltititas, fingimientos, revisiones de VAR, pausas de hidratación, cambio de pilas del pinganillo del árbitro, tarjetas amarillas hasta al recogepelotas por protestar y demás anomalías españolas. En un partido de Premier League no hay tregua, no hay descanso.

Ya que he mentado a la bicha, hay que destacar que en el minuto treinta y nueve hubo un claro penalti a Guler que el árbitro no quiso pitar y el árbitro de VAR no quiso revisar. El Real Madrid está preparando una demanda contra la UEFA en la que pide más de cuatro mil quinientos millones de euros en concepto de lucro cesante. No tiene ningún sentido participar en una competición en la que tienes una demanda judicial contra el organismo que la organiza. No creo que Ceferin vaya a facilitar que ganemos una Champions League mientras le llevamos a los tribunales. No podemos pretender que no suframos las consecuencias. Tengamos esto en consideración. La dificultad este año aumenta.

Xabi saca a Rodrygo, pero es difícil cambiar este partido. En la segunda parte ni Mbappé ni Vini han olido el balón. Tampoco tienen la culpa, el equipo ha sido incapaz de hacerles llegar un balón en condiciones. En el setenta y cinco, Vini le da un gran pase a Kylian. Este remata de primeras y el balón toma una curva desfavorable y sale cerca del palo del portero georgiano. Xabi saca a Trent y coloca a Valverde en el centro. El Madrid lo intenta en los últimos minutos pero nada. El Liverpool defiende bien.

Xabi salió con todo desde el inicio. Don Carlo solía guardar munición en el banquillo para poder cambiar los partidos. En la Champions de las remontadas usaba a Rodrygo y a Camavinga como cambiapartidos. En la última su arma secreta era Joselu. En partidos como el de hoy echo de menos a este último. Con un tipo plantado en el área esperando balones aéreos los equipos rivales tienen que cambiar la forma de defender. Hay que intentar otras cosas. Molestar al rival. Esta temporada, el noventa por ciento de los ataques del Real Madrid empiezan con Vinicius, Mbappé y Bellingham en la esquina izquierda del área buscando un hueco para centrarse un poco y tirar a puerta. Los rivales suelen colocar a seis efectivos en esa zona. Estamos siendo demasiado previsibles. En el área no suele haber nadie para rematar o para pescar algún rechace. Alguien con instinto asesino. En algunas de mis crónicas de Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos ya les conté que necesito un nueve de verdad en mi vida. Un Hugo Sánchez.

Gran parte del madridismo ha empezado a acumular madera en la Plaza Mayor. Ya tienen varios bidones de gasolina en el garaje. Solo les falta atrapar a Xabi Alonso y a media plantilla para montar una pira y acabar con este proyecto. En las redes sociales unos se debaten entre despedir a Mbappé, despedir a Vini Jr., despedir a Huijsen, despedir a Bellingham, despedir a Camavinga o despedir al que fichó a Mastantuono. No dejarían ni el utillero. Solo se quedarían con Courtois. Y depende del día. También lo venderían si pagan mucho en Arabia. Vivimos tiempos de inmediatez. Hay aficionados que piensan que construir una plantilla es tan fácil como comprar sobres en el EA FC 26. Muchos quieren ganar los títulos en noviembre. Nacieron en épocas de abundancia. Se han criado viviendo una Champions blanca tras otra. Creen que las orejonas las regalan como las Ligas Negreira. No soportan una derrota. No saben gestionar la frustración. Cada vez que perdemos un partido quieren acabar con todo. La pasada temporada les bauticé como «las frágiles damiselas de la generación de cristal». Anoche jugamos en Liverpool. This is Anfield, boys. Ganar aquí es muy difícil. Siempre. Para cualquier equipo. Ganar una Copa de Europa es algo muy difícil. En la vida hay que saber sufrir. Y con los tuyos tienes que estar en las victorias y en las derrotas. Yo sigo creyendo en estos chicos y en este entrenador. Como dijo recientemente don Antonio Kroos: «Si solo aplaudes en la gloria pero te desvaneces en la derrota, nunca fuiste uno de nosotros».

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Nota: Si les ha gustado este artículo, pueden adquirir Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos, que ya está a la venta en Amazon. Les agradezco la gran acogida que está teniendo. El libro reúne setenta y nueve artículos sobre el Real Madrid. Espero que disfruten tanto leyéndolos como yo he disfrutado escribiéndolos.

Gracias por tu apoyo, David Álvarez

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