
Saben lo que piensan, lo que sienten, lo que quieren o aborrecen, que son sentimientos subjetivos, pero sólo se enteran de que un jugador está lesionado, algo objetivo, cuando se lo dicen.
Resulta muy divertido escuchar a los ciudadanos periodistas cómo cuentan las más íntimas interioridades del vestuario del Real Madrid. Quién está enfadado, quién no se habla con quien, lo que a los jugadores les gusta o les disgusta de su entrenador, o cómo éste no tiene el más mínimo poder porque el presidente, Florentino Pérez, no deja que los técnicos manden. Luego resulta que son incapaces de acertar una alineación o no se enteran que un futbolista, en este caso Tchouaméni, estaba lesionado. Hasta que el Madrid no hizo público un parte médico, no tenían ni puñetera idea.





