
El panorama que nos presentan es como para echar a correr y no parar hasta Siberia. Deberíamos estar acostumbrados. Lo mismo nos han contado CON TODOS Y CADA UNO de los entrenadores del Madrid.
De piel, sí, todo es cuestión de piel, pero no del color, sino de la sensibilidad.
Los jugadores le creer, pero no se sienten conectados con su entrenador.
Lo que en tiempos era un desdoro, gestionar y alinear, ahora resulta ser un plus.
Es líder en la liga y está bien colocado en la Champions, pero no importa.
Incluso así, la imagen que se traslada es de desastre total.





