Hay comparaciones que, además de odiosas, son injustas. Y no me refiero al aspecto meramente futbolístico, sino al humano, al de la personalidad y la actitud ante la vida.

Se dice, y no sin cierta parte de razón, que en la actualidad los treinta son en realidad los veinte en cuanto a madurez y personalidad. Si esto es así, aunque siempre hay excepciones que confirman lo que parece una regla, qué decir de los que tienen menos de veinte años, por ejemplo, dieciocho. Pues que todo depende de muchos factores tales como educación, entorno social y familiar. Los hay que con dieciocho dan la impresión de no haber superado la preadolescencia. Por el contrario, también los hay que son muy maduros para su edad, pero realmente maduros, no como lugar común, como tópico falsamente empleado.

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