
Si no saben es porque no les da la gana. Además, a quién se le ocurre que haya que acudir a una tertulia con datos en la mano cuando es mejor elucubrar sin parar.
Dicen que la ignorancia es atrevida, así que no sorprende que los colegas se dediquen a pontificar sobre temas de los que no han tenido ni la profesionalidad ni la decencia de informarse. Los datos están ahí, al alcance de todos, pero eso significaría trabajar y, lo que es aún peor, si conocen la realidad quedaría aún más en evidencia su mala fe. Y qué felices viven en la ignorancia voluntaria para no tener ni un atisbo de remordimientos de conciencia.





