
24 de noviembre de 2025
Ayer en la Asamblea de socios del Real Madrid, don Florentino Pérez Rodríguez realizó uno de los discursos más importantes de la historia del Real Madrid. Personalmente fue todo un honor comprobar que su magnífico discurso estuviese tan alineado con el espíritu combativo de Madridismo sin complejos: contra todo, contra todos. Todos los temas que fue denunciando uno a uno están recogidos en el libro. Nuestro presidente estuvo varios minutos soltando factos – como dirían los jóvenes madridistas – sin parar. Fue demoledor. No dejó títere con cabeza. Florentino no hace prisioneros. Les dejo a continuación la transcripción íntegra de esa parte de su discurso. Lean con calma. Es un texto imprescindible que retrata la mediocridad que rodea al Real Madrid en el fútbol español.
SITUACIÓN ACTUAL DEL FÚTBOL
Y ahora dedicaré unos minutos a la situación actual del fútbol.
Últimamente he escuchado a alguien decir que el Real Madrid está en contra de todo. Y obviamente no es verdad. Simplemente nos oponemos a todo lo que no es normal ni ético. Y, por supuesto, a todo lo que no sea legal.
Y son tantas las cosas que hoy no son normales en el mundo del fútbol que nos vemos obligados a reaccionar más de lo que nos gustaría. Intentaré hacerles un resumen.
No es normal, y no es legal, como ya han sentenciado tres tribunales en el caso de la Superliga, que se pretenda impedir que los clubes organicen sus propios torneos.
Somos los clubes quienes corremos con todos los gastos (plantillas y estadios) y somos los que tenemos a los aficionados. Y no es normal que ejecutivos de UEFA, ajenos a los clubes, pretendan dirigir nuestro destino.
Tampoco es normal que los clubes europeos nos veamos obligados a jugar formatos de competición impuestos por UEFA que están diseñados para favorecer sus equilibrios de poder.
Cuando son formatos que perjudican el espectáculo y a los aficionados.
Pero claro, tengan en cuenta también que los ejecutivos de UEFA se deben a sus votantes, a las 55 federaciones que la componen. Y por este motivo se explica que en nuestra historia europea nos veamos obligados a jugar partidos en Asia, cerca de China, a 9 horas de avión, por citar un ejemplo. O en otros lugares muy lejanos, para jugar más partidos en esas zonas del mundo, que los que hemos jugado por ejemplo contra los tres grandes clubes de Londres, como son Chelsea, Arsenal o Tottenham.
No es normal que, en pleno siglo XXI, ver el fútbol por televisión sea cada vez más caro, cuando la tecnología permite modelos, incluso gratuitos, que benefician a los aficionados. Un producto cada vez más caro sólo aleja a los aficionados del fútbol, quienes se ven empujados a otras ofertas de entretenimiento más asequibles.
No es normal que el presidente de LaLiga y el presidente de la Federación Española de Fútbol, que son los que deberían velar por la integridad de la competición, promuevan un partido que adultera la Liga.
No es normal que apoyen que el Barcelona tuviera la ventaja de jugar un partido menos en campo rival. Es que esto no le parece normal ni a su propio capitán, Frenkie de Jong.
Y tampoco es normal que LaLiga apoye que dos equipos, Barcelona y Villarreal, tengan acceso por un partido en Miami a ingresos adicionales de la competición liguera. También se adultera la competición en el plano económico porque aquí no sabemos nada: ni cuánto dinero se generaba, ni cuáles eran los gastos originados a LaLiga, ni cómo se distribuía ese dinero.
Y todavía tenemos que escuchar al señor Tebas comparando este despropósito con el espectáculo mundial organizado por la NFL en el Bernabéu. Y de nuevo, fabricando un relato con el único objetivo de atacar al Real Madrid.
Hemos asistido a un intento insólito de utilizar el éxito del partido de la NFL en el Bernabéu para justificar el proyecto fallido de llevar un partido oficial de LaLiga a Miami. El evento de la NFL fue impecable, legal, respetuoso y ajustado a cada norma de su competición. Y la comparación es absurda, porque el evento internacional de la NFL sí cuenta con el respaldo de los 32 clubes y jugadores de esa competición.
No es el caso del partido de Miami. Ni tiene el apoyo de todos los clubes, ni el de los jugadores, y ni siquiera tiene el apoyo de la UEFA, visto su comunicado.
La propuesta de Miami no es más que otra iniciativa fallida del presidente de LaLiga, que pretendía imponernos su voluntad, sin pasar por ningún órgano de LaLiga y, lo que es muy grave, sin explicar a dónde van los ingresos.
Y sigo. No es normal tampoco el nivel del arbitraje español en una Liga que presume de ser una de las principales Ligas del mundo. Y no es solo mi opinión, porque es una vergüenza para el fútbol español que de los 35 árbitros de campo elegidos para el reciente Mundial de Clubes, FIFA no seleccionara ni a un solo árbitro español. A ni uno.
Y, por supuesto, no es normal que el Barcelona haya pagado al vicepresidente de los árbitros más de 8 millones de euros durante al menos 17 años. Cualquiera que sea el motivo. Y lo repito, cualquiera que sea el motivo, no es normal que el Barcelona haya pagado al vicepresidente de los árbitros más de 8 millones de euros durante al menos 17 años. Al vicepresidente de la cúpula arbitral que, como todo el mundo sabe, tenía funciones que eran claves en el sistema arbitral. Entre otras cosas, era el encargado de comunicar el ascenso y descenso de los árbitros cada temporada. Un período de tiempo durante casi 20 años que coincide además, casualmente, con los mejores resultados deportivos del Barcelona en nuestro país.
No es normal que el presidente de LaLiga promueva que un fondo de inversión como CVC hipoteque el futuro del fútbol español durante 50 años; es decir, durante medio siglo.
No es normal que la dirección de LaLiga cobre ahora más de 6 millones de euros al año. Cobran muchísimo más que los ejecutivos de la Premier, siendo esta una competición que genera muchísimos más ingresos que LaLiga. La verdad es que no tiene ninguna explicación.
Tampoco es normal que LaLiga destine millones de euros a medios de comunicación. Ha llegado a financiar a algunos que incluso nacieron con el objetivo de hacer daño al Real Madrid, como fue el caso de Relevo, por ejemplo.
Y todavía es más preocupante que lo haga de forma opaca. Hemos solicitado en múltiples ocasiones que LaLiga haga público lo que paga a cada medio de comunicación y para qué finalidad, pero su presidente siempre se ha negado a darnos esa información. ¿Para qué fin financian a los medios de comunicación?
Tampoco es normal que LaLiga ofrezca contratos bilaterales a algunos clubes, a los que abona importes adicionales a cambio de supuestas prestaciones de servicios. Estos contratos bilaterales de LaLiga no deberían existir y, de hacerse, todos los clubes deberían saber con claridad por qué conceptos y en qué condiciones, para verificar que no se dispensa ningún trato de favor a nadie. También se niega La Liga a darnos esta información.
No es normal que LaLiga siga perdiendo millones de euros de nuestro dinero en el fracaso del llamado Museo Legends, que sirve también para justificar dinero de publicidad a medios de comunicación.
Y no es normal que LaLiga contrate, con nuestro dinero, y esto es muy importante, los servicios de un lobby para influir en la elaboración de la Ley del Deporte. Contrataron este lobby con la finalidad de introducir clandestinamente unas enmiendas que sirvieran para expropiar nuestros activos comerciales de por vida, en favor de LaLiga. Y no solo con esto, las enmiendas que se presentaron clandestinamente como yo les digo y seguiré diciendo, con la potestad también de sancionar a los presidentes de los clubes.
A mí, por ejemplo, que es lo que querían. Pero la maniobra era tan burda que fue descubierta.
Los presidentes de los tres clubes que son de sus socios, el del Barcelona, el Athletic Club y yo mismo, fuimos alertados por el ministro de Cultura y Deporte. Y nos dimos cuenta de que ni la dirección del PSOE ni del PP tenían conocimiento de ello y que, por tanto, se estaba haciendo todo al margen de los dos principales partidos políticos. Con lo cual, gracias a Dios, se lo agradeceremos siempre al ministro, se evitó el atropello. Tengo que decir, en esto, que coincidieron los dos partidos, que vieron el despropósito que se iba hacer.
En definitiva, no es normal que el fútbol esté gobernado por dirigentes que se comportan de esta manera, que atacan el patrimonio de los clubes y que, en resumen, sólo buscan proteger sus privilegios.
Me detendré en ello más adelante, pero antes comentaré brevemente el motivo por el que tiene que ser precisamente el Real Madrid, quien lidere la batalla contra este sistema abusivo que nos ha tocado vivir, y que está arruinando el fútbol europeo, con excepción del inglés, que es el gran ganador de este periodo.
El Real Madrid es, posiblemente, el único club deportivo de Europa que tiene la fortaleza institucional y económica necesaria para hacer frente a esta batalla. Somos 100.000 socios y casi 700 millones de madridistas en redes sociales. Podemos decir, con orgullo, que hay más madridistas en el mundo que habitantes en la Unión Europea.
Somos el club de fútbol más laureado en lo deportivo y también, como hemos visto antes, el más prestigioso y el más reconocido en lo económico. La temporada pasada fuimos el primer equipo de la historia en superar los 1.000 millones de euros de ingresos.
Y, sobre todo, nuestra principal fortaleza, es que somos una gran familia unida en torno a unos valores y a la historia legendaria del Real Madrid.
El Real Madrid no tiene nada que temer de estos ejecutivos del fútbol, ni en España ni en Europa. No tenemos problemas financieros y cumplimos las normas del fair play económico. A nosotros no se nos puede presionar ni con inscripciones fallidas de jugadores ni con sanciones de ningún tipo.
Desafortunadamente, este no es el caso de la mayoría de los clubes de la vieja Europa, que atraviesan graves problemas económicos y a los que nosotros queremos ayudar. Son muchos los que viven al día, sobreviven como pueden y sufren para inscribir jugadores.
Pocos se atreven a alzar la voz frente al sistema. Y todos sabemos, especialmente en LaLiga española, que la vida de los clubes es mucho más sencilla si se acatan las instrucciones de su presidente.
Pero también les quiero decir una cosa, que no estamos solos. Nada más lejos de ello. Es cierto que somos nosotros los que alzamos la voz en público, pero son muchos los clubes y actores del fútbol quienes, en privado cuando nos vemos, nos piden que sigamos dando la batalla y que lo hagamos también por ellos.
Y es normal, porque sufren los mismos problemas que nosotros. Les pondré tres ejemplos de ello: la operación con CVC, el partido de Miami y el caso Negreira.
En lo relativo al acuerdo con CVC, les confirmo que son muchos los clubes que se arrepienten de haber firmado esa operación. Se han dado cuenta de que perder el 11 por ciento de sus ingresos de televisión durante medio siglo, 50 años, fue un error que lastrará su futuro.
La operación de CVC es una losa para el fútbol español. Pero confiamos en que será anulada por los tribunales. Nosotros llegaremos hasta el Tribunal Supremo, si es necesario. Como saben, ni Barcelona, ni Athletic Club y Real Madrid nos apuntamos a ella y además la hemos demandado conjuntamente en los tribunales.
Seguimos demandando a LaLiga de manera conjunta con el Athletic Club, un club histórico que también es propiedad de sus socios, como nosotros, y que se opuso también a la operación de CVC desde el primer momento. Ya hemos logrado que los tribunales anulen la primera asamblea de LaLiga que aprobó la operación, y seguiremos trabajando para que se anule también la segunda.
Lo siento, pero lo tengo que contar. Como anécdota les recuerdo que también el Barcelona se opuso judicialmente, al principio, a la operación de CVC, junto al Athletic Club y junto a nosotros. Casualmente, el Barcelona abandonó este pleito coincidiendo con la autorización por parte de LaLiga para poder inscribir a jugadores en el futuro.
Y, al margen de cuestiones legales, seguimos esperando el supuesto valor añadido, el supuesto “impulso” que, tal y como vendió el presidente de LaLiga, los gestores de CVC traerían al fútbol español. Porque si hay un dato indiscutible es que, tras la llegada de CVC a LaLiga, estamos cada vez más lejos de la Premier, competición que está mucho mejor gestionada sin haber dado entrada a ningún fondo en su capital.
Al margen de España, CVC sólo consiguió entrar en la Liga francesa, con un resultado dramático: la Liga francesa está arruinada. En Italia y en Alemania imperó el sentido común y les cerraron la puerta.
La realidad es que el llamado Proyecto Impulso de LaLiga con CVC solo tiene dos ganadores: ha impulsado los sueldos de los dirigentes de LaLiga y los beneficios de CVC.
Y los perdedores de la operación son todos los clubes, a los cuales queremos ayudar, y lo digo desde aquí, a solucionar este problema, que se apuntaron a perder un 11% de sus ingresos audiovisuales durante medio siglo. Eso es el llamado Proyecto Impulso.
Me van a permitir aquí una reflexión: qué lejos queda la época en la que el presidente de LaLiga accedió al cargo en 2013, reduciendo su sueldo a 348 mil euros. En aquel entonces, el señor Tebas consideraba excesivos los 395 mil euros que cobraba su antecesor en el cargo, el presidente Astiazarán. Resulta que Tebas ha multiplicado por más de 10 veces su sueldo, a costa de clubes que tienen que vender sus jugadores para poder sobrevivir.
El partido de Miami es otro ejemplo perfecto de lo que ocurre en España, y de lo difícil que es para la mayoría de los clubes alzar su voz contra los dirigentes del fútbol.
Lo cierto es que muchos estaban en contra del partido de Miami. Nosotros, con todos los que hablábamos: clubes, jugadores, entrenadores e incluso presidentes. Todo el mundo del fútbol.
Los jugadores de todos los equipos, sin excepción, se mostraron contrarios al partido de Miami.
Es más, hasta los propios jugadores del Barcelona participaron en las protestas contra el partido. Y, como he dicho antes, hasta su capitán De Jong, y le cito literalmente, dijo que «no era justo para la competición».
Sin embargo, pese a la opinión generalizada contra el partido de Miami, y hasta donde nosotros sabemos, ni un solo club denunció la situación ante el Consejo Superior de Deportes. Ninguno. Sólo lo hizo el Real Madrid. Y es una muestra más de lo que les decía antes. Nosotros sí tenemos la fortaleza institucional para hacer frente a estas situaciones que están claramente en contra, no de los intereses del Real Madrid, sino de los intereses de los propios clubes.
Y les hago algunos comentarios adicionales sobre el partido de Miami.
En primer lugar, les digo que este asunto no está zanjado. Ahora toca depurar las responsabilidades oportunas. El presidente de LaLiga y el presidente de la Federación han promovido un partido irregular que vulnera la normativa y, a nuestro juicio, habría adulterado claramente la competición. Es más, el presidente de LaLiga ha actuado por su cuenta y riesgo, y sin que el partido haya sido aprobado por ningún órgano de La Liga. Ha abusado de su autoridad y tendrá que rendir cuentas y asumir su responsabilidad.
Y hay que hablar también de lo que fue un bochorno para la imagen del fútbol español. Ver cómo se trató la protesta de todos los jugadores de LaLiga, a través de las retransmisiones de la televisión de cada partido, fue una vergüenza ante el mundo. Todos pudimos comprobar la bochornosa e inadmisible censura de LaLiga a estas alturas del siglo XXI.
No sé qué fue más vergonzoso, la verdad: que conectaran con la señal de los partidos 30 segundos tarde para que no se viera el plante de los jugadores; que se intentara de forma muy burda, confundir a la opinión pública mundial con cartelones que indicaban un motivo de protesta totalmente ajeno al real, en el que podíamos leer el «compromiso por la paz». ¿Por qué paz? O que, como hemos podido escuchar en un medio de comunicación nacional, en palabras de un destacado comunicador, que LaLiga de Tebas obligara a los periodistas que estaban transmitiendo los partidos a leer un comunicado dictado por la propia Liga, atentando de esta forma de manera vergonzosa contra la libertad de la prensa.
Pero no hay que sorprenderse. Lo hicieron igual hace 3 años con el lema “La Ley del deporte para todos”. Cuando le salió mal, lo que les he dicho antes de las enmiendas introducidas clandestinamente en la Ley del Deporte, con el objetivo de expropiarnos nuestro patrimonio, pues salían los presidentes de algunos clubes, que también me da pena, a decir que “La Liga para el que la trabaja” o algo así. Una cosa absurda. Porque todavía tenían esperanza en que esas enmiendas pudieran prosperar en el Congreso de los Diputados. Y no fue así. Y nos toman a los aficionados como si fuésemos tontos.
Creo que se ha perdido el juicio. Estos comportamientos autócratas, propios de otras épocas ya superadas, no tendrían cabida en ninguna competición seria de Europa y provocarían el cese inmediato del presidente de LaLiga.
Y por último, que no menos importante, algo parecido ha ocurrido con el caso Negreira porque, pese al clamor popular y que todo el mundo sabe lo que pasó, el Real Madrid es el único club que se ha personado en el proceso judicial del caso Negreira, en calidad de perjudicado, cuando los perjudicados fueron todos.
Pero estarán conmigo en que no es normal que, al menos 4 presidentes del Barcelona hayan estado de acuerdo en mantener durante al menos 17 años consecutivos, un sistema de pagos millonarios al vicepresidente de los árbitros.
Y también estarán de acuerdo conmigo en que el caso Negreira debería haber causado un cambio radical de las estructuras arbitrales y federativas españolas.
No solo no ha sido así. Sólo se han impulsado cambios cosméticos para disimular. El nuevo presidente de los árbitros, Fran Soto, ha pedido que se pase página y dice literalmente que debemos pensar en olvidar el caso Negreira. ¿Quién lo va a olvidar? Quedará para siempre.
La verdad es que siguen ahí la mayoría de los árbitros que estaban en la época de Negreira.
Como resultado y, al margen del caso Negreira, sufrimos a diario la animadversión manifiesta de directivos de LaLiga y de la Federación, e incluso de miembros del propio estamento arbitral. Una situación que les impide actuar desde la neutralidad e imparcialidad exigible a sus funciones.
Podría citar muchos ejemplos pero me detendré en un episodio reciente. ¿Cómo es posible que, en la previa de la final de la Copa del Rey, el árbitro encargado del VAR amenazara en una rueda de prensa abierta y públicamente al Real Madrid con que los árbitros iban a tomar medidas contra nuestro club y que estaban más unidos que nunca y que se iban a enterar y que se iba a enterar el Real Madrid? En una rueda de prensa antes de final del Copal del Rey. Cómo un árbitro que se comporta así no puede ser neutral. Debió haber sido apartado de forma inmediata. Y, sin embargo, no se tomó ninguna medida al respecto.
Y qué quieren que les diga, hay múltiples datos estadísticos muy preocupantes.
Por ejemplo, estaremos de acuerdo en que la expulsión de un jugador es una de las incidencias de las que ocurren en un partido con un mayor grado de subjetividad por parte de los árbitros.
Además de ser una de las acciones con mayor impacto en el propio partido.
Pues bien, en el siglo XXI, al término de la pasada temporada, el Real Madrid acumulaba un saldo neto negativo de 2 expulsiones en La Liga (hemos recibido 126 rojas y nuestros rivales 124).
En este mismo periodo, el Barcelona disfruta de un saldo neto positivo de 61 expulsiones. (108 expulsiones del Barcelona frente a 169 expulsiones de sus rivales). Son nada menos que 61 expulsiones de diferencia.
Sin embargo, en el mismo periodo de tiempo, en competiciones europeas, con las mismas plantillas y estilo de juego, Real Madrid y Barcelona disfrutan prácticamente del mismo saldo positivo: 13 y 12 expulsiones respectivamente. Es decir, en Europa tenemos el mismo saldo, mientras en España, la diferencia es de 63 expulsiones.
Igualmente, la estadística de los equipos que compiten por el título en las principales ligas europeas es también muy parecida. Así, Bayern de Múnich y Borussia de Dortmund, en Alemania, tienen idéntico saldo. Y también es razonablemente similar en el caso de los principales equipos de las ligas inglesa, italiana y francesa.
Pero si volvemos a LaLiga española, en el periodo del caso Negreira, el saldo arbitral de expulsiones del Barcelona es positivo, con 49. Y el del Real Madrid es negativo, de menos 1. Es decir, 50 expulsiones de diferencia. Sin embargo, si observamos los 15 años previos a Negreira en La Liga, el saldo de ambos clubes son sólo 2 de diferencia.
En fin, los datos hablan por sí solos. Saquen sus conclusiones. Y me he centrado solo en las expulsiones por ponerles un ejemplo, pero son muchas las estadísticas de otras cuestiones que abundan en la misma dirección y cuyo trabajo estamos a punto de terminar.
A raíz de todo esto, yo me hago una pregunta: ¿a alguien le puede parecer normal que haya jugadores del Real Madrid que tengan más Copas de Europa que títulos de Liga? Les recuerdo que algunos de ellos tienen hasta 6 Copas de Europa. Por ejemplo, Carvajal, Modric, Kroos o Nacho. Y el que más, 5 Ligas, pero la mayoría 4. Y a mí me ha pasado lo mismo como presidente. ¿Lo consideran normal? ¿a que no?
También resulta intolerable que el presidente de LaLiga, cuya animadversión hacia el Real Madrid es manifiesta, ocupe actualmente la vicepresidencia de la Federación Española de fútbol, que es la entidad responsable del arbitraje español.
Y les voy a contar una confidencia. A mí, cuando me viene el presidente de la Federación Española de Fútbol, me ofrece ser miembro de la Federación. Yo le tuve que decir: “Usted a mí no me conoce ¿no?”. Simplemente, no iba a ser cómplice.
Al margen del conflicto de interés que supone que una persona ostente a la vez los cargos de presidente de LaLiga y vicepresidente de la Federación, es incuestionable que estas posiciones deben estar reservadas a gestores neutrales, que puedan velar por el fútbol español sin estar sujetos a ningún tipo de sesgo o fobia hacia ningún club en concreto.
SUPERLIGA
Y ahora dedicaré unas palabras al estado actual del proyecto de la Superliga. Nosotros seguimos insistiendo en que es un proyecto indispensable para el futuro del fútbol porque, sin este proyecto, la diferencia entre el fútbol inglés y el del resto de Europa sería definitivamente insalvable.
La Superliga ha conseguido ya, sin discusión, un gran éxito para el fútbol. Hemos derribado para siempre, y en tiempo récord, un régimen de monopolio de UEFA de más de 70 años que, de otro modo, habría acabado con nuestro futuro.
Les recuerdo que, en 2021, UEFA se permitía el lujo de amenazar a los clubes europeos con la expulsión de las competiciones y la quiebra, y a nuestros futbolistas con su exclusión de las selecciones, si osábamos siquiera a considerar la posibilidad de crear nuestras propias competiciones, al margen de la competición organizada por UEFA.
La hemeroteca no engaña. Esas eran sus amenazas. Y hasta nos llegaron a abrir un expediente sancionador para expulsarnos de la Champions por la vía de urgencia. ¿Se acuerdan?.
Hoy, 4 años después, tras la histórica sentencia de la Gran Sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, (el TJUE), posteriormente refrendada en dos sentencias adicionales y demoledoras de los tribunales de Madrid, la situación es radicalmente distinta.
En cada una de estas sentencias, LaLiga y la UEFA se han apresurado a sacar comunicados, restándoles importancia y hablando de otras cosas como la paz. Intentan engañarnos, como con el compromiso por la paz. Siguen pensando que somos tontos.
La realidad es que de los 21 puntos que trató la audiencia provincial de Madrid, en la última sentencia sobre la Superliga hace unos días, nos dieron la razón en los 21 y hasta les condenaron a pagar las costas. ¿Por qué dice que no tiene nada que ver la sentencia?
Los clubes tenemos plenamente reconocidos el derecho y la libertad de crear nuestras propias competiciones. Estamos en igualdad de condiciones con UEFA para ello. Y nadie nos puede sancionar ni amenazar por trabajar en nuestro futuro. Y digo los clubes no solo el Real Madrid o el Barcelona ni el Athletic Club. Somos libres.
Es más, la contundencia de las sentencias obtenidas nos permite, al margen de impulsar la organización de nuestra propia competición, reclamar a UEFA los cuantiosísimos daños millonarios que nos han causado su comportamiento ilegal, al bloquear nuestro proyecto en abuso de posición de dominio. Ya les anuncio aquí que hemos iniciado el correspondiente proceso de reclamaciones económicas contra UEFA.
Hoy tenemos los dos derechos: el de ser indemnizados por los daños sufridos en el pasado, y el de organizar la competición en el futuro. Y les digo que perseguiremos de manera incansable la consecución de los dos. No hemos llegado hasta aquí para enmarcar sentencias judiciales, sino para ponerlas en práctica.
Y quiero agradecer el esfuerzo a los equipos negociadores que, durante los últimos meses, han mantenido diversas reuniones con directivos de UEFA, en la búsqueda de un acuerdo que fuera beneficioso para los clubes, para todos los clubes y aficionados de todo el mundo.
No ha sido posible porque, entre otras cosas, UEFA nos pide que volvamos a la ECA. Pero sepan que esta asociación de clubes, patrocinada por UEFA, está muy lejos de permitir a los clubes trabajar por su futuro en libertad.
Entre sus propias normas, ECA, ahora llamada EFC, obliga a sus miembros a renunciar a cualquier reclamación judicial frente a UEFA. Y, obviamente, no vamos a renunciar a reclamar los cuantiosos daños que nos ha causado la UEFA en el proyecto de la Superliga. Y mucho menos tras la demoledora sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid. Sería renunciar potencialmente a miles de millones de euros que vamos a reclamar.
A mi juicio, los principales obstáculos para el acuerdo con UEFA son el establecimiento de una gobernanza transparente y moderna, la mejora del formato para que todos los partidos de todo el mundo sean atractivos. No es eso de que si es cerrada o que si somos ricos y matar a los pobres. Esas tonterías que siempre dicen. Y, sobre todo, lo que es muy importante con el avance de la tecnología y la implantación de la retransmisión gratuita del fútbol. Ya lo hemos visto en el Mundial de Clubes y quiero agradecer públicamente a la FIFA lo que hicieron con esa retransmisión. Lo pudieron ver un niño pobre de África, que pudo ver los partidos del Real Madrid y de cualquier otros. Y eso es por el avance de la tecnología y no prohibirlo.
Esto último es, además, un pilar esencial del proyecto de la Superliga: la creación de Unify, la plataforma digital participada por los clubes que emita los partidos gratuitamente para todo el mundo y revolucione la industria.
Tengo que decirles que, si hay algo que me sorprende especialmente, es la actitud de los gestores del fútbol que se oponen sin sentido al futbol gratuito.
Al menos FIFA ya entendió que ese es el camino para acercar el fútbol a los aficionados globales. Y quiero agradecer al presidente de la FIFA que trasladara el modelo de Unify a la retransmisión gratuita y global del reciente Campeonato Mundial de Clubes.
Sólo se me ocurre un motivo por el que gestores como el presidente de la UEFA, así como el de LaLiga, se opongan al fútbol gratis. Y es que, cada año que son capaces de mantener el modelo actual, y retrasar la Superliga, incluso a costa de incumplir sentencias judiciales, es un año más de sueldos millonarios para ellos. No se me ocurre otra cosa.
No les importa lo más mínimo el valor que se destruye para clubes y aficionados. Como es el caso del presidente de La Liga, que disfruta de un sueldo superior al de la Premier y al de UEFA, aunque su competición genera mucho menos. Lo que nos lleva a pensar que para proteger sus privilegios, se opondrá al fútbol gratuito, a sentencias judiciales, y a lo que haga falta. No lo duden.
En todo caso, tras la reciente sentencia de la Audiencia Provincial, estoy más convencido que nunca del éxito del proyecto. Hemos ganado por goleada la batalla judicial y también ganaremos las próximas batallas. Ganaremos porque es, sin duda, el mejor proyecto para los clubes de toda Europa, y para los aficionados de todo el mundo. Y así nos lo reconocen muchos clubes en privado.
Finalmente, les anticipo que más adelante volveré a tomar la palabra porque, con ocasión de la convocatoria de una próxima asamblea extraordinaria, me gustaría anticipar las líneas maestras de la reforma estatutaria del club que vamos a proponer a los socios, para que el Real Madrid esté debidamente equipado y pueda hacer frente a los retos de los próximos 50 años.
Y me gustaría concluir esta intervención diciéndoles que pueden sentirse muy orgullosos del Real Madrid. Sinceramente, les digo que estamos más fuertes que nunca. Somos el mejor club del mundo en lo deportivo, en lo económico y en lo institucional. Es el club de las 26 Copas de Europa, las 15 de fútbol y las 11 del baloncesto.
Y todo esto es gracias a vosotros, los socios del Real Madrid. Porque habéis demostrado que nuestra fortaleza es la unidad de todos nosotros.
Siempre he dicho, desde el convencimiento, que unidos somos invencibles.
Muchas gracias.





