
Lo que más fastidia no es que mientan con total desfachatez, sino esos aires de superioridad ética y moral que se gastan.
Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
Es un hecho palpable que El Relato imaginario culé ha triunfado.
No sólo se lo compran los suyos, también muchos de los ajenos.
Su gran éxito es que los dogmas que propalan no son rebatidos por casi nadie.
Te cuentan sus mentiras con tanto aplomo que casi estás tentado de creerles.





