
Es alucinante, aunque no sorprendente, que le dediquen más tiempo y atención al entrenador de un equipo extranjero que al de su rival español. Pero, claro, se trata de Pep y del técnico del Madrid.
Hace ya muchos años que no es entrenador del Barça, que se fue de España, pero sus adoradores le siguen idolatrando. Cualquier cosa que hace es motivo de elogio desmedido. Cualquier error que comete es ocultado, silenciado. Cualquier frase que pronuncie, incluso la más banal o estúpida, es recibida como una revelación de la sabiduría de los dioses. Suyo es el saber y la gloria por siempre.





