
Por el momento, la ejecución se ha postergado, no suspendido, no, sólo aplazado. El reo aún sigue atado al potro, la pira dispuesta y la antorcha presta para prenderle fuego.
Contra todo pronóstico, el tribunal le ha concedido cuatro días más de plazo antes de dictar sentencia la condenatoria que parecía estar ya redactada. Son cuatro días más, hasta el próximo domingo a las once de la noche en Mendizorroza. Y aún es posible que, dependiendo de lo que suceda en Vitoria, ese plazo se alargue unos días más hasta la siguiente prueba. Y así sucesivamente hasta no se sabe qué fecha. Más que en un sinvivir, la situación se ha convertido en un sinmorir… por el momento.





