
Ni confesión del pecado, ni arrepentimiento, ni propósito de enmienda. Muy al contrario, chulería y victimismo por arrobas, como si los culpables no fuesen ellos sino todos los demás.
Al margen de sus trampas, que también, lo que más fastidia es que, cuando les han pillado, su reacción no es la de disimular, taparse un poco para que no se les vea. No, todo lo contrario, su reacción ha sido y es sacar pecho y ponerse chulos. Quizás sea porque, hasta el momento, todas sus marramuncias les han salido gratis. El escándalo del Camp Nou con Figo, no querer disputar un partido de copa, las palancas ficticias y las inscripciones subsiguientes. Se creen invulnerables, se creen impunes, y con su actitud chulesca alardean de ello.





