
20 de diciembre de 2025
Anatomía de un asesinato es una obra maestra dirigida por Otto Preminger. Se trata de una película protagonizada por James Stewart, Ben Gazzara, Lee Remick y George C. Scott que cuenta con una magnífica banda sonora de Duke Ellington y con unos célebres títulos de crédito creados por el gran Saul Bass. Es una película de juicios. Hoy en día sería una película políticamente incorrecta. Si no la han visto, se la recomiendo. Es imprescindible. Como el magnífico libro Anatomía de un negreirato, de don Rafael Gómez de Parada.
Hoy vamos a analizar la anatomía de un penalti. Una sola jugada y las reacciones a la misma resumen perfectamente las últimas tres décadas del fútbol español.
Mendizorroza. Alavés – Real Madrid. Uno a dos en el marcador. Minuto ochenta y seis. Vinicius Jr. avanza desde la mitad del campo regateando jugadores hasta que entra en el área y recibe una zancadilla del defensor. Vinicius cae. Se levanta celebrando el penalti. El contacto es claro. En cualquier otro país del mundo se hubiese pitado este penalti. Pero en el fútbol español gobierna con puño de hierro un CTA dirigido desde 1993 por José María Enríquez Negreira, asalariado del Fútbol Club Barcelona durante al menos diecisiete años.
El árbitro principal del partido es Víctor García Verdura, nacido en Mataró (Barcelona), del colegio catalán. García Verdura fue invitado por el Fútbol Club Barcelona este año para arbitrar su trofeo, el Joan Gamper. El árbitro de VAR es Pablo González Fuertes, que ascendió a Primera División con Enríquez Negreira de vicepresidente. Tal y como detallo en Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo, Negreira influía en los ascensos y descensos mediante el llamado factor corrector y también llamaba a los árbitros para comunicarles su ascenso de categoría. Pablo González Fuertes se retiró del arbitraje la pasada temporada. Sus imágenes abrazándose al final del partido a todos los jugadores del Fútbol Club Barcelona el día de su despedida se viralizaron rápidamente. Esa es la actitud de Pablo González Fuertes con el club que le pagó 8,4 millones de euros a su vicepresidente y que manchó la reputación de todo el colectivo arbitral.
Nada que ver con la actitud de Pablo González Fuertes con el Real Madrid. El día antes de arbitrarle desde el VAR al Real Madrid en la final de la Copa del Rey un periodista le hablaba sobre los videos de Real Madrid TV y le dijo «bueno, una respuesta más contundente para intentar que no se puedan seguir haciendo estos videos, no sé, buscar algún tipo de sanción para tratar de acabar con este tipo de prácticas». Él contestó lo siguiente: «Mira, mira, voy a decirte, voy a decirte la situación que ahora mismo tiene la plantilla de compañeros y compañeras árbitros profesionales del fútbol español. Hay más unión que nunca. Estamos más unidos que nunca, posiblemente por las circunstancias que nos toca vivir a nuestro alrededor, pero no hace muchas semanas los ciento ochenta compañeros y compañeras del fútbol profesional tuvimos una reunión y estamos más unidos que nunca, refrendamos esa unión, esa unión la refrendamos con nuestro presidente Luis Medina, la refrendamos con su equipo, la refrendamos con cada uno de los empleados de nuestro CTA ¿Porqué? Porque nuestro estamento es el que tenemos que preservar. Entonces, a tu pregunta. No te quepa ninguna duda de que vamos a tener que empezar a tomar medidas. Vamos a tener que empezar a tomar medidas muchísimo más serias de las que se están tomando porque esta unión que tenemos ahora y que vivimos diariamente con nuestro presidente, con su junta directiva, con los ciento ochenta compañeros y compañeras no vamos a seguir permitiendo que pase lo que está pasando, no lo vamos a seguir permitiendo. En pocas fechas, en pocas fechas probablemente vais a tener noticias sobre, sobre lo que está aconteciendo y lo que va a venir, pero que no os quepa ninguna duda que esta plantilla que hoy compone el arbitraje español, tanto de femenino como de masculino, junto con el CTA, va a hacer historia, va a hacer historia porque no vamos a seguir aguantando lo que estamos aguantando.»
En cualquier país serio un árbitro que amenaza a uno de los equipos a los que le va a arbitrar una final es sustituido por otro y es apartado del arbitraje. En España la Real Federación Española de Fútbol la dirige Rafael Louzán, que hace meses nos aseguró que el hecho de que el Fútbol Club Barcelona le pagase 8,4 millones durante al menos 17 años al vicepresidente de los árbitros «no ha tenido bajo mi entender y bajo mi opinión ningún tipo de incidencia en el tema de la actuación arbitral». Un tipo que, como les conté en uno de los artículos de Madridismo sin complejos, había venido al fútbol español para tapar el caso Negreira. Pablo González Fuertes arbitró la final de la Copa del Rey y, tras su jubilación como árbitro de campo, fue premiado con un puesto como árbitro de VAR.
Fran Soto, el presidente del CTA, nos pide que tenemos que «olvidar el caso Negreira». Recuerden que el Fútbol Club Barcelona no ha recibido castigo deportivo alguno por haber pagado al menos 8,4 millones de euros durante al menos 17 años al vicepresidente de los árbitros españoles. Pues bien, el nuevo presidente del CTA quiere que lo olvidemos. Fran Soto es amigo de Rafael Louzán. Los dos han colonizado la RFEF y el CTA con el objetivo de pasar página. La presunta renovación se ha producido siguiendo las directrices de don Giuseppe Tomasi di Lampedusa en Il gattopardo: «Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie«.
Este año este nuevo CTA elabora un programa semanal llamado Tiempo de revisión en el que analizan algunas jugadas y nos explican por qué han pitado lo que han pitado. En su primera emisión ya bauticé al programa como Tiempo de Negreira. El CTA se muestra indignado por el hecho de que Real Madrid TV elabore videos con jugadas polémicas mientras ellos hacen exactamente lo mismo. Lo que quieren es que solo prevalezca su relato. Son enemigos de la libertad de expresión.
En el programa de esta semana, Marta Frías, portavoz del CTA, nos dio esta sarta de explicaciones para justificar lo injustificable. Les transcribo aquí este indigesto párrafo que parece responder a una solicitud a Chat GPT pidiéndole ayuda para ver «cómo podemos justificar basándonos en el reglamento del fútbol y en las circulares del CTA que no le hemos querido pitar un penalti al Real Madrid porque no nos ha dado la gana». Y aquí el resultado:
«En Mendizorroza un delantero del Real Madrid cae en el área tras recibir un contacto de un defensor del Alavés. Al ser susceptible de señalar penalti en función de la intensidad interpretada. El árbitro no señala penalti y el VAR no interviene por lo que la jugada queda sin sanción. La regla 12 establece que las faltas se sancionan cuando un jugador actúa de manera imprudente, temeraria o con uso de fuerza excesiva. En acciones con contacto la interpretación depende de la intensidad. El grado o intensidad del contacto entre dos jugadores no siempre se puede medir de forma objetiva, depende de la percepción arbitral. Por eso determinar si el contacto del defensor realmente causa la caída del delantero es algo que debe interpretar el árbitro sobre el terreno de juego en función de lo que él ve y valore en directo. El CTA considera que esta jugada entra en el ámbito de la interpretación, ya que depende de la valoración de la intensidad del contacto. Al tratarse de una acción de interpretación y no de un error claro, obvio y manifiesto el VAR no debe intervenir. Insistimos en la importancia de aplicar este criterio para garantizar coherencia en jugadas de interpretación.»
La Inteligencia Artificial, que aún en su versión gratuita mejora la inteligencia natural de González Fuertes, mezcla churras con merinas. Todo para justificar que algo que ha sido penalti desde el 14 de febrero de 1891, fecha en que se inventó el penalti en el fútbol, ha dejado de ser penalti. La zancadilla. La zancadilla no requiere fuerza ni intensidad. Simplemente se trata de poner el pie para que un delantero que viene en carrera tropiece y caiga. El reglamento del fútbol lo conocemos todos. No tiene que venir una señora con una voz como la de No-Do a explicarnos nada. Todo para justificar que al Real Madrid no le pitan las zancadillas dentro del área. Como la que le hicieron a Rodrygo en Girona. En una zancadilla no hay que medir fuerza ni intensidad, señora.
Y para colmo, el CTA nos dice que «no se trata de un error claro y manifiesto» y que «el VAR no debe intervenir». Desde la creación del VAR, el CTA le ha anulado al Real Madrid 37 goles, casi el doble que al segundo equipo con más goles anulados, por tan solo 14 goles anulados al Fútbol Club Barcelona. Supongo que las 37 ocasiones en las que el VAR intervino para anularle goles al Real Madrid fueron todas «errores claros y manifiestos».
El CTA deroga de facto las normas del reglamento del fútbol para dejarlas todas «en el ámbito de la interpretación» del árbitro, que debe valorar subjetivamente aspectos como «la intensidad del contacto». Es el comodín del «hay contacto, pero no es suficiente». La barra libre. La arbitrariedad absoluta. «Suficiente» será lo que diga el árbitro de turno según convenga.
Y como no tienen suficiente, el nuevo sindicato de árbitros, la Asociación Española de Árbitros de Fútbol (AESAF), emitió un comunicado respondiendo a las declaraciones de Florentino Pérez sobre González Fuertes en la comida de Navidad. En el comunicado la banda «manifiesta su rechazo por el grave perjuicio que este tipo de manifestaciones suponen para la reputación del colectivo arbitral y el fútbol español» y nos recuerda que «el arbitraje no puede ser utilizado como excusa para justificar resultados deportivos. El fútbol se gana y se pierde en el terreno de juego». Además nos mienten descaradamente acerca de las amenazas de Pablo González Fuertes que, como les he transcrito anteriormente, son la respuesta al comentario de un periodista sobre los vídeos de Real Madrid TV. La asociación de árbitros afirma que «en ningún caso, como bien se puede ver en las imágenes, se produce una amenaza contra ningún club, tal y como se quiere hacer creer desde el Real Madrid. Es muy grave que desde este Club se mantengan afirmaciones alejadas de la realidad, y que pueden crear un clima antideportivo en la competición española». Ha quedado claro que son una asociación de mentirosos.
Todavía estoy esperando que el CTA o la AESAF emita algún comunicado contra el equipo que compró a su vicepresidente extendiendo así una mancha a todo su colectivo. O respondiendo al video de Joan Laporta en el que afirmó que la competición está adulterada. Ante eso no se sienten ofendidos. Ellos solo emiten comunicados contra el Real Madrid. Un gremio que muestra animadversión hacia uno de los equipos a los que debe juzgar debería ser desarticulado y sustituido por árbitros de otra nacionalidad. Es la única manera de regenerar el fútbol español.
El CTA y la AESAF han asesinado al fútbol retorciendo unas reglas que conocemos todos con interpretaciones absurdas. Todo por un penalti. Todo para intentar justificar aquellas jugadas en las que perjudican al Real Madrid. Gracias al Fútbol Club Barcelona y a este colectivo, las competiciones españolas han perdido toda credibilidad. Descanse en paz el fútbol español.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Al final se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







