
Cuando piensas que ya habían tocado suelo, que no se podía caer más bajo, va Radio Torino y te sorprende con algo que no pasaría el control de calidad ni en una radio hecha para niños de trece años.
Nunca pensé que diría esto, pero echo de menos los días en que la noche de Radio Torino estaba ocupada por el programa de Felipe El Riguroso. ¡Qué tiempos aquellos, qué nostalgia! Cada día resulta más evidente lo acertado del refrán que dice después vendrá quine bueno te hará. Lo que hay ahora, El Futbolerdo, resulta ser un programa insoportable, insufrible, infumable, protagonizado por unos muchachos más preocupados en competir a ver quién dice la cosa más graciosa. O que a ellos les parece graciosa, porque hacen menos gracia que un puntapié en la entrepierna.





