
8 de enero de 2025
Real Madrid 2 – 1 Atlético de Madrid
Vuelve el Madrid a disputar una Supercopa de Arabia. Recuerden que la Supercopa de España se juega en Arabia Saudí para que Gerard Piqué, el excapitán de uno de los equipos que participa, se lleve 4 millones de euros de comisión cada año. Geri y su amigo Rubi – así se llamaban entre ellos, como dos enamorados, el supremacista catalán y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol – hicieron chanchullos cuando Piqué era capitán del Fútbol Club Barcelona. Firmaron un contrato por el que, si el Fútbol Club Barcelona pasa a la final, la RFEF se lleva 5 millones de euros más que si no se clasifica. El conflicto de intereses es evidente, pero el mugriento fútbol español opera al margen de la ley.
Para mayor bochorno, la pasada edición estuvo marcada por la intervención del Gobierno de España en la competición. El Fútbol Club Barcelona es el equipo del independentismo catalán, que es imprescindible para la gobernabilidad de España. Lo fue con gobiernos anteriores y lo es con este. Dani Olmo no había podido ser inscrito porque el Fútbol Club Barcelona incumplía el fair play financiero. Rodríguez Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes, y Pilar Alegría, ministra de Deportes, intervinieron políticamente para inscribir al jugador. Pero, por si la competición no quedaba suficientemente adulterada con esta cacicada gubernamental, le inscribieron para la final. A mitad de la competición. Todo para no enfadar a sus socios vascos. El Athletic de Bilbao se enfrentó en la semifinal contra un Fútbol Club Barcelona sin Dani Olmo. El gobierno le inscribió para la final contra el Real Madrid. La arbitrariedad absoluta. El quebranto de las leyes y el decoro. Siempre a favor del equipo que ha adulterado las competiciones españolas desde 1993. Todo este bochornoso episodio está recogido en mi libro Madridismo sin complejos que, gracias a ustedes, se está convirtiendo en un libro de culto entre el madridismo.
Xabi Alonso pone al equipo de gala. El mejor equipo posible. Esta vez sin Mbappé, que está lesionado. Salimos con nuestros dos mejores centrales: don Antonio Rudiger y don Raúl Asencio. Los más contundentes, los más pesimistas, los más mal encarados. Son de la estirpe de Pepe. En la izquierda don Álvaro Carreras, que ya se ha asentado en el Real Madrid. Solo don Ferland le mejora defensivamente. En la banda derecha don Federico Valverde. Para mí ese es su puesto. Ahí tiene toda la banda derecha para él. Don Federico es un búfalo uruguayo que necesita de grandes praderas. En el medio se pierde. Hay menos espacios. Le gusta correr. No para. Es un Fran Wahlberg hipervitaminado. Les recomiendo verle en el Bernabéu. Es espectacular ver sus carreras, sus recuperaciones, como se adueña de todo el terreno de juego. Se aprecia mucho mejor que en televisión.
En la medular el jefe es don Aurélien, para mi el único imprescindible junto a Courtois y Mbappé, un mediocentro defensivo magnífico y un gran central, todo un bastión. Y bien secundado por don Eduardo, el flow del francés es muy vistoso. Solo le roban el balón en falta. Lo conserva bien. Está en todas partes. No regatea esfuerzos. El tercer centrocampista es lord Bellingham. Un todocampista. No sabemos muy bien de qué juega pero no para. Tiene oficio. Y tiene gol.
Arriba un Vinicius voluntarioso, que no deja de encarar, más generoso que goleador, lleva demasiados partidos sin ver portería. Afortunadamente don Rodrygo está de vuelta. Es una delicia verle conducir el balón con esa finura, esa suavidad. Y por fin un nueve puro. Don Gonzalo García Torres, que fija a los centrales y no regatea un esfuerzo en la presión.
El partido no puede empezar mejor. En el primer minuto se produce una falta lejana en el campo del Atleti. Don Federico se dispone a lanzarla. Carga el bazooka, como si fuese John Rambo, con su cinta en el pelo. No gasta los mismos músculos. Tampoco está sudado, estamos todavía en el minuto uno. Oblak no coloca bien a la barrera. Don Federico ve una trayectoria recta hacia la portería del esloveno. Apunta y suelta un disparo seco a 108 kilómetros por hora. Sí, exactamente 108 kilómetros por hora. Oblak roza el balón, pero nada. Disparo violento. De Oliver y Benji. De Blue Lock. De Inazuma Eleven. La realidad imita al arte. Don Federico se vuelve loco en la celebración. Yo también.
A partir de ahí ambos equipos muestran su respeto y su temor. Temor a cometer errores. Partido lento. Táctico. Hoy en día le llaman partido táctico a los partidos en que ambos equipos juegan a no hacerse mucho daño. El Atleti va aumentando la presión a medida que avanzan los minutos. El Madrid defiende bien. Están todos muy sacrificados. Don Carlo diría «partido serio». Solo con esta actitud acaban llegando los títulos.
Courtois empieza a aparecer. Sorloth, el Jack Reacher atlético, es un peligro constante por su altura, a balón parado y a balón en movimiento. Sus compañeros le buscan. Es el primo de Zumosol del Atleti. Giuliano está en todas partes, jugador muy sacrificado. Tiene mucha energgía, que diría Mr. Ancelotti. Jugador incansable, como Valverde, como Fran García.
En la segunda parte el Atleti nos mete en nuestro campo. Y ya no salimos. No damos tres pases seguidos. Muchas imprecisiones arriba. Vini, Rodrygo, Bellingham no conectan con Gonzalo. No conectan entre ellos. El Madrid juega a baloncesto. Parece que a los veinticuatro segundos nos van a pitar posesión. Soltamos el balón antes. Parece haber un muro en la línea divisoria. No somos capaces de atravesarla. La pérdida del control la suplimos con sufrimiento y solidaridad en defensa.
Pero somos imprevisibles. Cuando pasamos de medio campo nunca se sabe qué puede ocurrir. Nos basta un buen pase de don Federico y un control y una definición maravillosa de Rodrygol para marcar el segundo. El partido hubiese estado casi finiquitado si Sortloth no nos marca a los tres minutos. Balón colgado por Giuliano, Reacher le da un pequeño empujón a Asencio y marca de cabeza. Don Federico ve el empujón y reclama al árbitro. Son esos empujones que se revisan con microscopio, luz azul y zoom cuando benefician al equipo que le pagó 8,4 millones al vicepresidente de los árbitros o perjudican a su máximo rival. En este caso no se revisa nada.
El Atleti busca el empate y el Madrid hace aguas por la izquierda. Mr. Alonso está rápido de reflejos y saca a don Ferland Mendy y a don Fran Wahlberg para sellar la vía de agua. Lo consigue a medias. Hace tiempo que, juegue quien juegue, concedemos oportunidades. Salen Guler y Ceballos. Gracias a los cambios el equipo empieza a tocar y respira durante unos minutos.
En los últimos minutos Thibaut para una media chilena de Griezmann y don Aurélien rechaza in extremis un centro al área y evita el empate del Atleti. El partido se acaba. Estamos en la final. Jugaremos contra el equipo del régimen. Ayer vimos un video de Rafael Louzán manoseándose con Joan Laporta. Hacía manitas con un tipo que tenía en nómina al vicepresidente de los árbitros, que le cuadruplicó el sueldo y que debería estar inhabilitado. En España se normalizan estas cosas. La corrupción campa a sus anchas. Rafa y Joan son íntimos. Cualquier día se dan un piquito. O nos confiesan su relación el la portada del Hola.
Al finalizar el partido vemos unas imágenes del mediocre de Simeone provocando a Vinicius durante el partido. Le dice desde la banda que Florentino le va a vender. Cuando Xabi sustituye a Vinicius el público silba el cambio. Han venido a ver a Vini. No silban a Vini. En Arabia Saudí no hay madridistas tóxicos como en el Bernabéu. Simeone le dice a Vinicius que escuche cómo le silban. Busquets Ferrer acude raudo a la banda y le saca tarjeta a Vinicius, que no había hecho nada. Luego amonesta también al acomplejado del Atleti. Xabi le dice a Simeone que hable con los suyos. Todo era una estrategia para sacar del partido a Vinicius. Ya lo hicieron en el partido anterior. Koke le dijo a Vinicius que Mbappé le estaba comiendo la tostada. Frase made in el Cholo. No tengo dudas.
Don Xabier Alonso salió a defender a Vinicius y criticó duramente el comportamiento de Simeone. Dejó un contundente «no todo vale». Que un entrenador acose a un futbolista durante el partido es algo que no debería permitirse. Pero con Simeone nada nos sorprende. Sus hechos le preceden. Es una demostración más de la falta de valores y de educación del personaje. Nunca ha sabido ganar. Nunca ha sabido perder.
Si la actitud de Simeone la hubiese tenido Vinicius, todos sus acosadores de la prensa nos hubiesen explicado que es un provocador, que está mal asesorado, que necesita un psicólogo, que ensucia la imagen del club y que tendrían que venderle. En este caso, risas en todas las tertulias radiofónicas y televisivas. Que si Simeone es canchero. Que si esto es fútbol. Que si lo que pasa en el campo se queda en el campo. Ya saben ustedes que, en el mugriento fútbol español, no es el qué, es el quién. Siempre es el quién.
Y para finalizar, una buena nueva. Xabi sonríe. Mbappé se viene para Arabia. Y está para jugar. La final será distinta con él. Noche de nervios en el CTA. Munuera Montero y Trujillo Suárez tendrán que emplearse a fondo. El domingo viviremos un nuevo episodio de esta farsa de torneo. No entierren todavía a este equipo.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Al final se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







