Lo que hasta ahora, para Vinicius, era un comportamiento provocador e inadmisible, para el Cholo son cosas del fútbol de toda la vida y parte de su personalidad. Es que él es así.

Es algo habitual el doble rasero de los ciudadanos periodistas, la doble vara de medir, el ya famoso criterio fijo-variable. Es lo que toda la vida se ha llamado la ley del embudo, lo ancho para mí, pero por la parte estrecha no cabe la menor conmiseración. Es algo tan habitual que ya casi nos hemos acostumbrado a ello como parte del panorama mediático, aunque hay veces que es tan descarado, tan desvergonzado, que resulta muy difícil de soportar.

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