
11 de enero de 2025
Fútbol Club Barcelona 3 – 2 Real Madrid
Decir que algo está «con alfileres» significa que es inestable, provisional, poco seguro, mal asegurado, como una prenda sujeta solo con ellos antes de coserla, implicando fragilidad, falta de firmeza o que no es definitivo. Algo que está sujetado de manera precaria o que se ha aprendido sin solidez para salir del paso. Así está el Real Madrid desde la temporada pasada. Seguimos en la misma dinámica que les relaté en Madridismo sin complejos. Don Carlo sufrió una plaga de lesiones concentrada en la defensa y tuvo que desmontar el centro del campo para construir una defensa de garantías. Eso debilitó la sala de máquinas. El equipo estaba tan desequilibrado que no ofrecía seguridad en los momentos importantes de la temporada. Don Carlo se sacó de la chistera muchas soluciones. Tchouaméni de central. Valverde de lateral derecho. Camavinga de lateral izquierdo. Pareció encontrar la fórmula perfecta con Ceballos a los mandos, que firmó los mejores meses de su carrera futbolística. El Madrid pareció encontrar el equilibrio. Cuando el utrerano se lesionó, el Madrid se vino abajo como un castillo de naipes.
Este verano, don Florentino Pérez decidió reforzar el equipo para que no volviese a ocurrir algo así. No tenía sentido traerse al mejor jugador del mundo, con lo que le costó traerlo, y no construir un equipo sólido a su alrededor. De nada sirven cincuenta y nueve goles si somos un coladero atrás. Los fichajes han sido buenos. Sobre el papel. La zaga ha sido reforzada con Trent Alexander-Arnold, Huijsen y Álvaro Carreras. Y la consolidación en el equipo del canterano Raúl Asencio.
Estamos en enero de 2026 y todo sigue igual. El equipo sigue lastrado por las continuas lesiones. Las bajas se están concentrando en la retaguardia. Llegamos a partidos importantes con muchos jugadores lesionados o que vienen de lesión. No se engañen, el partido de hoy no es importante. Le pueden llamar Supercopa de España, pero no es más que una pachanga que se disputa en Arabia Saudí para que Gerard Piqué y Louzán se llenen los bolsillos. Nosotros vamos de comparsa. En la acepción de comparsa que se refiere a «persona o entidad que ocupa un puesto secundario, sin protagonismo». Considero que no deberíamos participar en las competiciones organizadas por la RFEF hasta que se lleve a cabo una verdadera limpieza en el CTA. Siguen los mismos con los mismos collares. El Madrid es atacado, perjudicado y menospreciado por todos los estamentos del fútbol español. Están todos al servicio de un equipo que no debería estar participando en la competición, debería haber descendido de categoría por haber comprado al vicepresidente de los árbitros durante décadas. Como ocurrió en Italia y en Portugal. Las imágenes de esta semana de Louzán y Laporta haciéndose arrumacos resultan obscenas. Que el presidente de la Real Federación Española de Fútbol normalice y blanquee la corrupción retozando con el presidente de un club que compró al vicepresidente de sus árbitros resulta bochornoso. En ningún país del mundo se producirían imágenes tan repugnantes. Aquí todos siguen actuando como si no hubiese pasado nada. Hemos normalizado el jugar contra un equipo que tuvo en nómina al vicepresidente de los árbitros y que tiene a media plantilla inscrita en la competición saltándose el fair play financiero con la complicidad Tebas y del Consejo Superior de Deportes. Todo es una farsa.
Pero analicemos el destrozo del equipo. Tenemos una importante vía de agua en el proyecto de Xabi Alonso. Como la tuvimos en el de don Carlo. Llegamos a una final sin Trent, sin Carvajal, sin Rudiger y sin Militao. Y con Huijsen y Mendy que vienen de lesión. Nuevamente Valverde como recurso en el lateral derecho, debilitando nuestro centro del campo. Don Aurélien es un gran mediocentro defensivo, pero habitualmente tiene que jugar minutos de central. Don Eduardo carece de continuidad por las lesiones. Aunque en algunos partidos forma una buena dupla con don Aurélien. Guler no tiene físico ni capacidad defensiva para suplir la fuerza de Valverde o de Tchouaméni cuando estos bajan a la zaga. Nuevamente el equipo se desequilibra en el centro del campo para tapar la debilidad defensiva. Como ocurrió durante la pasada temporada.
El equipo plantea un partido con sacrificio. Lo tuvo en la semifinal contra el Atleti. Ordenados y concentrados defensivamente. Hasta que dejamos de estarlo. En los últimos minutos de la primera parte se desencadenó un tiroteo. Respondimos muy bien con un maravilloso gol de Vini. Un jugador que marca un gol así debe jugar en el Real Madrid. Quienes sobran son los aficionados que desean venderle. Y otro buen gol de Gonzalo.
En la segunda parte faltó vigor, no somos fiables. Carecemos de estabilidad. Nos soplan y nos tumban. Esta vez fue un gol de rebote. A partir de ahí nos resultó difícil intentar la remontada. Nos costaba horrores recuperar el balón. El Negreira FC tiene ese fútbol que duerme a las ovejas. Perseguíamos el balón a una velocidad demasiado lenta como para recuperarlo. La presión descoordinada. La falta de vigor. Hay un punto en que los goles de este rival suponen una losa en el consciente y en el subconsciente. Las goleadas de la pasada temporada siguen pasando factura en la psicología de los chicos. Al final se fueron arriba y Carreras y Asencio tuvieron remates a bocajarro a las manos de Joan García. Podríamos habernos ido a los penaltis, pero estamos cogidos con alfileres. Y cuando sopla el viento, siempre es en contra. El castillo se desmorona porque no hay una base sólida. Quizás en lugar de tener diez defensas deberíamos tener quince. Los diez defensas son solo diez cromos. No son de carne y hueso. Son de papel. Están en el álbum de Panini. Pero no suelen estar en el campo. No podemos usarlos. Ayer solo teníamos a dos sanos: Álvaro Carreras y Fran Wahlberg. Y otros dos tocados: Asencio y Huijsen. El resto en la enfermería. Así es muy difícil competir.
Y lo mismo en la delantera. Nuestro mejor goleador se lesiona justo antes de la Supercopa. El peso del gol está recayendo sobre los hombros de Mbappé. Tanto Vinicius como Rodrygo han encadenado rachas de demasiados partidos sin ver puerta. Números que no son aceptables para los delanteros del Real Madrid. Es un hecho. No es un ataque a Vinicius. Para aquellos del Vinicius FC. Si me siguen saben que tengo debilidad por Vini y le he defendido siempre. Yo soy del Real Madrid CF y me gustan todos sus jugadores. Tanto Mbappé como Vinicius. Por igual. Lo de hablar mal de uno para ensalzar al otro no tiene sentido alguno.
Don Kylian apareció en los últimos minutos de la final. Cuando ya estábamos por detrás. Es de destacar la fea entrada de De Jong con los tacos a la rodilla lesionada del francés. Una entrada premeditada con la que querían decidir la Liga en enero, retirando de los campos a Mbappé hasta la próxima temporada. De Jong se reía tras la expulsión. Como si se la hubiese inventado Munuera Montero. Como si no hubiese hecho nada. Al holandés le habrán dicho antes de fichar por el Barcelona que los árbitros estaban en el bote, que podía hacer entradas así sin consecuencia alguna, como las fechorías de Mascherano o de Luis Suárez, de ahí su sorpresa. Al finalizar el partido resultaron bochornosas las imágenes de Munuera Montero dándole explicaciones y sonriendo con De Jong. El árbitro estaba exultante, había arbitrado su primera final. Y había perdido el equipo al que odia. Recuerden el mural gigante de Messi en la tapia de la casa donde tiene su empresa. Una empresa que trabajaba para La Liga. Para Tebas, el archienemigo del Real Madrid. Esta final ha sido un premio de Fran Soto – que es el mejor amigo de Louzán, el títere de Tebas – por el bochornoso arbitraje de la pasada temporada al Real Madrid en Pamplona y por el partido inaugural de esta temporada, en el que concedió un gol al Barcelona con un jugador del Mallorca tendido en el suelo, en medio del área, por un golpe en la cabeza.
Para finalizar quería comentar algunas sensaciones. Los habituales gestos de los macarras del Fútbol Club Barcelona. Fermín le dijo a los aficionados madridistas de Arabia Saudí: «Toma, a chupar. Chupa. A tu casa. A tu casa». Cubarsí les hizo un corte de mangas. De ellos no han escuchado decir que son unos provocadores, que están mal asesorados, que necesitan un psicólogo, que ensucian la imagen del club y que tendrían que venderles. Ellos son blancos y españoles. Y juegan en el equipo del régimen. En el equipo preferido de los antimadridistas de la prensa deportiva española.
No me gustó ver el gesto cariñoso de Florentino con Flick. Estas demostraciones sobran en una derrota. Las critico cuando las realizan jugadores. Por lo tanto, las critico también cuando las realiza nuestro presidente. Sobran. Y más cuando el entrenador alemán siempre ha criticado los valores del Real Madrid con frases como «nosotros no somos como ellos». Lo sabemos, Hansi. Nosotros no compramos al vicepresidente de los árbitros. Sí me gustó el gesto de Vinicius y Carvajal interesándose por Araújo. El chico estuvo unas semanas de baja por un tema mental. Se vino abajo por los insultos y el acoso de la parte tóxica de la afición azulgrana, que la ha tomado con él. Con el bullying, como con el racismo, no hay colores. Todos debemos estar con la víctima. Sea cual sea el color de su camiseta.
Y no se hagan ilusiones. No fue culpa de Carlo. No es culpa de Xabi. Un equipo no puede competir con solo dos defensas sanos. Ni en España ni en Arabia. Cuando sustituyamos la defensa de papel, la defensa cogida con alfileres, por una defensa estable, con tipos de carne y hueso, cuando cambiemos la fragilidad y la inestabilidad por seguridad y firmeza, entonces, solo entonces, podremos empezar a construir un equipo. Los equipos se construyen desde la defensa. En el fútbol y en todos los deportes. Así que recen por la salud de nuestros jugadores. Solo con ella llegarán las alegrías.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Al final se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







