Está claro que no van a parar. Han encontrado el objetivo que llevaban mucho tiempo esperando y le van a sacudir palos hasta que se vaya. Son incansables y rencorosos.

En el Real Madrid suceden cosas que no tienen parangón en otro club de fútbol, ni en ninguna empresa en todo el mundo. Resulta que, en el Madrid, está mal que el jefe designe para un cargo importante y de responsabilidad a una persona en la que confíe. Y también es criticable que ese cargo de confianza coincida en su estrategia con la de su empresa, con la de quienes la diseñan. En la lógica de los ciudadanos periodistas, supongo que lo más normal sería nombrar a alguien de quien desconfíes y que éste haga la guerra por su cuenta en contra de las directrices de sus jefes.

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