
20 de enero de 2026
Real Madrid 6 – 1 Mónaco
Estimados lectores. Les debo un artículo sobre los pitos de parte de la afición del Bernabéu en el partido contra el Levante. Se está convirtiendo en un tratado sobre el pseudomadridismo. Reserven tiempo para leerlo. Es considerablemente extenso. Lo publicaré en unos días. Mientras, vamos a analizar el partido de hoy.
No hay paz para este equipo. Tenemos demasiados enemigos. Ahora están infiltrados en nuestra propia afición. Desde la pitada de los que se hacen pitos encima cuando perdemos, los tontos útiles de todos nuestros enemigos, el acoso a Arbeloa y a Vinicius de toda la prensa deportiva española se ha recrudecido. Les han dado más gasolina. Don Álvaro les está toreando en todas las ruedas de prensa con maestría, con sarcasmo, tiene para todos. Domina todas las artes. Y no se corta. No le importa molestar. Molestar a la prensa. O molestar a algunos aficionados. Es un Mourinho amable, ha cambiado el gesto serio de don José por una sonrisa sarcástica. Pero es un madridista sin complejos.
Don Kylian Mbappé Lottin, además de ser el mejor goleador del mundo, es un maestro de la comunicación. Habla andaluz mejor que nadie. Solo le falla ese so (“entonces” en inglés) que va usando como coletilla. Por lo demás, impecable. Podría ser el portavoz de la Junta de Andalucía. En la rueda de prensa antes del partido, Kylian dejó en evidencia al periodista de la Conferencia Episcopal. Ante los rumores de los problemas en el vestuario, Mbappé contestó preguntándole al periodista que de dónde había sacado eso, que quién lo había dicho. El periodista se hizo pipí en la moqueta y empezó a balbucear asegurando que son cosas que se dicen, que son cosas que se cuentan en los medios. No tuvo el valor de reconocer que es él y sus compañeros de la banda de Jorge Javier Castaño – nadie rebautiza a los ciudadanos periodistas como don Richard Dees – los que se dedican a inventar información y a difundir bulos. El señor Mbappé acabó asegurando que hay ocasiones en que solo 10% de lo que dicen es cierto, el 90% es inventado. Siempre he tenido claro que la información que proporcionan los medios deportivos españoles – y los no deportivos – está adulterada. Ahora ya lo saben. Contiene un 90% de basura. Yo nunca la he comprado. Pero algunos madridistas deciden silbar a nuestro equipo basándose en lo que dicen estos malos profesionales. No les importa consumir y repetir su basura si les sirve para confirmar su relato y reafirmar su odio hacia los jugadores que les caen mal.
En el Bernabéu, un solemne minuto de silencio por las víctimas de un accidente ferroviario. No deberíamos llamarle accidente a algo que se podía haber evitado. Al final los muertos siempre los pone el pueblo. Una niña de seis años se ha quedado huérfana. Una niña madridista. El regalo que le hicieron los Reyes Magos fue asistir a un partido del Real Madrid en el Bernabéu. De regreso, sus familiares se quedaron en las vías. Ella sobrevivió. El club tiene que arroparla. Estoy seguro de que lo hará.
Este es un partido de Champions. El público es distinto al de La Liga. La mayor parte de los que silbaron el sábado no acuden hoy al estadio. Muchos de los socios avinagrados solo disponen del abono para los partidos domésticos. Muchos de los que disponen de un Euroabono lo revenden en los partidos de Champions para recuperar su coste y que les salga gratís. Así que, pase lo que pase hoy, posiblemente vuelvan a silbar en el próximo partido en el Bernabéu. Todo depende de lo que escuchen o lean en la Cope, La Ser, Ondacero, Marca, As, El chiringuito o de lo que le digan sus youtubers de cabecera. Entre creer a nuestros jugadores, a nuestro entrenador y a nuestro presidente o creer a un imbécil con gorro que emite desde su cuarto, ellos siempre prefieren al último. Al que produzca más mierda.
Nada más empezar el partido se producen unos tímidos silbidos a Vinicius, menos de los esperados. Muchos menos. Y son ahogados rápidamente por los aplausos del resto de aficionados. Los socios llaman turistas despectivamente a los madridistas que acuden al Bernabéu en los partidos de Champions. No entienden que el Real Madrid no es un club local, es un club universal. Y no son turistas. Son madridistas de todo el mundo que han venido a Madrid para visitar el templo y ver a su equipo. Madridistas que sienten mucho más intensamente el madridismo que los vinagres que llevan cuarenta años de socio despotricando del equipo. He llegado a ver partidos de Champions rodeado de madridistas de Azerbaiyán. Y de más de una veintena de países distintos, de todos los continentes. No insultan a nuestros jugadores ni a nuestro entrenador, no les silban. Apoyan, aplauden y se emocionan. Nada que ver con los del sábado. Yo prefiero a los universales.
El equipo empieza muy bien. En el minuto cinco los chicos fabrican un golazo. Mastantuono filtra un pase a Valverde, que ha invadido el área enemiga. El pajarito recibe de espaldas a portería, protege el balón y le deja un pase perfecto a Mbappé, que lanza un pase a la red. Todos sonríen. Excepto los vinagres.
Los chicos empiezan a jugar con alegría. Una alegría que habían perdido. No disfrutaban en el campo. Empiezan a gustarse. Presionan con insistencia. Juegan con vigor. Están todos muy conectados. Muchas miradas entre ellos. Más que de costumbre. Miradas de complicidad. Miradas de apoyo y de unión.
La zaga está más segura. Don Raúl Asencio del Rosario sigue con su máscara. Asencio es un tipo con cara de pocos amigos. Tiene un aire a don Képler Laverán Lima Ferreira. Sin embargo Huijsen es un Maceda con cara de buen chaval. Yo le pondría la máscara de don Raúl a Dean. Para que intimide más a los delanteros rivales. Por cierto, don Raúl está a un nivel altísimo, es un defensa muy intenso. Tanto que se nos fractura las tibias. Abandonará el partido al descanso. Militao y él deben ser los titulares, pero apenas coinciden en el campo por la maldición de las lesiones.
El equipo juega hoy de maravilla. El segundo es un gol delicioso. Don Eduardo Camavinga Celmi es el jugador más estético de la plantilla. El más estético del Madrid en muchos años. Desde Zidane. Desde Guti. Solo le empata lord Bellingham. Don Eduardo recibe un balón con un defensa muy encima, se inventa un pase de media espuela hacia don Arda. El turco tiene una magnífica visión de juego. Suele fallar algunos pases. Pero solo es porque sus pases son letales. De máxima dificultad. Son pases que suelen dejar al delantero solo ante la suerte del gol. En esta jugada el genio turco lanza un pase adelantado rápido, seco, al primer toque hacia Vinicius, que encara al defensa por su zona. Esa zona donde el brasileño es el mejor jugador del mundo desde hace años. Es todo un terrateniente. Solo le paran con faltas. Faltas que no suelen pitarle. Los equipos rivales necesitan un mínimo de tres defensas para pararle. Vini siempre encara, nunca ha dejado de hacerlo. Desde que llegó al Real Madrid. De ahí lo injusto de los silbidos. Todos los jugadores de fútbol pasan por momentos buenos y por momentos malos, pero Vini nunca se ha escondido. Nunca ha dejado de intentarlo. Pero prosigamos. Estoy relatando esta jugada alargando el tiempo a lo Brian De Palma y con flashbacks a lo Christopher Nolan. Demasiado batiburrillo. Muchos de ustedes habrán abandonado ya la crónica. Pero los que se han quedado lo saben perfectamente. Todos sabemos qué va a hacer Vini. Va a mirar por dónde viene su socio, su amigo francés. Va a ver dónde están situados los defensas. Y va a trazar una línea curva para que el balón sortee a los defensas y llegue a Mbappé envuelto en papel de regalo. Justo para que lo empuje. Don Vinicius Paixao de Oliveira Junior es el único jugador del mundo que es capaz de elaborar todo en milisegundos. Y lo ejecuta a la perfección. Golazo.
A partir de ahí el Madrid empieza a avasallar al Mónaco. Todavía más. El despliegue físico y táctico del equipo es muy bueno. Con Arbeloa el Madrid mete muchos efectivos en el área rival. Soldados que realizan incursiones y vuelven a salir del área. Vuelven locos a los defensas. Valverde y Mastantuono están especialmente activos. Valverde tanto al corte como conduciendo e internándose en el área. Franco, nuevamente con canas, firma uno de sus mejores partidos con el Real Madrid. También invaden el área con asiduidad tanto Guler como Camavinga. Este es el camino.
Pero el que destaca sobre todos es Vinicius. Cuando está on fire es imparable. En Madridismo sin complejos le dediqué una crónica a la mejor actuación individual que he visto en el Bernabéu. Se titulaba La noche más hermosa. Fueron treinta minutos de locura. Remontó él solo un partido contra el Dortmund. Fue imparable. Como en el partido de hoy. Vinicius realiza un recital de asistencias que acaba con el Mónaco. De todos los colores. Incluso una de ellas se la regala a un defensa rival para que marque a placer en propia puerta.
El partido está finiquitado. El astro brasileño lleva ya tres asistencias. Todos sus compañeros insisten en que marque un gol. Es lo que necesita. Para tapar bocas. Vini recibe un balón en la frontal, escorado a la izquierda, su hábitat natural. Empieza a moverse hacia la derecha, buscando un hueco por el que alcanzar la gloria. Cuando encuentra el montículo adecuado, saca su rifle de francotirador, se tumba sobre el césped, cierra un ojo, mira por la mirilla, acaricia el gatillo suavemente y lanza un disparo seco por toda la escuadra. Vini es un jugador exuberante, sus goles y sus asistencias siempre son bonitos. Ha nacido para jugar en el Real Madrid. Si no sabes valorar sus cualidades, no tienes ni idea de fútbol. Vinicius no sobra en este equipo. Quienes sobran en este club son los que no saben apreciarle, los que se unen a los acosadores de la prensa y las aficiones rivales. En este club no necesitamos quintacolumnistas. Ya tenemos suficientes enemigos.
Vinicius no celebra el gol con la grada. Vinicius no olvida. Vinicius va de cara. No es un falso. No es un jugador tribunero. No achanta. No humilla. No tiene que pedir perdón. A nadie. Lo celebra con los que le dan cariño. Con sus compañeros y con su entrenador. Se funde en un abrazo con Arbeloa. Este es el comienzo de una gran amistad. Arbeloa le ha defendido en todas y cada una de las ruedas de prensa. Vini se lo agradece. Será el jugador más valioso del partido. Uno más para su colección.
Unos minutos después se produce otro acontecimiento que nos permite tomar el pulso al estado de la plantilla. Don Federico Valverde recupera un balón en la medular y lanza un pase a lo José María Gutiérrez “Guti” entre las piernas de Huijsen que deja a lord Bellingham solo delante del portero. Hey Jude le regatea, marca y lo celebra. Pero no abre los brazos. No es su celebración habitual. La del EA FC 26 o la del eFootball. Esta es nueva. Lord Bellingham empieza a tomarse cubatas, uno tras otro, con una y otra mano. Es una genialidad del inglés. Don Jude Victor William Bellingham se burla de todos los pseudomadridistas que han comprado los falsos rumores. Rumores difundidos por un idiota que no es del Madrid, es del Alavés, pero pretende desalojar a Florentino de la Casa Blanca con sus hordas de seguidores frikis, miles de niñatos con acné que ni estudian ni trabajan, viven en casa de sus padres y moran en su cuarto rodeados de calcetines sudados. Después del partido, lord Bellingham nos confirmará que sí, que ha sido una burla a todos los aficionados que se creen la basura que inventan en las redes sociales. Sí, se ha burlado de parte del madridismo. Grande, Jude. Es lo que se merecen. El escarnio público. Donde las dan, las toman.
El partido ha sido maravilloso. Los chicos han demostrado que el vestuario está más unido que nunca. Don Álvaro Arbeloa ha conseguido unir a todos los jugadores. Les ha unido contra todos y contra todos. Como hizo don José Mourinho. Lo hemos constatado con las celebraciones de Vini y Jude. Los pitos de los pseudomadridistas nos han hecho más fuertes. Pero no como ellos esperaban. Ellos esperaban que los chicos se viniesen abajo, asumiesen la culpa de no sé qué, pidiesen perdón y reaccionasen. No, los chicos se han unido contra ellos. Contra el sector tóxico de la afición que silba al equipo con argumentos fabricados por todos nuestros enemigos. No hay más que ver quiénes reciben más silbidos. Vini, Bellingham y Valverde. Curiosamente los objetivos marcados por la prensa. Luego te dicen que no, que ellos piensan por sí mismos, que tienen personalidad y que las campañas no existen. Al acabar el partido también se atribuirán la victoria. Ha sido gracias a los pitos. Estuvimos treinta y dos años sin ganar una Copa de Europa, ya podrían haber silbado antes.
Don Florentino Pérez nos ha hecho un regalo. Ahora tenemos al jugador más odiado por la prensa y al entrenador más odiado por la prensa. También les odian los quintacolumnistas. Pero ni un paso atrás ante esta gente. Batalla frontal. El combate va a ser feroz. Pero no se preocupen, al final siempre ganamos los buenos.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Al final se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







