Se han tomado un breve receso en la ofensiva. El ambiente les es menos propicio desde el martes, así que guardan fuerzas a la espera de la próxima oportunidad. Eso sí, picotazos siguen dando.

Conociéndoles, podríamos pensar que este pequeño remanso de paz no es sino la calma que precede a la tempestad. Han desactivado la artillería pesada, ahora sólo emplean tácticas de guerrilla y provocan ligeras escaramuzas para que la gente no se olvide. Esto no es más que un alto el fuego, porque a la más mínima oportunidad sacarán de nuevo los carros de combate, los cañones de largo alcance, las bombas de racimo, para arrasar todo lo que, vestido de blanco, se les ponga por delante.

Escuchar

Tendencias