
Como Zidane, pero sin su carisma.
Como Ancelotti. pero sin su palmarés y experiencia.
Arbeloa, otro entrenador-gestor, o viceversa, al frente del primer equipo del Real Madrid.
Ya es mala suerte lo del Madrid, que casi siempre contrata entrenadores que no destacan precisamente por sus conocimientos futbolísticos. Zidane, aunque ganó tres Champions, era uno que pasaba por allí y que impresionaba a los jugadores con su aura de estrella mundial. Carlo Ancelotti, el entrenador más exitoso de la historia del club, era un padre comprensivo, un gestor que dejaba a sus pupilos hacer lo que les diese la gana. Y Arbeloa va por el mismo camino, un gestor de egos, un embaucador con las palabras que dice lo que los demás quieren oír, pero ayuno de conocimientos como para dirigir la primera plantilla del Real Madrid.





