No le pueden soportar. Y no sólo porque revitalizase al Madrid, sino porque, sobre todo, dejó al descubierto todas su artimañas, sus trucos, todas sus vergüenzas profesionales.

Han pasado casi trece años desde que, voluntariamente, José Mourinho abandonó el Madrid y España, pero aún no lo han superado. Disfrazan su rencor vistiéndolo de crítica a la persona, pero la realidad es otra. Lo que no le perdonan, ni jamás le perdonarán, es que gritase a los cuatro vientos que el periodismo estaba desnudo. No le perdonan que les pusiese delante del espejo y que vieran que no eran otra cosa que el retrato de Dorian Gray, un ser avejentado, purulento y podrido que ya no iba a engañar a muchos aficionados.

Escuchar

Tendencias