
El pasado 17 de enero se vivió uno de los días más negros en la historia del Santiago Bernabéu. El sector tóxico de la afición del Real Madrid protagonizó un comportamiento bochornoso. Los jugadores fueron silbados durante gran parte del partido. Los pseudomadridistas se cebaron con Bellingham y con Valverde, pero especialmente con Vinicius, que fue silbado durante los noventa minutos.
Este acontecimiento me ha permitido reflexionar y analizar el fenómeno del pseudomadridismo. Un sector de aficionados del Real Madrid que cuenta con una larga tradición. Don Santiago Bernabéu les conocía muy bien. Ya nos dejó algunas frases célebres sobre ellos. En su día afirmó que «la afición acabará siendo el tumor del Real Madrid» y que «hay gente que viene al estadio a merendar y a pitar. Se ponen el abrigo de pieles y, si el equipo no marca en diez minutos, empiezan con la música de viento. A esos les digo que el Madrid no es un teatro, es un campo de batalla. Si no vienen a sufrir con el equipo, que se queden en casa.»
El día de la infamia
En el partido Real Madrid – Levante, parte de los aficionados del Bernabéu, no todos, decidieron expresar su malestar silbando al equipo. Lo hicieron cuando los nombres sonaron por megafonía, lo hicieron cuando el equipo salió a calentar, lo hicieron durante el partido y lo hicieron al final. Y durante el partido personalizaron los silbidos en varios jugadores. Curiosamente los objetivos de las campañas de la prensa. Y se dedicaron a acosar a Vinicius Jr. como han hecho en decenas de estadios de España las aficiones rivales. Incluso han conseguido el logro de que el chico haya sido silbado con más decibelios en su propio estadio por aficionados de su equipo que por acosadores y racistas rivales.
Fue un gran día para el antimadridismo. Todos celebraron lo ocurrido con Vinicius. Todos los instigadores de la campaña de odio contra el jugador – que iniciaron en el momento en que pisó España y que analicé en el artículo Baila, Vini, baila – descorcharon botellas de cava. Han conseguido que a Vinicius le silben hasta en su propio estadio. Para ello han necesitado elaborar muchas noticias falsas, difundir rumores sin contrastar, repetir las mentiras miles de veces durante meses y contar con la colaboración de un nutrido número de personas con poca capacidad para cuestionarse lo que leen y lo que escuchan.
No todas las opiniones son válidas
No escribo para hacer amigos, ya me conocen. Mi estilo es directo y no me ando con medias tintas. Para mí hay en la vida hay cosas que están bien y hay cosas que están mal. Y los valores humanos están por encima del fútbol. Todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión, pero no todas las opiniones son válidas. Aquellas opiniones que fomentan o justifican el racismo, la xenofobia, la homofobia, el edadismo o cualquier otro ataque a las personas no me merecen ningún respeto. Tampoco me merecen ningún respeto las personas que fomentan o justifican el acoso o el bullying solo porque la víctima no actúa como ellos quisieran que actuase. Tampoco me parecen válidas las opiniones basadas en informaciones falsas y en rumores no contrastados, no me merecen respeto alguno.
Hechas estas puntualizaciones, les aclararé que, en mi opinión, un aficionado tiene derecho a expresar su malestar con el juego del equipo, tenga o no tenga razón, pero no tiene derecho a acosar a un jugador durante noventa minutos. Lo más lamentable de la pitada es que se convirtió en un acto de acoso orquestado por los enemigos del club y justificado con informaciones falsas.
El pseudomadridismo
Pseudomadridismo. La palabra pseudomadridista se atribuye a don José Mário dos Santos Mourinho Félix. The special one también les llamaba madridistas disfrazados. Hay muchos. Son aficionados que son del Real Madrid por tradición familiar o porque es el equipo que más gana. Están en los buenos momentos, pero desaparecen en los malos.
Habitualmente se utilizan como sinónimo de pseudomadridista los términos vinagre y pipero. Un vinagre, según la RAE, es una persona de genio áspero y desapacible. El Bernabéu es un estadio generalmente frío. El ambiente del Bernabéu se parece más al del Teatro Real que al de un estadio de la Premier League. Uno de los motivos son las pipas. En el Bernabéu hay aficionados que comen pipas y el tener las manos ocupadas les impide aplaudir. Eso sí, tienen la boca disponible para silbar.
Los socios
Hay una circunstancia que desvirtúa enormemente el ambiente del Santiago Bernabéu. Actualmente un madridista no puede hacerse socio del Real Madrid. No están abiertas las inscripciones. Un madridista solo puede hacerse socio si es familiar directo de un socio. Eso hace que el derecho a ser socio pase de padres a hijos. Es un derecho que se transmite entre generaciones.
Un abono del Real Madrid es algo muy preciado. Muy valorado económicamente. Como una licencia de taxi. Hay socios que se lucran económicamente con la reventa de su abono. La participación en el club se hereda de generación en generación, pero el madridismo, a veces, no. Que un señor sea madridista no quiere decir que sus hijos y sus nietos también vayan a serlo. No está demostrado científicamente. Por lo tanto hay socios del Real Madrid que pueden ser aficionados del Barcelona, del Atleti o de Los Ángeles Lakers. La verdad es que me sería indiferente si por lo menos estuviesen calladitos. Ya que no suelen animar, por lo menos que no silben.
Muchos socios son los primeros que revenden sus abonos los días de Champions y en los partidos importantes para pagarse todo el importe del abono. Así les sale gratis o consiguen un ingreso extra. En lugar de disfrutar de los grandes partidos y apoyar al equipo en los partidos difíciles, asisten a los partidos de Liga. Y no a todos, depende del tiempo. Si hace buen tiempo se van a Valencia a comerse una paella o se acercan a la sierra a comer cocido y dejan el asiento vacío. Afortunadamente les sustituyen madridistas que vienen de distintos países del mundo para animar a su equipo.
Muchos paseudomadridistas, para reforzar una opinión contraria al equipo, al presidente, al entrenador o a algún jugador argumentan que ellos son socios desde hace cuarenta años, como si el carnet de socio fuese un premio a sus conocimientos futbolísticos o a su inteligencia. Es un carnet. Y no se requiere ninguna prueba de acceso para tenerlo. Por el hecho de ser socios no tienen más razón que los madridistas que no lo son.
La xenofobia
En el Bernabéu hay mucho paleto. También entre los socios. Hay mucho xenófobo. Aficionados que creen que los aficionados españoles del Real Madrid tienen un pedigrí superior al de los madridistas del resto del mundo. Se acaban pareciendo a los aficionados supremacistas del club supremacista catalán que desprecia a sus aficionados del resto de España. No entienden que el Real Madrid es el mejor club de la historia del fútbol y es admirado en todo el mundo. El Real Madrid es un club universal. Aunque a algunos no les guste.
Una de las cosas que más me gustan del fútbol es ver a chicos de distintas razas, procedencias, religiones, culturas, edades y clases sociales unidos por un objetivo común. Es algo que no suele ocurrir en otros ámbitos de nuestra sociedad. Disfrutemos de ello.
El esnobismo
En el Bernabéu también hay mucho snob. No todos los aficionados son así, afortunadamente. Pero hay muchos. Suelen hacer más ruido que el resto. Para demostrar la exigencia que no se aplican con ellos mismos en sus vidas, suelen criticar todo sobre el equipo. Le llaman exigencia y no es más que una pose y una muestra de desagradecimiento. Para ellos ningún jugador es válido. Han criticado a jugadores como Zidane, Kroos, Modric, Benzema o Cristiano y a entrenadores como don Carlo Ancelotti. Leyendas del Real Madrid y de la historia del fútbol. Admirados en todo el mundo. Pero para ellos, los mejores jugadores y los mejores entrenadores siempre son los que no están en el Real Madrid. El año pasado nos dieron la turra con Xabi Alonso. Ahora llevan varias temporadas con Zubimendi, que debe ser el nuevo Pelé. Si a Florentino Pérez le diese por ficharle, estarían despellejándole ya desde el primer partido, como hacen con el resto.
Uno de los gestos más lamentables ocurridos en el Bernabéu, a parte de los comportamientos incívicos de algunos aficionados, como los insultos racistas, ocurrió en 2005. Mientras el equipo sufría en sus carnes la época más dura del negreirato, un aficionado se levantó de sus asientos para aplaudir un gol del rival. Un gol de nuestro máximo rival en España. Un gol del club que tenía comprado al vicepresidente de los árbitros. Han pasado más de veinte años y el pseudomadridista todavía va de plató en plató y de emisora en emisora contando su hazaña. Todos los programas a los que acude son abiertamente antimadridistas. Este tipo de aficionados son los tontos útiles de nuestros enemigos.
Los lugares comunes
Los pseudomadridistas usan una serie de lugares comunes como comodines para atribuirse la razón. Usan muchos. Analizaré alguno. «En el Bernabéu se ha silbado a Di Stéfano, a Zidane, a Cristiano…» como si no fuese una prueba de su estupidez silbar a los mejores jugadores de la historia del fútbol. Son los mismos a los que he escuchado aplaudir a jugadores mediocres por hacer una carrera. Pero se la dan de entendidos. Que algo se haya hecho siempre no quiere decir que esté bien hecho. Solo es una prueba de que en el Bernabéu ha habido idiotas en todas las épocas.
Otro de los lugares comunes es el de «el Bernabéu siempre tiene razón». Es una versión del slogan «el cliente siempre tiene razón». No, el cliente no siempre tiene razón. Mis lectores que trabajan en puestos de atención al público o en comercios lo saben perfectamente. Saben la cantidad de energúmenos con los que tienen que lidiar en el día a día. Además no todo el Bernabéu silba a sus jugadores. A veces los silbidos son muy numerosos, pero en esta ocasión la mayor parte del estadio no silbó. Así que, si el Bernabéu tiene razón y la mayoría no silbó, su argumento queda desmontado. El Bernabéu no es un ente. Es un estadio donde hay ochenta mil personas con distintas opiniones. Nuestros enemigos intentan manipular a gran parte de los aficionados para que se conviertan en una masa y abandonen su individualidad. Parece ser que lo están consiguiendo.
La basura de los medios deportivos españoles
Los medios deportivos españoles – tanto de televisión, como de radio y de prensa escrita – son antimadridistas. Es algo que se ha ido instaurado poco a poco en el panorama mediático español desde hace décadas. No es algo nuevo, don Santiago Bernabéu ya hablaba de ello. No hay más que escuchar el homérico proyecto El Radio de don Richard Dees para certificarlo. Don Richard les conoce como nadie. Sus oyentes también. Tenemos las pruebas. 3.135 programas. Todas las tertulias promueven noticias falsas y rumores sin contrastar para perjudicar al Real Madrid. También diseñan y amplifican campañas de odio, como la que ha sufrido Vinicius durante años. Son programas que suelen albergar a personajes que se han llamar periodistas y que carecen de ética profesional. Emiten opiniones y repiten falsedades. No dan noticias, las inventan. Algunos de ellos llevan años acosando a Vinicius. Le odian. Y ese odio ha ido calando en las aficiones de toda España. Y han conseguido su propósito. Han conseguido inocular ese veneno en una pequeña parte de la afición del Real Madrid.
Pongamos en contexto la magnitud de la infamia que protagonizó el sector tóxico de la afición del Bernabéu. Con lo de tóxico no me refiero a las personas que mostraron su descontento con el equipo antes y después del partido. Me refiero a los que estuvieron silbando a Vinicius durante los noventa minutos.
Una pitada organizada
La pitada estaba perfectamente organizada. La promovieron decenas de tertulianos en distintos programas de radio y televisión. También hubo un llamamiento a la pitada por parte de numerosas cuentas en las redes sociales. Un youtuber célebre por su falta de educación y su paletismo de nuevo rico se atribuyó la victoria, había conseguido poner patas arriba al Bernabéu. Sí, uno de esos que van de madridistas y que no aportan nada positivo al club, solo generan y difunden basura. Todo para perjudicar al club. Miles de ovejas balan a su son. Muchas de ellas estaban en las gradas del mejor estadio del mundo. Una parte de la afición tan tóxica y ruin desentona con un estadio maravilloso. Ahora que Florentino ha conseguido tener el mejor estadio de fútbol del mundo, debería hacer algo con los madridistas disfrazados. Recuerdo escuchar a Mourinho – jamás he conseguido la grabación de esas declaraciones, aquí les pido ayuda – contestar a la pregunta de qué fichaje le iba a pedir a Florentino con algo así como «le voy a pedir diez o veinte mil aficionados de verdad para sustituir a los que no animan».
Hay que entender la diferencia entre pitar a alguien en un momento de frustración cuando falla un pase o un gol cantado y pitar a alguien haga lo que haga durante 90 minutos. Sí, algunos aficionados quieren a Vinicius fuera del Madrid. Han comprado la mercancía de El Chiringuito y de todos los racistas y acosadores de España. En lugar de cerrar filas y apoyar a su jugador, se han pasado al enemigo. Acomplejados. Quintacolumnistas. Cuando un chico recibe insultos y acoso en media España y te unes a los acosadores te estás definiendo como persona.
Unos días antes ya silbaron a Vinicius en el momento de ser sustituido. Titulé mi crónica De nobleza y mezquindad. Desde entonces había marcado un golazo en la Supercopa. Sin embargo ese sábado se le pitó durante todo el partido. Qué había ocurrido para ello. Nada. Una campaña. Tal y como denunció Arbeloa en la rueda de prensa.
Si analizan el fenómeno descubrirán que los jugadores más silbados son curiosamente los objetivos marcados por la prensa durante los últimos meses. Valverde, Bellingham y Vinicius. Los medios les han señalando basándose en rumores e informaciones falsas. Ha sido un bombardeo continuo de desinformación. Joseph Goebbels debía conocer bien a los pseudomadridistas cuando dijo aquello de que «una mentira repetida mil veces se convierte en verdad».
Se las dan de muy madridistas, pero no se organizaron para silbar al equipo que le pagó 8,4 millones de euros al vicepresidente de los árbitros durante décadas. Se han organizado para silbar a su propio equipo cuando más apoyo necesita.
El sector racista de la afición del Real Madrid
Y lo más vomitivo es que todo ha ocurrido después de que a Vinicius le profiriesen cánticos racistas en Albacete. La racistada paleta de Albacete le cantó aquello de «eres un mono, Vinicius, eres un mono». Y en el siguiente partido en el Bernabéu, en lugar de arroparle, le dedican más silbidos que las aficiones del Camp Nou, el Metropolitano y Mestalla juntas. Aficionados tóxicos al servicio de toda la prensa antimadridista que le ha acosado desde que llegó a España. Chiringuiteros, acosadores y racistas hermanados con los racistas de las aficiones de media España.
Sí, en la afición madridista también hay racistas. Como en todos los estadios de España. Ya insultaron a Wilfed hace treinta años con un «negro, cabrón, recoge el algodón». Hay madridistas a los que no les gusta que en el Real Madrid jueguen jugadores negros. En las redes sociales son muy numerosos los insultos racistas a Vinicius por parte de aficionados del Real Madrid. Los racistas no soportan que los negros respondan, que no achanten, que no humillen. Si un blanco les provoca, deben callar. Los racistas consideran a los negros seres inferiores que deben comportarse como ellos quieren, sino les suelen enviar al psicólogo o dicen que provoca, que ensucia la imagen del club y que hay que venderlo a Arabia, como si se tratase de un esclavo. También hay muchos empeñados en corregirle. Incluso usan la palabra enderezarle. Desgraciadamente son seguidores del mismo equipo que yo. Pero nada más. No tengo nada en común con esta gentuza.
El bullying
Y otro tema son los valores. El tema del bullying es un tema muy importante que nos permite radiografiar el estado de una sociedad. Que el acoso esté normalizado en el fútbol desde hace décadas no quiere decir que esté bien. Todos esos que han decidido organizarse para silbarle a un jugador durante los noventa minutos, supongo que serán coherentes y cuando sus hijos saquen malas notas en el colegio organizarán una quedada para que ochenta mil personas vayan a silbarles al colegio. A ver si así espabilan. Y sí, es lo mismo. Es acosar a alguien cuando no se comporta como tú quieres. Se llama acoso. Imaginen que estos, en su puesto de trabajo, cuando cometen algún error, en lugar de recibir una corrección en privado por parte de su superior, tuviesen que soportar a decenas de personas silbándole en su puesto de trabajo. Esto es absurdo. Solo está normalizado en el fútbol. Algunos argumentan que cobran mucho y va en su sueldo. Un argumento estúpido. A Vinicius le pagan por jugar al fútbol, no por recibir silbidos e insultos. Busquen la cláusula en el contrato. A ver si la encuentran. Lugares comunes y majaderías repetidas una y otra vez.
La falta de criterio
Esta gente es influenciable, piensan poco, compran los argumentos del enemigo y además no saben gestionar la frustración. Sí, perdimos contra el Albacete. Esto es fútbol. Son cosas que pasan. Es un deporte. A veces pierdes un partido. No hace falta que te pongas a patalear como un niño en el pasillo de un supermercado porque tu madre te ha dicho que no te compra el helado. Supéralo. Esto va de «hasta el final, vamos Real». No de ponerse a silbar en enero.
Luego está la inteligencia. Puedes tener una pataleta. Puedes silbar en un momento puntual. Pero si no quieres perjudicar a tu equipo es mejor que no les silbes durante todo el partido. Si lo que quieres es que gane. Cosa que en muchos casos pongo en duda. Porque algunos prefieren tener razón a que el Madrid gane. Y también conocemos a las hordas de niñatos que no tienen ni la ESO y quieren asaltar el club para quitar a Florentino y poner al paleto del Alavés, al que consumen a través del ordenador en la oscuridad de sus cuartos, inmersos en una nube tóxica de olor a calcetín sudado.
Es de bien nacido ser agradecido
Y luego está lo de ser unos desagradecidos. Silbar al mejor presidente de la historia del club junto a don Santiago Bernabéu, en la mejor época de la historia del club, con seis Champions en diez años, la última hace un año y medio, es cuanto menos de ser un desagradecido. En redes sociales los insultos son vomitivos. La mayoría aludiendo a su edad. Algo que don Florentino no puede cambiar, como Vinicius no puede cambiar el color de su piel. Decir que la planificación deportiva no ha sido acertada porque tiene una edad avanzada es una imbecilidad. También son desagradecidos con Vinicius. Un tipo que fue acosado desde que llegó a España y que soportó los memes de todo un país porque era un brasileño joven que había fichado por el Real Madrid. Si Vinicius hubiese jugado en el Betis no hubiese recibido acoso alguno. Sí, ha soportado todo por defender la camiseta del Real Madrid. Ha sido determinante en muchos triunfos, especialmente en las dos últimas orejonas, donde ha marcado en ambas finales. Y no lo ha hecho hace veinte años. Lo hizo hace un año y medio. Y se convirtió en el mejor jugador del mundo, premiado con el premio The Best arrasando con los votos de aficionados de todo el mundo.
El xabialonsismo
Mis lectores saben que en Madridismo sin complejos ya hablé de los pseudomadridistas que durante la pasada temporada le faltaron al respeto a don Carlo Ancelotti, el mejor entrenador de la historia del Real Madrid y de la historia del fútbol. Escuché todo tipo de insultos a don Carlo. Desde el inicio de la temporada muchos pseudomadridistas empezaron a pedir la llegada de Xabi Alonso, que acababa de ganar la Bundesliga. Estaban tan organizados y eran tan insistentes que les bauticé como la Cofradía del Pronto Advenimiento del Modelo de Hugo Boss (la CPAMHB).
No tengo ninguna duda. Gran parte de la ferocidad de los silbidos al equipo y del hecho de que estén centrados en Vinicius es porque les culpan de la destitución de Xabi Alonso. La prensa ha señalado a Vinicius y le ha acusado de hacerle la cama a su entrenador, cuando en el último partido de Xabi Alonso, Vini se regateo a medio Barcelona y marcó un gol maravilloso. Una buena forma de hacerle la cama.
Los pseudomadidistas estuvieron toda la pasada temporada echando pestes de don Carlo e insistiendo con Xabi Alonso. Xabi Alonso no ha sido la solución. Han quedado en evidencia. Pero no quieren admitirlo y le echan la culpa a los jugadores. No soportan el ridículo que han hecho. Ellos nos aseguraron que el problema era don Carlo, que estaba muy mayor, que había que traer un entrenador joven que trajese al Madrid un fútbol moderno. Ya han visto el resultado.
Los silbidos mágicos
Tras los silbidos contra el Levante, el Madrid venció al Mónaco y al Villarreal. El equipo hizo dos grandes partidos. Los que silbaron rápidamente se atribuyeron el mérito de las victorias. Algunos me decían que ellos, con sus silbidos, habían salvado la temporada. Son silbidos mágicos. Estos iluminados se creen que silbándoles los chicos jugarán mejor que recibiendo ánimo y apoyo. Como si, desde que el fútbol es fútbol, los equipos prefiriesen jugar fuera de casa para recibir los silbidos de la afición rival porque con ellos juegan mejor que con el apoyo de su público. Este es el nivel. El Real Madrid estuvo 32 años sin ganar una Copa de Europa. Y los padres y los abuelos de estos silbaban, se lo aseguro. A ver si no van a ser los silbidos.
El Madrid tuvo una dura derrota esta semana en Lisboa contra el Benfica. El equipo perdió cuatro a dos y quedó fuera de los ocho primeros equipos de la liguilla de la Ceferin Cup. Supongo que los silbidos mágicos no han tenido efecto en la Champions. Deben servir solo para La Liga. Este domingo posiblemente volverán a silbar. No les sirve nadie, unos quieren echar a Florentino, otros a Arbeloa y otros a media plantilla. Dejarían todo como un solar. El club está en manos de sus silbidos mágicos. No necesitamos táctica, preparación física, entrenador ni nuevos jugadores. Este año, con unas buena pitadas en todos los partidos en casa, el equipo jugará tan bien que ganaremos la Mugrienta Liga Negreira y la decimosexta.
Hasta el final, vamos Real
Los que leen mis artículos, los que leen mis libros, los que me siguen en redes sociales desde hace tiempo me conocen perfectamente. Pero voy a aclararlo para mis nuevos lectores. A mi me gusta el Real Madrid. Pero no porque gane. No quiero que gane a cualquier precio. Viví las remontadas históricas en Europa. Son remontadas porque vienen precedidas de derrotas muy duras. Yo no soy de pitar al equipo. Yo soy de animar. Y animo más cuando más lo necesitan. Son los míos. Yo no voy a silbarles como hacen los rivales. Nunca. No me voy a aliar con antimadridistas, pseudoperiodistas, chiringuiteros, youtubers, acosadores y racistas para atacar a mi propio equipo. No va conmigo. Tampoco les abandono en los malos momentos para ir después a Cibeles a celebrar cuando ganan. Yo estoy siempre. Y sé gestionar la frustración. No me acomplejo porque otro equipo juegue mejor. No me gusta que nos golee el equipo que compró al vicepresidente de los árbitros. Pero sé gestionarlo. No me paso al enemigo. No monto una escandalera para que se rían de nosotros. Yo soy de animar y apoyar cuando más lo necesitan. A mi familia, a mis amigos y a mi equipo.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Al final se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







