
El equipo de invención sincronizada funciona a pleno rendimiento. Se citan y retroalimentan unos a otros para confirmarse mutuamente en un ejercicio de «fuente circular».
Da la impresión de ser una conjura de los sospechosos habituales de la sala de prensa. Como un solo hombre, de manear sincronizada, se han lanzado todos a contar la misma historieta, citándose los unos a los otros para apoyar sus cuentos. Y todos siguen la linde marcada por ellos, porque así conviene al relato y a la línea pastoral del centro. Aquellos que ofrecen una visión diferente, radicalmente distinta, son ignorados y olvidados más pronto que inmediatamente.





