Hay que aprovechar ahora para ajusticiarle, no sea que, cuando se conozcan todos los datos del acuerdo, la realidad no concuerde con sus prejuicios y sus fobias.

La prudencia invitaría a esperar antes de emitir un juicio categórico. Antes de dictar sentencia, por supuesto condenatoria, lo más lógico sería aguardar a tener todos los datos en la mano, no sólo un comunicado que, además, da la impresión de que no se lo han leído. Pero ya sabemos que ni la prudencia ni la lógica son atributos que adornen a los ciudadanos periodistas. Lo suyo es lanzarse a la yugular respaldados por sus prejuicios, sus filias y, sobre todo sus fobias, no sea que la realidad no concuerde con su pensamiento y dejen pasar la oportunidad de sacudirle palos al Madrid y su presidente.

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