14 de febrero de 2026

Real Madrid 4 – 1 Real Sociedad

Me encantan las plácidas semanas sin fútbol. Toda una semana para reflexionar, para pensar, para imaginar qué nos deparará el futuro. La canallesca española ha tenido que llenar sus panfletos y sus horas de tertulias de taberna y ha inventado todo tipo de polémicas para extender una mancha de «todo mal en el Real Madrid» sobre el mejor club de la historia del fútbol. Que si tema Carvajal, que si tema Alaba, que si Guler sufre acosos laboral por parte de sus compañeros. Les dejo aquí las declaraciones de mi turco preferido: «Desde mi primer día, he sido recibido con mucha calidez por todos en este club, y siempre he considerado este lugar como una familia. Estoy extremadamente orgulloso de ser jugador del Real Madrid y deseo defender este escudo durante muchos años más. Tenemos un equipo muy fuerte, y me siento feliz y honrado de compartir vestuario con todos mis compañeros. Solicito amablemente que no se preste atención a ningún comentario o informe escrito o expresado sobre este asunto«. Pues eso, pura intoxicación. En lo que llevamos de temporada han intentado buscar polémicas con Vinicius, con Valverde, con Bellingham, con Carvajal, con Alaba, con Pintus y ahora con Guler. Pronto inventarán algo sobre los utilleros.

Pero el asunto estrella de la semana ha sido el intento de vender como una derrota el acuerdo del Real Madrid con la UEFA y la EFC. Un principio de acuerdo en el que el Real Madrid retiraría la demanda de 4.000 millones de euros contra la UEFA y abandonaría el proyecto de la Superliga si se cumplen una serie de condiciones. Les dejo a continuación el texto íntegro del comunicado.

«La UEFA, la European Football Clubs (EFC) y el Real Madrid C. F. llegan a un acuerdo por el bien del fútbol europeo de clubes.

Tras meses de conversaciones mantenidas en beneficio del fútbol europeo, la UEFA, la European Football Clubs (EFC) y el Real Madrid C. F. anuncian que han alcanzado un acuerdo de principios por el bien del fútbol europeo de clubes, respetando el principio del mérito deportivo y haciendo hincapié en la sostenibilidad a largo plazo de los clubes y la mejora de la experiencia de los aficionados mediante el uso de la tecnología.

Este acuerdo de principios también servirá para resolver sus disputas legales relacionadas con la Superliga Europea, una vez que se implemente un acuerdo definitivo.»

La prensa antimadridista, que en España está integrada por el noventa y nueve por cien de los medios, estuvo varios días celebrando la derrota de Florentino. Antes de saber el acuerdo definitivo. Un acuerdo en el que se controlase el fair play financiero de los clubes estado y que permitiese que los aficionados al fútbol de todo el mundo puedan ver gratis o a un precio reducido la Champions League sería todo un logro. Y el Bernabéu infinito. Esa es posiblemente «la mejora de la experiencia de los aficionados mediante el uso de la tecnología». Todo un sueño que se acabará haciendo realidad.

Regresa La Liga al templo. Dos buenas noticias. Recuperamos efectivos en defensa. Vuelven Rudiger y Trent al once titular. El equipo tuvo dificultades para competir la pasada temporada. Cubrió las bajas en defensa con los efectivos del centro del campo. La sala de máquinas del equipo se resintió. Valverde, Tchouaméni y Camavinga tuvieron que jugar de defensas. Don Aurélien de central y don Federico y don Eduardo de laterales. El Madrid jugó con un centro del campo totalmente debilitado. En Madridismo sin complejos bauticé a Valverde, Tchouaméni, Camavinga y Bellingham como Los energéticos. Son un centro del campo muy fuerte. Si les sumamos una defensa de garantías nos vamos a convertir en un equipo difícil de batir. Recuperar a don Ferland nos acercaría a la decimosexta.

El partido empieza con un recital de don Trent. Uno de los mejores laterales del mundo. Lo demostró en Anfield y en los campos de batalla de media Europa. La mezquina prensa española empezó a hablar mal de él nada más conocerse su fichaje por el Real Madrid. Que si era un coladero en defensa. Todo para criticar el nuevo fichaje del Madrid y para favorecer a su amiguito de la selección española, todo para beneficiar a Dani Carvajal. Les diré algo, hace décadas que el hecho de que haya jugadores del Real Madrid que jueguen en La Roja perjudica tanto al club como a los jugadores seleccionados. Para jugar en la secta de la Real Federación Española de Fútbol se requiere negar tres veces el negreirato en público y rendir pleitesía a los jugadores del Fútbol Club Barcelona, que son los propietarios de la RFEF desde 1993. Desde la época de Ángel María Villar. Sí, el que puso a Negreira en el CTA nada más llegar al poder. El jefe de los árbitros de la UEFA el día del obrevazo en Stamford Bridge.

Pero volvamos a Trent. Desde que Sir David Robert Joseph Beckham pisó el césped del Bernabéu no ha habido ningún jugador que trate al balón con esa suavidad y esa curva. Trent no lleva bota derecha. Lleva un guante de seda. Sus pases cruzan todo el campo. Llegan a su destino con la precisión milimétrica de un misil de última tecnología. Pero el recorrido es precioso. En sus pases el balón viaja a cámara lenta. A lo Oliver y Benji. Y siempre con una rotación y una curva más estética que las danzas del Ballet Nacional. Es un privilegio que Florentino nos regale a los mejores jugadores del mundo. Solo por ver los desplazamientos de balón de este chico, vale la pena pagar una entrada.

En el minuto cinco, el inglés le regala un pase maravilloso a nuestro nueve puro. Don Gonzalo García Torres, que tiene nombre de torero de tronío, ataca el balón y lo toca lo suficiente como para sortear a Remiro. El balón entra llorando en la portería. Esa asistencia merecía besar la red. Nuestro nueve abre la lata. Trent realizará un gran partido. A este nivel, Carvajal no le va a poder sentar. Me alegro por el inglés. Y me alegro por la decepción que supone para toda la prensa española que hace campaña por la titularidad de Carvajal.

Hoy no juega el mejor goleador del mundo. Descansa para el próximo martes. Partido difícil en Lisboa. Regresamos al campo de batalla donde nuestras huestes sufrieron la última derrota. Esta vez don Álvaro tendrá que plantear otra estrategia. Vinicius asume el protagonismo del ataque del equipo. Y empieza a percutir por su hábitat natural. Empieza a estresar a Aramburu. Al lateral donostiarra le ayudan hasta dos compañeros. Vinicius es de los pocos jugadores que necesitan de hasta tres jugadores rivales para pararle. Los entrenadores rivales tienen mucho cuidado. Planifican más medidas de seguridad con Vinicius que el FBI para transportar a Hannibal Lecter. Pero Vinicius es el jugador más determinante del mundo. Todos sabemos que se va a escapar, como Anthony Hopkins.

La Real plantea una defensa muy adelantada. Pellegrino Materazzo, el entrenador estadounidense de origen italiano que lleva una buena racha en la Real Sociedad, parece un discípulo de Hansi Flick. Sí, ese entrenador que la prensa nos vende como un señor y que es más falso que Guardiola. El que pontifica diciendo que hay que respetar a los árbitros cuando es el primero que les critica cuando pierde. La doble moral. Todo convenientemente blanqueado por la prensa del régimen. Materazzo entrenó en la Budesliga, de ahí su afinidad con Flick. Hasta le copia el atuendo. Ambos visten de negro. Y ambos plantan la defensa en la mitad del campo. Todo un suicidio con la rapidez que tenemos en el equipo. Además los donostiarras no cuentan con la bula arbitral de Eric García y Pau Cubarsí para cortar los ataques rivales sin ver tarjetas.

En una de las pocas llegadas de la Real, Huijsen comete un penalti que transforma Oyarzabal. Pero el equipo resuelve rápido la incertidumbre del resultado. Don Vinicius Jr. recibe el balón en la izquierda mientras escucha tímidos silbidos. Se acerca a la zona donde es letal. A escasos centímetros de la línea de fondo. Le hace un quiebro al defensa y es barrido. Penalti. Lo transforma a lo Jude Bellingham. Gol. Y baile. Vinicius nos dedica un baile y sonríe. Se restablece la armonía en el universo. Su renovación está muy cerca.

El Madrid controla bien el partido. Tenemos mejor defensa y mejor centro del campo. Apenas sufrimos. En una jugada en la frontal del área rival, don Federico Valverde hace un quiebro y coloca el balón con suavidad fuera del alcance del portero. Remiro se estira y roza el balón, pero cae el tercero del Madrid. Minuto treinta. Partido muy encarrilado. Resultado quintabuitresco.

El equipo empieza a gustarse. Gonzalo recibe bien el balón de espaldas y distribuye a sus compañeros. Vinicius y Camavinga empiezan a hacer paredes, a jugar de tacón y a divertirse. Y a divertirnos. Son hermanos. Es una delicia verles sonreír. Son los tipos con más flow del equipo, con permiso de Militao, ese hombre tranquilo que masca chicle mientras somete a todos los delanteros de Europa. La primera parte del equipo es magnífica. En el último instante Arnold conecta con don Federico – auguro una pareja magnífica en esa banda derecha – y este le pone un balón envuelto en papel de regalo a Gonzalo, que llega en carrera. El balón sale por encima de la portería. Ese era el cuarto.

Pero el cuarto llega nada más iniciarse la segunda mitad. Don Vinicius Jr. entra en el salón de su casa, ya saben, esa franja de terreno de la banda izquierda, entre el banderín del córner y el palo de la portería. Esa línea sobre la que camina como un funambulista haciendo piruetas, caminando, bailando y haciendo acrobacias. Pero él no lleva pértiga. Solo lleva la equipación del Real Madrid, su sonrisa y un regate explosivo. Vini le hace un caño al defensa y se va hacia la portería. El defensa le traba por detrás. Otro penalti. Vinicius es imparable. Carlos Martínez llora. El astro brasileño marca nuevamente a lo Hey Jude. El comentarista culé que lleva treinta y seis años atormentando a todos los madridistas que pretenden sentarse a ver un partido de su equipo, se pone como la niña de El Exorcista y le llama piscinero. Odia a Vinicius. Ya lo sabemos. Jamás usaría ese calificativo con su Lamine Yamal. Cuando narra las jugadas del jugador del Barcelona hay que bajar el volumen de la televisión porque sus gemidos y los de Maldini parecen propios de una película porno. Ya les dije hace unos días que me alegro de las victorias del equipo por el daño que causan en nuestros enemigos.

Matarazzo sigue flickeando y se pone en plan suicida. A lo Paco Jémez. Guler, Gonzalo y Vinicius no están especialmente acertados en los contraataques. Quizás con Mbappé en el campo la goleada hubiese sido de escándalo. La Real deja grandes llanuras y ya saben que al búfalo le encanta recorrerlas a toda velocidad. A pesar de no marcar más goles el equipo juega bien. Camavinga le da mucho ritmo y movilidad al equipo. Don Aurélien es un espectáculo. Es una muralla y distribuye bien. Valverde hace un partidazo, está unchained como Django . Toda la banda derecha es suya. Es otro búfalo al que le gusta recorrer grandes distancias. A toda velocidad. Y se entiende muy bien con Trent.

El equipo ha hecho un gran partido. La clave es recuperar efectivos en la defensa y poder contar con Los Energéticos en el medio del campo. Con una defensa fuerte y un centro del campo con energgía, el equipo aumenta exponencialmente su competitividad. Arriba tenemos a dos de los jugadores más determinantes del planeta. Pero no se hagan ilusiones con la Mugrienta Liga Negreira. La encerrona del CTA será el próximo sábado en Pamplona. El año pasado Munuera Montero y Trujillo Suárez le birlaron al Real Madrid hasta cinco penaltis, revisaron una «jugada residual» para pitar penalti contra el Madrid y expulsaron a lord Bellingham. El Madrid se dejó dos puntos. Ese partido formó parte de la trilogía Atleti, Osasuna, Espanyol en la que el CTA evitó que el Madrid se escapase y decidió la Liga para el Barcelona. El año pasado jugamos en Pamplona un 15 de febrero, este año lo haremos el 21 de febrero. El calendario está más preparado y planificado que el asesinato de JFK.

Pero disfrutemos de la victoria de hoy. Muy buen juego. Sin lesiones. El antimadridismo rabiando. Y toda una exhibición del jugador más determinante del mundo. Ya lo dijo Oscar Wilde: «La verdadera felicidad reside en las pequeñas cosas y en la sonrisa de Vinicius Jr.»

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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