
Son malos compañeros de viaje. Hoy están aquí, lanzando proclamas, pero ayer estaban buscando excusas a comportamientos inaceptables. Y mañana volverán a estar allí.
Terminar con el racismo y la xenofobia no es algo que se consiga de la noche a la mañana. De hecho, es prácticamente imposible que se erradiquen completamente. Hay seres mononeuronales inasequibles al desaliento y que son irrecuperables. De la misma forma, hay que tener cuidado con los aliados coyunturales, esos que se suman hoy porque conviene, pero que mañana te pegarán la puñalada trapera por la espalda.





