21 de febrero de 2026

Osasuna 2 – 1 Real Madrid

No soy tarotista. Tampoco soy vidente. Pero han convertido la Mugrienta Liga Negreira en algo que puedo predecir con más facilidad con la que los meteorólogos nos dicen si va a llover mañana. Son muy predecibles. Y no me apoyo en sensaciones. Me apoyo en hechos. En las estadísticas que se repiten una y otra vez desde hace varias décadas. En el caso del Real Madrid, algunos les llaman anomalías estadísticas. Pero no son anomalías. Son la norma. Ocurre lo mismo con los jugadores que disputan una competición. Uno sabe que Mbappé tiene más posibilidades de marcar un gol que Huijsen. Tal y como uno sabe que las probabilidades de adulterar un partido son mayores con Figueroa Vázquez en el VAR. Simplemente porque ya ha ocurrido en demasiadas ocasiones.

Como pueden ver, hoy apenas voy a hablar de fútbol. El Real Madrid es el único equipo del mundo que no tiene derecho a jugar mal y empatar o ganar. Del mismo modo que Vinicius es el único jugador del mundo que no tiene derecho a que le piten las faltas que le hacen ni a celebrar los goles bailando. Sí, no hicimos un buen partido. Faltó continuidad e insistimos en un error con los cambios que yo expuse en un artículo y don Álvaro Arbeloa en una rueda de prensa. No podemos sacar a Gonzalo y no colgarle balones. No podemos atacar con los dos laterales a la vez dejando una zaga tan expuesta antes los contraataques del rival. Pero observemos el bosque. No se pierdan en el árbol del partido de ayer, en mitad de la segunda vuelta de una competición. O en la rama del árbol que supuso la jugada del penalti que le pitaron a Courtois en el minuto treinta y ocho de la primera parte. Observen the big picture, que dicen los norteamericanos. Entiendan una situación en su totalidad, en lugar de enfocarse en pequeños detalles aislados.

El Madrid visita Pamplona, donde la emboscada del CTA la pasada temporada se saldó con la pérdida de dos puntos. En esa ocasión, en el VAR estaba Trujillo Suárez, un personaje intercambiable con Figueroa Vázquez. Del primero de ellos tengo una información que explica perfectamente su comportamiento cuando arbitra al Real Madrid. Pero que no voy a publicarla porque no he podido contrastarla con tres fuentes, tan solo con dos. En la pasada temporada hubo hasta cinco posibles penaltis en el área de Osasuna y un posible penalti en el área del Real Madrid. Trujillo Suárez solo avisó a Munuera Montero para que revisase el penalti en el área del Real Madrid. Don Carlo estaba indignado en la banda, en todos y cada uno de los penaltis no pitados y no revisados a sus chicos, a nuestros chicos. Mr. Ancelotti ha visto muchas cosas en los miles de partidos que ha entrenado. Lo de ese día fue distinto. Para colmo, el penalti pitado a Camavinga fue lo que en otras ocasiones llaman «jugada residual» y no consideran penalti. Budimir había rematado ya y Camavinga llegó tarde y le pisó levemente cuando el balón ya había salido por la línea de fondo, junto a la portería. En los últimos tres años hay media docena de pisotones en los tobillos de Vinicius tras centrar al área que no se han revisado ni se han pitado porque, según el CTA, son una «jugada residual». En el partido de Pamplona de la pasada temporada, los rivales se emplearon con una dureza excesiva, cometieron faltas demasiado vistosas durante todo el partido. No se cortaban. Tampoco dentro del área. Como les dije, cometieron hasta cinco posibles penaltis. No cometes cinco penaltis, tres o cuatro de ellos en los primeros treinta minutos, si no sabes que ese día hay barra libre. Esa fue la sensación. Posiblemente, dentro de algunos años nos contarán alguna llamada de la Federación o del CTA a las oficinas de Osasuna antes del partido advirtiendo de que la veda se había abierto. Lo sabremos cuando haya prescrito. Ese partido formó parte, junto a los partidos contra el Atleti y el Espanyol, de la trilogía donde el CTA le recortó siete puntos al Real Madrid y le sumó seis al Barcelona, decidiendo la Liga 24/25. Una liga manchada más que añadir a las vitrinas del Fútbol Club Barcelona junto al resto de sus trofeos conseguidos bajo el negreirato.

Por cierto, el pisotón de Tchouaméni en el partido del Atleti también fue otro «pisotón residual», que las imágenes demostraron que no fue tal. El jugador del Atleti ni siquiera controló el balón, era un balón cruzado en el área que ya había atravesado la misma cuando se produjo la jugada. Y don Aurélien plantó el pie en el césped antes de que llegase el jugador del Atleti. Exactamente igual que en la jugada de anoche entre Courtois y Budimir. En esa ocasión De Burgos Bengoetxea avisó desde el VAR al árbitro principal mostrándole una toma en la que ambos jugadores estaban tapados por un jugador del Atleti. El árbitro principal le preguntó si esa era la mejor toma y De Burgos contestó que sí, que las otras estaban muy barridas. Es falso. Al día siguiente vimos una toma en la que se apreciaba perfectamente que Tchouaméni solo plantó la punta del pie en el césped, no llegó a bajar todo el pie por lo que no pudo pisar al jugador rival. Si están viendo los nombres de los árbitros del CTA encargados de juzgar estas jugadas se darán cuenta de que son siempre los mismos, les conocemos perfectamente, son los sospechosos habituales. En una competición igualada, bastan media docena de árbitros y tres o cuatro partidos para adulterarla y decidir quién debe ser el campeón.

La jugada del minuto treinta y ocho la hemos visto demasiadas veces. Balón largo. Corren Asencio y Budimir. Courtois sale. Asencio toca el balón y lo desvía. Budimir ya no puede llegar a ese balón. Courtois planta el pie en el césped y Budimir llega y tropieza contra Courtois. Budimir no ha tocado el balón y por lo tanto no lo ha controlado en ningún momento. El árbitro no pita el penalti. Según las patrañas que inventa el CTA para pitar o no pitar lo que les venga en gana, esta es una «jugada residual» porque el delantero, tras el despeje de Asencio, ya no puede llegar al balón. Tampoco es un «error claro y manifiesto» porque es un choque que se produce entre el portero y el delantero y hay tomas en las que se ve que no hay pisotón alguno. Según la misma jerga mafiosa del CTA, se trataría de una «jugada gris» y por lo tanto «el VAR no debe intervenir». Nos hemos tragado estas explicaciones por parte de los juanfes, de los foutos, de los páveles y de la propia portavoz del CTA, Marta Frías, en docenas y docenas de jugadas. Pero hoy el VAR sí avisa. El Madrid va líder y las elecciones a la presidencia del Fútbol Club Barcelona son en tres semanas.

Y además lo hacen incumpliendo nuevamente la ley. Los juzgados españoles ya han fallado en tres ocasiones contra el CTA. En un caso dándole la razón al Espanyol y en otros dos al Real Madrid. En esas sentencias afirmaron que el CTA ocultó y manipuló tomas desde el VAR condicionando al árbitro para que perjudicase al Real Madrid. Hoy ha vuelto a pasar. Figueroa Vázquez avisa a Quintero González para que revise un penalti por «un pisotón». Cuando el árbitro principal le pide otra toma, Figueroa Vázquez le dice que no, que esa es la toma más clara que tienen. Es una toma que, por el ángulo y el efecto óptico, da lugar a pensar que hay un pisotón. Le omite otra toma en la que se ve que Courtois planta antes el pie en el suelo y por lo tanto no puede haber pisotón. El motivo para revisar la jugada por parte del VAR es falso. Se basa en una mentira. Una más. Como toda esta competición.

El último partido que nos arbitró Quintero González finalizó con una derrota del Real Madrid en casa contra el Celta de Vigo y con tres jugadores del Real Madrid expulsados. Titulé esa crónica Los niños del Brasil. Ya conocen la película. Quintero es uno de esos niños. Parece un negreirita boy clonado genéticamente a partir del ADN de Iturralde González y Clos Gómez. Ayer Quintero se esmeró. Reprodujo nuevamente el modus operandi del CTA y consiguió una anomalía estadística récord, de esas que no encontrarán en ninguna liga del mundo. Al finalizar la primera parte Osasuna había cometido 9 faltas – más las que no pitó – y el Real Madrid tan solo una. El saldo de tarjetas amarillas era de una para el Real Madrid por ninguna para Osasuna. Escandaloso.

Y hay más cosas que desprenden mal olor. Un fuera de juego de Vinicius que no es en el que, en lugar de dejar seguir la jugada y revisar después, deciden abortar rápidamente la acción, no sea que marque el Madrid. Y las faltas a Vinicius. A Vinicius le cosieron ayer a faltas durante todo el partido. No hubo ninguna tarjeta al rival para proteger al astro brasileño. Brahim saltó al campo en el minuto sesenta y cuatro, dos minutos después le hicieron un agarrón que sí se saldó con tarjeta. A Vinicius le habían hecho media docena exactamente iguales. Parece ser que hay órdenes de no pitarle nada a Vinicius. O eso o el color de la piel. Los Negreira boys parecen sicarios de El Chiringuito. El partido finalizará con 19 faltas de Osasuna y 10 del Real Madrid. El saldo de tarjetas será del doble de tarjetas amarillas (4) para el equipo que ha cometido la mitad de faltas. Busquen algo igual en las ligas europeas. No se da.

Tampoco se dan unos saldos de VAR tan dispares entre un equipo y el resto de candidatos a ganar el título en ninguna liga del mundo. El saldo de acciones a favor y en contra desde la implantación del VAR es de 38 jugadas en contra del Real Madrid por 7 a favor del Barcelona. 45 jugadas de diferencia. En ligas tan igualadas son jugadas definitivas para inclinar el terreno de juego y facilitar el título a uno de los dos equipos. Siempre al mismo. Al que le pagó 8,4 millones de euros a su vicepresidente.

Pero, como les dije al principio, no hace falta ser adivino para saber lo que iba a ocurrir. Hace una semanas les avisé. Javier Tebas filtró unos datos económicos del Fútbol Club Barcelona, un hecho por el que podría ser inhabilitado inmediatamente como presidente de La Liga. Su puesto está en manos de Laporta, que ha decidido no denunciarle. Las elecciones a la presidencia del Fútbol Club Barcelona son el próximo 15 de marzo. Si gana otro candidato, podría demandar a Javier Tebas y este podría ser inhabilitado y finalizar su mandato en La Liga. Javier Tebas, además de presidente de la Mugrienta Liga Negreira, es vicepresidente de la Federación Española de Fútbol y por lo tanto el CTA depende de él. Javier Tebas necesita que Laporta gane las elecciones para seguir en su puesto. El vicepresidente de la RFEF necesita que el Fútbol Club Barcelona llegue líder al día de las elecciones para que Laporta sea reelegido.

El fútbol español está en manos del presidente de un club que debería estar inhabilitado por haber comprado al vicepresidente de los árbitros españoles. El presidente de La Liga y vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol es su títere. Contra esto compite el Real Madrid. La Liga española es una competición en la que está convenientemente preparado hasta el calendario. El año pasado la emboscada en Pamplona se produjo el 15 de febrero, este año ha sido el 21 de febrero. Están ustedes asistiendo a una pantomima de competición que está adulterada desde hace años. Jim Garrison, el fiscal de New Orleans en el caso del asesinato de J.F.K., interpretado por el gran Kevin Costner, convendría con nosotros en que la emboscada de Pamplona estaba más planificada que la del presidente norteamericano en Dallas.

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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