Dos jugadas idénticas han sido examinadas y luego juzgadas de forma radicalmente dispar. Intervención del VAR y penalti en una, nada de nada en la segunda. Y en sólo en veinticuatro horas.

Los ciudadanos periodistas, el estamento arbitral y los programadores informáticos tienen algo en común. Todos ellos dejan abierta una puerta trasera por la que escaparse si la situación se pone fea. En el caso de los árbitros y sus trompeteros, siempre están las jugadas grises que se interpretan en uno u otro sentido según convenga cada vez. En apenas veinticuatro horas hemos visto dos jugadas prácticamente idénticas juzgadas de dos formas radicalmente distintas. Es la puerta trasera de la discrecionalidad, de pitar lo que me venga en gana porque siempre me van a encontrar una justificación.

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