
Dime de qué me acusas y te diré de qué careces tú, que en el fondo estás proyectando sobre mí tu escasa preparación, tu incompetencia.
Resulta irónico que ellos, que son especialistas en la nada verbal, creadores de contenidos vacíos y sin significado, que no hacen sino repetir durante los mismos lugares comunes, ahora se pongan exquisitos con los demás. Su vocabulario es pobre, el argumentario que manejan, supuestamente especializado, paupérrimo y repetitivo, porque mejorarlo, porque innovar, supone un ejercicio de pensar y eso es muy cansado y produce dolor de cabeza.





