
6 de marzo de 2026
Celta de Vigo 1 – 2 Real Madrid
El Madrid viaja a Vigo con muchas bajas. Algunas debidas a las lesiones, otras cortesía del CTA. Cuando el Madrid tiene problemas de lesiones en alguna de sus líneas, el CTA suele golpear en esa misma línea para acabar de noquear al equipo. Asencio viene de un problema de cervicales y Rudiger de lesión. Carvajal lleva tiempo sin jugar. En el último partido de la Mugrienta Liga Negreira, Muñiz Ruiz sacó tarjetas innecesarias a Huijsen y Carreras. También expulsó a Mastantuono por decirle la verdad. «Es una vergüenza, es una puta vergüenza» dijo el chico. No es un insulto, es una certera descripción de la labor del cachorro de Negreira. Hoy la defensa está en cuadro. Y en la delantera también tenemos graves problemas. Mbappé, el mejor goleador del mundo, sigue lesionado. Don Rodrygo Goes también, sufre una lesión de rodilla que hace que se pierda el resto de temporada. También el Mundial. Los puntas son Vinicius y Brahim. El primero lleva varios partidos muy activo, el segundo lleva varias semanas deprimido.
Pero somos el Madrid. Y como dijo don Álvaro, vamos a luchar hasta el final. Hoy se cumplen 124 años de la primera reunión de la junta directiva del Madrid Foot Ball Club. Nuestros fundadores fueron Julián Palacios y los hermanos Padrós. Un madrileño y dos catalanes. Espero que podamos celebrar nuestro cumpleaños con una victoria.
El Madrid, a pesar de las lesiones y las sanciones, juega hoy con la mejor defensa posible: Trent, Asencio, Rudiger y el general Mendy. Don Ferland, cuando no está lesionado, es el mejor lateral izquierdo defensivo del mundo. Fue uno de los grandes protagonistas de la decimocuarta. Thiago Pitarch regresa al centro del campo. Nuestro canterano tiene mucha clase. Es lucha y es belleza.
El Celta sale ejerciendo una presión alta. Cuando repliegan buscan balones a la espalda de la defensa del Madrid. En el primer minuto de juego ya se produce la primera negreirada del partido. Balón dividido y Jutglà le da con los tacos en la rodilla a don Aurélien. Díaz de Mera no pita ni falta. Pulido Santana se calla en el VAR.
Unos minutos más tarde, una nueva negreirada, Vinicius se planta solo dentro del área y recibe un empujón en el momento de tirar a puerta. El empujón le desequilibra y su tiro se va al palo. El árbitro no pita nada, su cómplice en el VAR no dice nada. De esta jugada no se emitió ni una sola repetición desde una toma más cercana o desde otro ángulo. Tuvimos que ver la acción en la red social X gracias a que un usuario amplió la imagen de la jugada. La empresa encargada de realizar las retransmisiones de los partidos de La Liga es Mediapro. La empresa es propiedad de Tatxo Benet, socio del Fútbol Club Barcelona que a la vez es miembro del consejo de administración de Barça Studios y de Barça Visión, chiringuitos del club que han usado en el pasado como palancas falsas para justificar la inscripción de jugadores. Benet justificó y aplaudió la contratación de Negreira. El conflicto de intereses es evidente. El Fútbol Club Barcelona controla todo el tinglado del fútbol español.
El Madrid empieza a controlar el partido. En una jugada ensayada tras un saque de corner marca el mejor jugador del equipo. Don Aurélien Tchouaméni lleva varios partidos seguidos siendo el MVP. Fue el mejor jugador en la eliminatoria contra el Benfica. Don Áurelien lanza un disparo de primeras que toca el poste y entra. Viendo la disposición del equipo, con Vinicius y Brahim pegados a las bandas me preguntaba quién iba a meter gol esta noche. Está claro. Los centrocampistas. Por eso Arbeloa ha colocado a Tchouaméni y Valverde, nuestros dos francotiradores, en la frontal del área cuando el Madrid ataca.
Pero la temporada no está siendo fácil. Recibimos goles con mucha facilidad. A pesar de que somos el equipo menos goleado de La Liga, los goles que encajamos son en muchas ocasiones muy fáciles de marcar. Balón largo a la espalda de Trent. Swedberg se va por la línea de fondo y da un pase atrás. Esta vez el que marca es Borja Iglesias, que irrumpe en el área sin ser detectado por los radares de nuestros defensas.
El Celta se encierra buscando más balones largos con los que sorprender al Madrid. En el minuto cuarenta y cinco Courtois realiza un paradón y evita el segundo del Celta. Vinicius ha intervenido muy poco en juego. Está desaparecido en combate en mitad de la selva de defensores celtiñas. Sus compañeros apenas le han buscado, ni siquiera Guler. El Madrid no da sensación de peligro.
En la segunda parte hay un claro penalti a Guler. Hay un balón dividido al que llega antes el turco, que recibe una patada en el pie por parte de un defensa. Guler cae al suelo. Díaz de Mera se apresura a hacer un gesto con los brazos señalando que no hay nada. Pulido Santana, su cómplice necesario, no avisa desde el VAR. Es un penalti clarísimo. De esos que deciden ligas. Los arbitrajes de esta temporada contra Osasuna, Getafe y Celta pueden equipararse a la trilogía donde el CTA decantó La Liga la pasada temporada. Aquellos partidos contra Atleti, Espanyol y Osasuna donde el CTA le aplicó el factor corrector al equipo de Ancelotti restándole siete puntos.
El Madrid aprieta. Aumentamos la intensidad. No estamos jugando bien, pero buscamos la victoria. El Negreira boy usa la misma táctica que utilizó el pasado lunes Muñiz Ruiz. Empieza a sacar amarillas en acciones que no son ni falta. Lo hace con Tchouaméni y con Asencio. El penalti no pitado a Guler era más falta que estas dos acciones por las que los jugadores madridistas reciben sendas tarjetas. Es la forma que tienen los Negreira boys de decirnos que no les gustan nuestros videos y que aquí mandan ellos.
Don Álvaro empieza a sacar más canteranos. Parece que quiere repoblar el primer equipo con chicos del filial. Salen Palacios, Gonzalo y Manuel Ángel. Los chicos aportan mucha intensidad. Encarnan como nadie el «hasta el final, vamos Real». Y es la oportunidad de su vida. Jugar unos minutos en el primer equipo. Lo van a dar todo. Estos chicos aumentan la energía y la intensidad del equipo y contagian a los veteranos.
Pulido Santana avisa al árbitro principal por una mano en el área de Jutglà, sí el delantero que debería haber sido expulsado en el primer minuto por plantar sus tacos en la rodilla de Tchouaméni. Díaz de Mera acude al monitor, pero señala una falta previa de Palacios. Es uno de esos empujones que podemos contar por decenas todas las jornadas y que nunca se pitan.
Sale Iago Aspas y tiene una oportunidad clara que escupe el palo. La misma portería que devolvió el tiro de Vinicius en la primera parte. La portería, a diferencia de Díaz de Mera, es justa, salomónica.
El árbitro alarga cinco minutos. Y aquí aparece la épica del Real Madrid. En el noventa y tres, un delantero del Celta se interna en el área y se planta delante de don Thibaut. De repente llega don Ferland a toda velocidad recordándome sus hazañas en todos los campos de Europa. Le birla el balón al delantero en el último instante y salva al Madrid de un gol seguro. El Madrid recupera y se va arriba. Manuel Ángel pugna por un balón y lo recupera. La jugada continúa. El balón le llega a Valverde, que está en la frontal. Nuestro francotirador apunta a un palo, el balón rebota en un jugador del Celta y entra por el otro palo. Valverde festeja con tranquilidad. Vinicius le espera en cuclillas sonriendo. Ambos se abrazan.
En rueda de prensa le preguntarán a Arbeloa si le ha gustado el juego del equipo y si sabe a qué juega el Real Madrid. Don Álvaro le contesta «a ganar el partido, que es a lo que juega el Real Madrid». 124 años de historia condensados en una frase. Un partido ganado en el último instante. Esto es el Madrid. El nuevo himno nos dice «soy lucha, soy belleza». Hoy hemos sido más lucha que belleza. Con muchas bajas, sin un buen juego y con el CTA en contra, los chicos han honrado el escudo que llevan en la camiseta. Esto es el Madrid. Hasta el final, vamos Real.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







