
No fue una entrevista, fue un acto de campaña electoral en el que se permitieron todos los embustes del mundo y más todavía. Fue un paripé abochornante y vergonzoso.
Planificar una entrevista también es prever las respuestas a las preguntas que tienes pensado hacer. De esa manera, puedes anticipar las mentiras que te puedan contestar y rebatirlas, ponerlas de manifiesto con datos que dejen en evidencia al entrevistado. Eso supone un minucioso trabajo previo, pero requiere, sobre todo, la voluntad de poner en un aprieto al personaje, algo que Jorge Javier Castaño no estaba dispuesto a hacer en su entrevista a Joan Laporta, no se fuese a enfadar.





