Juzgado, sentenciado y condenado a la guillotina sin posibilidad de apelación. Son capaces de quitarle la esperanza al más optimista, pero luego se extrañan de que cunda el pesimismo.

Otro día más que el Madrid va a al matadero a enfrentarse a una muerte inevitable.
No hay solución ni nada bueno a lo que aferrarse.
Nada invita al optimismo, todo apunta a una debacle sin remedio.
Casi mejor ni presentarse al partido y esperar a una mejor ocasión.

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