
11 de marzo de 2026
Real Madrid 3 – 0 Manchester City
Historia que tú hiciste. Esta frase forma parte del nuevo himno del Real Madrid. Anoche los chicos hicieron historia, especialmente don Federico Valverde. Si exhibición pasa directamente a la colección de grandes noches europeas del mejor equipo del mundo.
El Madrid sale con lo puesto. La victoria en Vigo fue agónica. El Madrid está sin delanteros. Rodrygo caído en combate, Mbappé lesionado y Endrick en Lyon. Los delanteros del equipo son Vinicius y Brahim. En el banquillo solo tenemos un comodín: Gonzalo. Lo de Vigo fue un ensayo para el City. Como les conté en el último artículo, con Vinicius y Brahim como delanteros, sin el mejor goleador del mundo, los centrocampistas tienen que pisar el área y contribuir a la cuenta goleadora. En Vigo marcaron nuestros artilleros: don Aurélien y don Federico.
Nadie esperaba lo de esta noche. La prensa antimadridista, en España no tenemos otra, tenía ya la cabeza de don Àlvaro expuesta en el salón y a Vinicius disecado en el pasillo como aquel negro que exponían en un museo de Cataluña. Vendieron la piel del oso antes de que Guardiola lo cazase. El antimadridismo es así. No aprenden. Lo hemos hecho cientos de veces. En España y en Europa. Somos difíciles de matar. Deberían saberlo, pero les puede la impaciencia.
Cuando un cizañero con acreditación le preguntó a don Álvaro tras el partido de Vigo si sabía a qué juega el Madrid, nuestro entrenador le contestó que a ganar el partido, que es a lo que juega el Real Madrid. De eso va el fútbol. Esta noche el Madrid ha salido a eso. A ganar. Once chavales conjurados para darlo todo por la decimosexta. Los más sanos. Los disponibles. Atacar y defender. Coraje, ganas y que Dios reparta suerte.
En Madridismo sin complejos titulé con un Todos somos necesarios uno de mis artículos. De eso va el fútbol. Todos contribuyen en una plantilla. En mayor y menor medida. Sin Mbappé, sin Rodrygo y sin Bellingham el equipo está muy debilitado. Regresó fugazmente don Ferland, pero volvió a caer lesionado. Pero tenemos buenos secundarios como Fran Whalberg y Mágico Pitarch. Y un pícaro como Brahim que empieza a recuperarse mentalmente del fatal desenlace de la Copa de África.
Pero el protagonista de esta gran noche europea es don Federico Valverde, canterano uruguayo que encarna como nadie el espíritu de Juanito. Solo le empata Vinicius. Capitán de raza. Don Antonio Kroos sabía muy bien quién debía heredar el dorsal 8. El pajarito que se convirtió en halcón nunca ha regateado un esfuerzo, una carrera. Cuando sale del terreno de juego es porque lo ha dado todo. Hasta el último aliento. Puede irse siempre a su casa con la cabeza alta. Su familia puede estar orgullosa de él. Es un gran profesional y un gran madridista. Don Federico es lucha y belleza. Les recomiendo acudir al Bernabéu por lo menos una vez en su vida para verle trotar por la pradera de Concha Espina. Las retransmisiones televisivas no logran captar su despliegue físico, como domina toda la llanura. Anoche don Federico transmutó en don Alfredo. Uno más de esos milagros que solo se dan en nuestro templo. Don Federico es más que un todocampista, también reina en toda la banda derecha. Don Alfredo aparecía por todo el campo de batalla. Y marcaba goles de todas las formas posibles.
Los tres goles de don Federico son magníficos. El primero es la esencia del Real Madrid. La artillería pesada. La simplicidad del fútbol. En la simplicidad está el arte. Balón largo de Courtois y carrera de Valverde a por él. Con su intensidad y sus ganas de vencer derrotó al defensa y al portero y marcó el primero. Ni tiquitaca ni nada. El arbeolismo más descarnado. Balón largo del portero, gol. Seguimos. Los guardiolistas, los guardianes de las esencias del buen fútbol, convulsionan con este gol. Primitivo. En el mejor sentido de la palabra. Balón largo, lucha, belleza y gol. Tras el partido, don Federico confesó que lo habían ensayado.
El segundo fue un golazo de nueve a pase de Vinicius. Y el tercero fue una obra de arte. De esas que solo las firma un artista como don Karim Benzema en un momento de genio e inspiración. Incursión sin balón de don Federico en el area. Balón lento y suspendido que le pone Brahim. De esos que tardan media hora en bajar. La IA nos diría que esa no es una ocasión de gol, que por ahí no hay espacio para pasar, que hay un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que los defensas y el portero conjuren el peligro. Pero el Real Madrid es el equipo que mejor se mueve en ese uno por ciento de posibilidades. Valverde también. Cuando el balón de Brahim empieza a descender, don Federico le hace un sombrero al defensa y le atraviesa. El balón vuelve a bajar, como en el cómic y en el anime de Campeones (Captain Tsubasa) y el mejor uruguayo del mundo golpea con rabia el balón. Golazo que pasa a la historia.
El Madrid ha sometido una vez más al equipo del petróleo dirigido por el inventor del fútbol. Don Álvaro Arbeloa, del que la prensa lleva semanas haciendo mofa y befa, le ha dado toda una lección a Guardiola. La onda expansiva del bofetón se ha escuchado en todo el planeta. También en Múnich. Sí, el equipo tiene altibajos. Pero en los buenos partidos es capaz de ganar a cualquier equipo de Europa. Y sin lord Bellingham y don Kylian. Ahora toca sufrir en Manchester para dar un paso más hacia la gloria ¿Se imaginan a don Álvaro levantando una orejona? Nuestros enemigos no podrían soportarlo.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







