Sí, hay mística y hay magia, pero sólo con eso no es suficiente. También hay que jugar y jugar bien, porque no basta con tener fe en alcanzar lo que te dicen que es imposible.

Está bien recurrir a la mística cuando se trata del Real Madrid, la Champions y, sobre todo, el Bernabéu. Es cierto que, en las grandes noches se crea un ambiente especial que arrasa con todo como un gigantesco tsunami. No se sabe a ciencia cierta quien es el que prende la mecha, a veces es el público, en otras ocasiones es el equipo, pero suceder, sucede. Lo que parecía imposible se hace realidad, se ruega por un sueño y los sueños se cumplen. Eso sí, no basta sólo con la mística, también hace falta jugar bien al fútbol.

Escuchar

Tendencias