
22 de marzo de 2026
Real Madrid 3 – 2 Atlético de Madrid
Un día más en la bochornosa competición que vivimos desde los años noventa del siglo pasado. El Fútbol Club Barcelona convirtió el fútbol español en una ciénaga de corrupción cuando decidió comprar al vicepresidente de los árbitros para poder competir con el Real Madrid. Estamos en 2026 y nada ha cambiado. El arbitraje español sigue en manos de los que se criaron a las órdenes del vicepresidente untado por todos los presidentes del Barcelona.
El Fútbol Club Barcelona juega por la tarde para meter presión al Madrid. A pesar de los intentos del CTA, el Madrid de Arbeloa se mantiene a cuatro puntos del Negreira FC. Y cada vez juega mejor. Empieza a cundir el pánico en los despachos de la RFEF. Louzán y su mini yo, Fran Soto, están nerviosos. Ya no deben saber qué explicaciones darle a Tebas. Que sí, Javier, que nosotros hacemos todo lo que podemos, pero ahí siguen. El bravucón de taberna que dirige la Mugrienta Liga Negreira les debe chillar con esa voz de cacatúa afónica mientras clava alfileres en un muñeco vudú que se parece a Florentino Pérez. El comité de designación – sí, ese desde donde Negreira manejaba los hilos – lo integran el propio Fran Soto, Gregorio Manzano y Teixeira Vitienes. Este último se hizo célebre por sacarle dos tarjetas amarillas a Sergio Busquets y no expulsarle. Vivió toda su carrera arrimado a la sombra que le proporcionaba el árbol de Negreira. Bien cobijado. Arbitró al Fútbol Club Barcelona en 32 ocasiones y les sacó 54 tarjetas. Al Madrid le arbitró en 31 partidos y no sacó 89 tarjetas amarillas. Anomalías estadísticas del negreirato. Anomalías que siguen vigentes esta temporada.
Este comité de designación ha recurrido para arbitrar el derbi a la pareja que perpetró el arbitraje más escandaloso de la etapa post Negreira. Deben estar desesperados. Es para estarlo. El Madrid de Arbeloa vuela. El Real Madrid – Atlético de Madrid lo arbitran Munuera Montero y Trujillo Suárez. Sí, los de Pamplona. Los que no revisaron cinco posibles penaltis en el área de Osasuna, pero sí uno residual en el área del Madrid. Fue un arbitraje a la altura del de Tom Henning Obrevo en Stamford Bridge, con Ángel María Villar como jefe de los árbitros de la UEFA. Siempre he pensado que no vivimos un negreirato sino un villarato. Algún día sabremos si él es el señor X y Negreira era únicamente el que facturaba a través de su empresa. Recuerden que todo salió a la luz con Sanchez Arminio a punto de fallecer y con un Enríquez Negreira con Alzheimer. Recuerden que nada más llegar al cargo, Villar nombró presidente y vicepresidente del CTA a Arminio y a Negreira y les mantuvo durante veintinueve años, hasta que acabó su mandato.
Vayamos al Nou Camp Nou, el escenario del primer crimen del día. En el minuto treinta y nueve, en la esquina del área azulgrana pegada a la línea de fondo, Fermín le da una patada a Ratiu, que cae en el área. El balón está lejos. No va al balón. Va al pie de Ratiu. Y le golpea. Cordero Vega se hace el sueco. El linier, que está perfectamente colocado, sin ningún jugador que le obstruya la visión, se hace el noruego. Pero lo más grave es que, viendo la toma, Raúl Martín González Francés, el árbitro de VAR se calle y no avise. Martín González pertenece al colegio de árbitros canario, como Hernández Hernández, como Trujillo Suárez. La fechoría es silenciada rápidamente en todos los programas deportivos de la radio y de la televisión española. Muchos omiten la jugada, algunos la comentan en directo en el momento de producirse y la despachan con un «hay contacto, pero no es suficiente», uno de los comodines made in CTA. Los programas deportivos viven de retransmitir los partidos de La Liga. En ningún programa deportivo van a afirmar que la competición de la que viven está adulterada. Algunos como Tiempo de Juego, de la cadena de la Conferencia Episcopal, viven directamente de anunciar los cromos de Panini, que son un producto oficial de La Liga. Todos los programas y todos los diarios deportivos tienen a exárbitros que vivieron del arbitraje a las órdenes de Negreira para justificar las decisiones de las nuevas generaciones. Para que nada se escape, el resumen del partido que ofrece La Liga omite la jugada del penalti de Fermín a Ratiu. Oculta la prueba del delito. En muchos países no se ven los partidos de La Liga, hay muchos aficionados que únicamente ven los resúmenes. En los resúmenes que publica La Liga no encontrarán ninguna imagen que pueda comprometerles.
Tras el bochorno de la hora de la siesta, por la noche toca ir al Bernabéu. La pereza es inmensa. Veo los partidos del Madrid porque son los míos, pero la competición no me interesa nada. Me parece una competición amañada. Como todas las del fútbol español. Es mi opinión. Así lo siento. Antes del partido advertí a mis seguidores en redes sociales sobre la presencia de Munuera Montero en el Bernabéu y de Trujillo Suárez en la sala oscura de Las Rozas. Lo hice con varios posts. No es que sea pitoniso. No adivino el futuro. Simplemente sé perfectamente qué va a ocurrir porque he visto el pasado. Y los Negreira boys son contumaces en sus fechorías. Odian al Real Madrid. No lo ocultan. Y aprovechan el poder que le otorga el silbato para perjudicarle siempre que pueden. Recuerden que Munuera Montero encabezó una reunión de todos los árbitros con Louzán para quejarse sobre los videos de Real Madrid TV y al salir dijo «somos fuertes y vamos a seguir siendo muy fuertes». No hace falta que les traduzca la amenaza. Sí, Munuera Montero es el Negreira boy que tiene un mural gigante de Messi en la tapia de la casa donde tiene el domicilio social de su empresa. Y pertenece al colegio andaluz, como su jefe Fernández Borbalán.
Voy a escribir un poquito de fútbol. Lo poco que nos permite esta banda. El Madrid de Arbeloa me encanta. Están jugando muy bien. Con mucha intensidad. Todos los jugadores sanos están en muy buen estado de forma. Avasallan al rival. Presionan con intensidad muy arriba y recuperan el balón rápido. Todo gracias a la intensidad de chicos como Thiago Pitarch y de potros salvajes como don Federico Valverde. El uruguayo juega de nueve muchas fases de los partidos. El equipo genera varias ocasiones, pero el Atleti se adelanta con un golazo de Lookman en una gran jugada con Giuliano Simeone. Pero los espartanos de Arbeloa nunca bajan los brazos y siguen jugando con mucha intensidad, con un Arda Guler magnífico a los mandos de la nave. El primer tiempo acaba tras diez minutos de asedio total al territorio de las huestes de Simeone.
A los tres minutos de la segunda parte, Munuera Montero le perdona la segunda amarilla a Johnny Cardoso por un agarrón a Brahim en un contraataque. Por la tarde también le perdonaron una segunda amarilla a Lamine Yamal por una zancadilla por detrás a un rival sin opción a disputar el balón, el Negreira boy no pitó ni falta, no fuese que. Está todo perfectamente cocinado.
Unos minutos después, el pícaro Brahim hace una de las suyas en la línea de fondo y provoca un penalti claro de Hancko. Vinicius lo convierte. El partido está empatado. El Madrid sigue presionando y don Federico Valverde, el centrocampista más en forma del mundo, roba un balón a Giménez, entra en el área y bate a Musso con las maneras de un nueve del siglo XX.
El Atleti saca a Reacher y empieza a colgarle balones. Munuera Montero está nervioso. Thiago agarra a un atacante del Atleti y le saca tarjeta amarilla. Sí, exactamente igual de amarilla que la que no le sacó a Cardoso para no dejar a su odiado Madrid con uno más.
Salen Trent y Mbappé. Seguimos recuperando efectivos. El francés aparece con cuentagotas. Si recupera su forma, la decimosexta estará más cerca. Estas semanas don Vinicius y don Federico han asumido el liderazgo y se han encargado de guiar al equipo por el desierto hasta el próximo oasis. El estado de ambos es formidable. Pero el partido se vuelve a complicar, Molina lanza un misil desde su casa que perfora la portería, el fondo, la chapa del estadio y sale botando a la calle. Imparable.
Pero estos chicos no se rinden. Luchan hasta el final. Lo dan todo. Arbeloa le pide a Trent que pierda la timidez. Que es un gran jugador. Que tiene el nivel para jugar en el Bernabéu. Que se vaya arriba. Que se divierta. Que no tema los silbidos de los cuatro imbéciles si falla algún pase o pierde algún balón. Dicho y hecho. Trent se marca una carrera valverdiana, empieza a romper las líneas rojiblancas y le pone un gran pase a Vinicius. El mejor jugador de fútbol de la última década se perfila desde su hábitat natural hacia la frontal y marca un golazo que se cuela junto al palo más lejano. Don Vinicius José Paixão de Oliveira Junior se sube a la valla publicitaria, se besa el escudo y lo celebra con el mismo punto de locura con el que don Federico festeja sus goles.
Y vuelve Lord Bellingham. Cómo te he echado de menos, Jude. Vuelve para darnos otra Champions. Haz que vuelvan a sonar Los Beatles en el Bernabéu. Y el We are the champions de Queen. Tras el parón regresará Militao. Este equipo está jugando muy bien. Mbappé, Bellingham y Militao son tres grandes refuerzos. Estamos preparados para luchar por la decimosexta.
Pero Munuera Montero ha venido a lo que ha venido. Él ha venido a impartir su justicia, la justicia del CTA. Y no soporta el espectáculo que está ofreciendo el equipo al que odia. En una entrada de amarilla de Valverde a Baena, saca inmediatamente del bolsillo una tarjeta roja y se la planta con violencia en los morros a don Federico. Lo hace con una velocidad supersónica. La cara de Valverde cuando ve la roja lo dice todo. Es la cara que ponemos todos los aficionados al fútbol del mundo. Incredulidad. No nos lo podemos creer. Se le ha ido la pinza. No. No es así. Es algo totalmente premeditado. Y para confirmar su premeditación, escribirá una falsedad en el acta para justificar su arbitrariedad. Recuerden que Munuera Montero ya mintió en el acta del partido de Pamplona afirmando que Bellingham le había dicho «fuck you» (que te jodan) en lugar de «fuck off» (vete a la mierda). En el acta escribirá que Valverde fue expulsado «por dar una patada a un adversario, sin estar a distancia de ser jugado, empleando uso de fuerza excesiva». Tres mentiras en una misma frase. No le da una patada, le hace una zancadilla. El balón está a distancia de ser jugado, pero llega tarde. Y lo de la fuerza excesiva es lo que diga el Negreira boy de turno con su dinamómetro mental. Todo se torna más vergonzoso si recordamos la entrada de Raphinha a un jugador del Mallorca en la primera jornada de esta mugrienta competición. Raphinha le entró a un rial con las dos piernas por detrás, sin posibilidad de jugar el balón y empleando una fuerza excesiva. Casi le provoca una lesión de rodilla. Pueden revisar la jugada. Munuera Montero solo le sacó tarjeta amarilla. Ese día no le pareció que la fuerza con la que entró Raphinha fuese excesiva. Ese día también permitió marcar un gol al Barcelona con los jugadores del Mallorca parados con un compañero tendido en el suelo por un balonazo en la cabeza. Por cierto, qué ridículo es ese tupé que lleva Munuera Montero. Alguien debería decírselo. Sino va a acabar su carrera haciendo algún cameo en una película de Santiago Segura.
Tras la cacicada del Negreira boy, el equipo realiza un ejercicio de resistencia durante más de veinte minutos, defendiendo bastante bien, con un Lunin muy seguro. Se le escapan dos puntos al CTA. El colectivo deberá seguir mostrando sus vergüenzas a todo el mundo del fútbol en las próximas jornadas si no quieren que se le escape La Mugrienta al equipo que regó de millones a su jefe.
Y nos vamos al parón FIFA. Esperemos que este parón sea favorable. El Madrid de Arbeloa es un avión supersónico. El equipo está en muy buena forma y es un punto negativo el romper la dinámica. Pero este año el parón nos da unos días más para que Bellingham, Mbappé y Militao vayan cogiendo forma. Y también es un respiro para mí. Hoy estoy contento por la victoria y por la alegría de los chicos de Arbeloa, pero esto resulta insostenible. El hedor a corrupción que desprenden los del silbato es insoportable. Necesito un descanso de esta mugrienta competición. Es verdaderamente desagradable ver actuar a estos rufianes con total impunidad en todas y cada una de las jornadas. Manchan su profesión. Ensucian el deporte más bonito del mundo. Representan todo lo que no debería ser el deporte. Los niños no merecen esto. Los mayores tampoco lo merecemos.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







