Para que una noticia sea creíble hace falta aportar datos que la avalen. No vale con afirmar que algo ha sucedido. Además del qué, es preciso decir quién, cómo, dónde, cuándo, por qué…

Es todo tan inverosímil que no hay quien se lo crea.
Y después de escuchar a los ciudadanos periodistas, aún menos.
Dicen haber contrastado la noticia, pero en realidad no hay noticia.
Sólo disponen de un titular escandaloso y cero datos más que lo expliquen.

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