
Nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino, pintando una realidad que no existe. Darse cuenta del embuste es muy sencillo, basta con escuchar el discurso de todos ellos.
Ellos saben cuál es la realidad, pero nos quieren hacer creer que vivimos dentro de su fantasía interesada. Sólo hace falta leer y escuchar, y entender lo que se lee y escucha, para comprobar que esa maquinaria, esa caverna blanca de la que tanto hablan, no es sino producto de su imaginación. Pero no es una fantasía delirante fruto de una pérdida de contacto con la realidad, no, ni por asomo. Se trata de una ficción paralela creada conscientemente para ocultar la verdadera realidad.





