Algunos lo han fomentado. Otros, sencillamente, han buscado excusas o han mirado para otro lado. Ahora se han dado cuenta de lo que han propiciado, pero ellos nunca tienen la culpa de nada.

Pues resulta que sí, que el martes en Cornellá se dieron cuanta de que es negativo permitir cánticos ofensivos. Por lo visto, hasta ese momento no se habían percatado de la gravedad de los hechos. Así que han decidido, después de micho tiempo minimizando los insultos racistas, ponerse manos a la obra porque puede ser perjudicial para las aspiraciones de España en el Mundial de 2030. Los que han sido corresponsables de que la situación se deteriore tanto, ahora se ponen al frente de la manifestación.

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