
5 de abril de 2026
RCD Mallorca 2 – 1 Real Madrid
Todavía está resonando en mi mente el precioso especial de don Richard Dees titulado A vida é feita de pequenos nadas. No se lo pierdan. Si don Richard está agradecido al Real Madrid por haberle salvado la vida, yo estoy agradecido al club blanco por haber salvado a don Richard. Su labor es imprescindible en esta sociedad.
Pero inevitablemente tenemos que dejar la belleza y la grandeza para sumergirnos en la fosa séptica del fútbol español. Una jornada más. Una temporada más. El Madrid va a Mallorca como el reo al patíbulo. Esta vez no habrá llamada del gobernador con el indulto. Pedro Sánchez, Pilar Alegría, Rodríguez Uribes, Rafael Louzán, Javier Tebas, Fran Soto, Fernández Borbalán, Jaume Roures, Tatxo Benet, Carlos Martínez, Juanma Castaño, Manolo Lama, los foutos, los juanfes, los burrulls, los iturraldes, los páveles y decenas de personas más están a las órdenes de la organización de Laporta. Como escribió ayer don Paul Tenorio: «Lo del fútbol español es para que entre la UCO y se lleve detenidas a 150 personas»
Fran Soto, el sucesor espiritual de Enríquez Negreira, designó hace unos días a Munuera Montero para nuestro partido en Pamplona, tras haber protagonizado la pasada temporada un arbitraje escandaloso, también en Pamplona, un espectáculo a la altura de las fechorías de Tom Henning Obrevo y Deniz Aytekin. Si algo funciona, para qué cambiarlo. Esta vez la encerrona en Mallorca la protagoniza Sánchez Martínez, árbitro ascendido a Primera División por Enríquez Negreira. Recuerden que el propio Sánchez Martínez presumía de que su vice le había llamado un par de horas antes de que se publicase la lista oficial para comunicarle la noticia. Sánchez Martínez, que tiene aspecto de enterrador de spaghetti western, se subió a un escenario con todos los árbitros detrás en cuanto saltó el caso Negreira, cogió un micro y empezó a darse golpes en el pecho, todo digno él, rabiando porque se dudase de la honestidad del colectivo. Tranquilo, José María. No dudamos. Viendo vuestras fechorías jornada tras jornada confirmáis todas nuestras sospechas. Pero hay más, el curriculum vitae del personaje es muy amplio. En Mallorca, en 2022, Pablo Maffeo, un macarra tuercebotas que va de matón de instituto, le hizo una entrada con los tacos a la rodilla a Vinicius. Si le hubiese cogido con la rodilla apoyada le podría haber destrozado la carrera futbolística a la estrella brasileña. En esa época la prensa deportiva titulaba «Vinicius en el foco» como el Egin cuando señalaba los objetivos de la banda terrorista. Sánchez Martínez no sacó ni tarjeta amarilla. Eso sí. Cuando Vinicius protestó, le sacó rápidamente una amarilla y le amenazó con un «te expulso». En cualquier otro país del mundo un árbitro así habría sido apartado de la profesión. Pero estamos en España. Sánchez Martínez es un cachorro seleccionado por Negreira. Este nuevo CTA de Fran Soto ha cambiado tanto que Sánchez Martínez es árbitro internacional y ha sido preseleccionado para arbitrar el Mundial junto a Hernández Hernández. Ni Negreira los hubiese escogido mejor. Recuerden que Hernández Hernández, culé declarado, Negreira boy de rancio abolengo, pertenece al colegio de árbitros canario, una organización más culé que la peña blaugrana de Les Corts. Todavía recuerdo cuando salió en prime time en Movistar para pedir disculpas por no dar como válido un gol del Barcelona. El chico no podía dormir por las noches. Siempre he sospechado que Negreira le hizo salir a pedir disculpas para demostrarle al Barcelona que manejaba a los árbitros a su antojo. Por cierto, con todos los saldos arbitrales y las negreiradas que hemos sufrido desde los años noventa del siglo pasado ¿recuerdan a algún árbitro que saliese a admitir un error contra el Real Madrid? Pues eso. Ellos solo hablan públicamente para amenazarnos.
Si han leído hasta aquí se darán cuenta de que el fútbol español forma parte de la picaresca española. Es un ámbito colonizado y controlado por pillos, descuideros y gente de mal vivir. Si el Real Madrid es John Ford, el fútbol español es las películas de Torrente. Desde El Lazarillo de Tormes, a La vida del buscón, pasando por la saga de La Escopeta Nacional de Berlanga o su Todos a la cárcel y llegando a Torrente presidente. El fútbol español es digno heredero de toda esa tradición. Solo hay que ver el aspecto de Louzán, Tebas o Laporta para darse cuenta de que son personajes de Quevedo, Berlanga o Segura. Gente sin oficio ni beneficio que no podría vivir de otra cosa que de esquilmar al fútbol español. Enfrente esta el Real Madrid, la nobleza, la épica. Va el Madrid con su bandera, blanca y limpia que no empaña. Caballero del honor. No sé qué hacemos aquí.
Vayamos al césped. La alineación de don Álvaro es un once pensando en el martes. En la decimosexta. Valverde no juega por orden del CTA. Así lo quiso Munuera Montero. La primera parte del equipo no fue mala. Creamos bastantes ocasiones. Mbappé está en forma. Muy activo. Pero Leo Román hizo un gran partido y lo paró todo. En el minuto tres hubo una negreirada que pudo cambiar el signo del partido. El partido no hubiese sido el mismo si marcamos un gol en el minuto tres. Un defensa mallorquinista despeja a córner con el brazo un centro al área. Ni una sola repetición, Sánchez Martínez callado, Iglesias Villanueva mudo desde el VAR, los narradores de televisión silbando una canción de Rosalía, las emisoras de radio dando paso a la publicidad de los cromos de La Liga de Javier Tebas. Ni una sola palabra sobre esta jugada en las decenas de programas de radio y televisión que viven de retransmitir esta mugrienta competición.
Mbappé y Brahim reciben agarrones en los contraataques y ni rastro de tarjeta amarilla, Rudiger recibe un agarrón en el área mientras remata de cabeza, nada se revisa en el VAR. El árbitro se inventa una falta de Camavinga para cortar una recuperación de balón del Madrid. Pablo Torre le hace una dura entrada a Mbappé y se va sin tarjeta. La faena de Sánchez Martínez resulta muy aseada. La primera tarjeta del partido siempre la guarda para el Real Madrid. El Mallorca encadena hasta once faltas seguidas sin ver ninguna tarjeta amarilla. Unas horas después, el Atlético de Madrid cometerá nueve faltas y será sancionado con cinco tarjetas amarillas y una tarjeta roja. Estas estadísticas no se dan en ninguna liga del mundo. Basta con ver unos minutos el arbitraje de ambos partidos para llegar a la conclusión de que el mismo Comité Técnico de Árbitros y los mismos colegiados le arbitran de modo muy distinto al equipo que le pagó a su vicepresidente 8,4 millones de euros durante varias décadas.
El Madrid recibe un gol antes del descanso. Uno de esos goles que encaja con mucha facilidad. Nada más empezar la segunda parte, también recibe la primera tarjeta amarilla del partido. Es una regla no escrita del CTA. La primera tarjeta del partido siempre al Real Madrid. Arbeloa saca a dos nuevos fichajes: don Éder y Mr. Jude. Hay que darles minutos. También sale Vinicius, que toma el mando del ataque y lo intenta una y otra vez por su banda. Se va con facilidad de dos defensas, pero siempre le salen al paso otros dos. En los últimos minutos Militao marca un gran gol de cabeza a la salida de un córner. El Madrid va a la épica, pero Sánchez Martínez le corta el ritmo con faltas inventadas y decide no pitarle ningún córner más, no sea que marque el segundo. Con el Madrid volcado buscando agarrarse a la Mugrienta llega el segundo del Mallorca. Un gol de Vedat Muriqi del que todavía estamos esperando ver una toma lateral. Todas las tomas del gol son desde el centro del campo. Piensen mal y acertarán.
Los chicos están pensando más en la decimosexta y en el Mundial que en esta competición adulterada en la que están obligados a jugar. El Madrid está secuestrado por la mafia que controla el fútbol español. Veo difícil escapatoria. No confío ni en la FIFA ni en la justicia ordinaria. Han caído antes los regímenes de Venezuela e Irán que el CTA y el Fútbol Club Barcelona.
Y por último una jugada que resume la mancha que sigue ensuciando a todo el colectivo arbitral. En el Atlético de Madrid – Fútbol Club Barcelona, Gerard Martín despeja el balón con fuerza y a continuación pisa a un jugador del Atleti. Busquets Ferrer le saca tarjeta roja. Pero esta vez el VAR si avisa. Quizás podrían haber avisado hace unos días a Munuera Montero para corregirle cuando expulsó a Valverde, ya que el balón estaba a distancia de ser jugado y Valverde no empleó fuerza excesiva como argumentaba el Negreira boy. Pero ya saben que el VAR, desde que lo implantó Clos Gómez, solo avisa cuando tiene que avisar. Esta vez sí hay llamada desde la sala oscura de Las Rozas. Obligan a Busquets Ferrer a ir a la pantalla y a desdecirse. Le perdonan la tarjeta roja al nen de La Masia.
Pero lo más grave es la disparidad de criterios. Se saltan y retuercen el reglamento siempre para favorecer los mismos intereses. Hace unos días en el Betis – Rayo se dio una jugada muy similar. Un jugador del Betis despejó el balón y pisó al jugador del Rayo. No fue expulsado. El VAR no avisó. Al martes siguiente, el CTA admitió el error en su programa Tiempo de revisión y explicaron que el VAR tendría que haber intervenido porque era tarjeta roja. Y una jugada más. Hace unos años Djené protagonizó una acción idéntica, despejó un balón y al apoyar el pie en el suelo pisó a un rival. El árbitro de campo sacó tarjeta amarilla y el VAR avisó para que le sacaran la tarjeta roja.
Las tres acciones son idénticas, un jugador que rechaza el balón y al poner el pie en el suelo pisa al rival. Ante la disparidad de criterio del VAR, siempre sale beneficiado el equipo que le pagó al vicepresidente de los árbitros 8,4 millones de euros. El martes en Tiempo de revisión saldrá Marta Frías a contarnos una patraña redactada con ChatGPT, un batiburrillo de términos que no están en el reglamento del fútbol, para justificar esta nueva negreirada. No se engañen. La Mugrienta Liga Negreira está decidida desde hace meses. Hasta que el CTA no sea desarticulado, La Liga seguirá siendo una farsa. El hedor que desprende esta competición ya resulta insoportable.
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NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.







