10 de abril de 2026

Real Madrid 1 – 1 Girona FC

Mis crónicas de los partidos de fútbol del Real Madrid en las competiciones españolas acaban convirtiéndose habitualmente en crónicas de sucesos. No tiene sentido escribir sobre fútbol en un partido amañado. Hacerlo sería legitimar a la organización mafiosa que ha adulterado el partido. No voy a seguirles el juego. No voy a hacer como si aquí no pasase nada. No voy a escribir sobre si un equipo juega mejor o peor en una competición amañada por una trama corrupta. En España una serie de mediocres han asesinado al deporte más bello actuando con total impunidad. La acción de unos y la omisión de otros nos ha llevado hasta aquí.

Anoche me senté a ver el partido considerándolo el primer encuentro amistoso de la pretemporada 2026 / 2027. Nos queda la última bala del próximo miércoles en Múnich para luchar por la decimosexta. Pero en España quedan un puñado de partidos de una liga que el CTA ha vuelto a regalarle al club que compró a su vicepresidente durante décadas. Si revisan los arbitrajes al Real Madrid y al Barcelona desde el día en que el Madrid de Arbeloa se puso líder llegarán a la misma conclusión.

El considerar el partido contra el Girona como un partido de preparación para Múnich, sin la tensión del resultado, me hizo ver las cosas de otra manera y estaba planteando en mi mente una crónica centrada en el fútbol. Incluso consideré otros dos títulos para el artículo durante el transcurso del partido. Pero tuve que cambiar el título. Y también la crónica. Y siempre por el mismo motivo. Es lamentable que en los partidos del Real Madrid el protagonista tenga que ser siempre el Negreira boy de turno.

En esta jornada La Liga de Javier Tebas ha decidido que todos los árbitros y todos los equipos que se han prestado a la charlotada jueguen vestidos con equipaciones vintage. Antes del partido escribí un post en redes sociales afirmando que me parecía todo un homenaje a los años de plomo del negreirato. Y no es que sea un vidente o un pitoniso, es que les conozco perfectamente. Es lo que acabó resultando. Un homenaje a Negreira. Un homenaje perpetrado por Javier Alberola Rojas y por Daniel Trujillo Suárez.

Alberola Rojas es uno de los árbitros que le pagó al hijo de Enríquez Negreira por una supuestas sesiones de coaching desde finales de 2018 hasta 2020. Es un modus operandi similar al del Fútbol Club Barcelona, que le pagó 8,4 millones de euros a su padre por unos informes que nadie ha visto. A Alberola Rojas le fueron tan bien las sesiones de Negreirita que ha llegado a ser nombrado árbitro internacional y fue premiado por Cártel Técnico de Árbitros como el mejor árbitro de España la pasada temporada. En cualquier país del mundo el conflicto de intereses es tan evidente que Alberola Rojas hubiese sido apartado del arbitraje. Pero estamos en España, un país con una gran tolerancia a la corrupción. Aquí Alberola es la estrellita del CTA.

Si Jesús Gil decía en 1993 que Enríquez Negreira era el hombre que ganaba las ligas para el Barcelona, podemos afirmar que hoy en día el hombre que gana las ligas para el Barcelona es Daniel Trujillo Suárez. Y lo hace sentado en una silla desde un cuarto oscuro. No hay más que revisar sus actuaciones desde el VAR las últimas dos temporadas. Fue el protagonista del escandaloso arbitraje en Pamplona la pasada temporada, donde no avisó de cinco penaltis en el área de Osasuna, pero sí de uno en el área del Real Madrid. Un penalti al que el propio CTA llama «contacto residual», pero que sirvió de excusa a Munuera Montero para pitar un penalti y birlarnos dos puntos.

Dispongo de una información sobre Trujillo Suárez desde agosto del año pasado. No quería hacerla pública. Pero se la voy a relatar hoy. Porque lo de este personaje ya no tiene un pase. Su misión en la vida es destruir al Real Madrid. Su cargo de árbitro de VAR se lo está permitiendo. Trujillo Suárez empezó desde muy niño en el arbitraje. Trujillo Suárez es un fanático del Fútbol Club Barcelona desde pequeño. Lloraba cuando perdía su equipo. Toda su familia era todavía más fanática, tanto su hermano como sus padres. Cuando empezó a arbitrar en categorías superiores, sus allegados afirmaban que su propósito era llegar a Primera División para poder joder al Madrid, porque eso le daba más placer que favorecer al Barcelona. Cuando le descendieron a Segunda pidió ir a la sala VOR y convertirse en árbitro de VAR. Este es el personaje.

Trujillo Suárez es árbitro de VAR desde 2024. Desde entonces, es el árbitro de VAR que más veces ha supervisado al Real Madrid desde la sala VOR, con 20 designaciones. El CTA ha cumplido los deseos de Trujillo Suárez. Toda organización mafiosa necesita fanáticos que ejecuten sus órdenes y aprieten el gatillo. Trujillo Suárez da perfectamente el perfil. El Fútbol Club Barcelona le debe las dos últimas ligas a ese niño tinerfeño que ha visto su sueño hecho realidad.

Durante el partido, Alberola le sacó una tarjeta amarilla a Mbappé por protestar una falta en la que alargó el brazo para protegerse del rival que venía por detrás. Fíjense en la expresión en el rostro de Alberola cuando le plantó la tarjeta en la cara a Mbappé. Su odio al Real Madrid les delata. No pueden ni quieren disfrazarlo. Unos minutos después, un jugador del Girona le dio un golpe con el codo en la cabeza a Fran García en un salto. No sacó tarjeta amarilla. En una recuperación de balón de Valverde le sacó tarjeta amarilla cuando Valverde llega antes y toca el balón. Un arbitraje clásico del CTA.

Hasta que en el minuto ochenta y ocho se produce una jugada escandalosa. Mbappé entra en el área y recibe un golpe en la ceja con el brazo de un defensa, que al mismo tiempo le zancadillea. Hay penalti por dejar el brazo, como en la jugada en que pitaron falta de Mbappé en la primera parte, y por dejar el pie atrás y zancadillear al delantero. Alberola, antes de que Mbappé cayese al suelo, ya estaba haciendo aspavientos con sus brazos indicando enérgicamente que no había nada de nada. Suelen hacer ese gesto otros árbitros como Martínez Munuera. Parecen adiestrados. Lo hacen automáticamente. Parecen tenerlo ensayado una y mil veces. Antes de que un jugador del Real Madrid caiga al suelo ya están haciendo aspavientos indicando que no, que no ha pasado nada. Los ejecutan con la misma maestría de los señaleros que le hacen señales a los pilotos de los aviones para guiarlos cuando ya están en tierra. Con el gracejo de las azafatas de vuelo explicando a los pasajeros dónde están las salidas de emergencia. Pero la desvergüenza de Alberola no acaba en sus aspavientos de pavo real. Mbappé tiene una ceja rota por el contacto y está sangrando. Cualquier árbitro del mundo, al ver al jugador tumbado en el césped y sangrando, entiende que ha podido haber contacto y revisa la jugada. Alberola no. Alberola es un narciso. Alberola es un protegido de los Negreira.

Kyilian es atendido en el césped durante dos minutos. Los médicos intentan parar la sangría. Las imágenes de Mbappé sangrando son censuradas en la retransmisión de televisión. Se ocultaron las pruebas intencionadamente a los espectadores de todo el mundo. Las imágenes de Mbappé sangrando las veremos después del partido a través de videos captados desde la grada por aficionados con sus teléfonos móviles. La censura del entramado corrupto del fútbol español en 2026 es mayor que la que sufrió España durante el franquismo.

Y Trujillo Suárez, el niñato culé del VAR, tras ver repetida la jugada varias veces y desde distintas tomas, dice que no, que no hay nada. Que se joda Mbappé. Que se joda el Real Madrid. Y Alberola hace tres veces el gesto de que no hay nada. Lo ejecuta a la perfección como si fuese un bailarín del Ballet Nacional. Y todo tras ver a un tipo sangrando en el suelo.

La jugada da la vuelta al mundo. Es inexplicable. Como la patada por detrás a Mbappé contra el Espanyol que no fue roja la temporada pasada. Esa vez en el VAR estaba otro sospechoso habitual, Iglesias Villanueva. Cuando un árbitro no ve una jugada tan clara puede argumentar que se ha tratado de un error porque no ha podido ver bien la acción al no estar bien situado o al estar tapado por algún jugador. Cuando alguien en una sala oscura ve la jugada repetida en varios monitores, varias veces y desde distintos ángulos y decide que no se revise, no se trata de un error, se trata de prevaricación. Y Trujillo Suárez tiene un cargo que le permite prevaricar contra el Real Madrid cuando le venga en gana. Y es el CTA quien le ha otorgado ese poder y le mantiene en el puesto. El CTA de Fran Soto está haciendo bueno al CTA de Enríquez Negreira.

Las fechorías del Cártel Técnico de Árbitros se ven en todo el mundo y en una televisión de México califican a Alberola Rojas y a Trujillo Suárez de sinvergüenzas y ladrones. No seré yo quien les lleve la contraria. En todas las televisiones de España está instaurada la omertá. En todas excepto en Real Madrid TV, que es la única donde se exponen las fechorías de estos impresentables. Por eso les molestan tanto nuestros videos. Por eso quieren que no se emitan. Que nadie vea las pruebas.

El mejor club de la historia del fútbol sigue sobreviviendo como puede en una liga española donde está secuestrado por una trama corrupta. Lo del penalti a Mbappé lo sabremos cuando haya prescrito. Los arbitrajes sufridos por el Real Madrid desde que se puso líder demuestran que el Cártel Técnico de Árbitros sigue al servicio de los intereses del Fútbol Club Barcelona. El Real Madrid debería denunciar a los árbitros individualmente ante la justicia ordinaria. Son siempre los mismos colegiados convenientemente escogidos. Campan a sus anchas desde hace muchos años. Una demanda por prevaricación y corrupción deportiva y que respondan ante un juez. Y el club debería darle la orden al entrenador de retirar al equipo del campo la próxima vez que se produzca una situación similar.

Arbeloa se muestra resignado en la rueda de prensa. Como yo. No se puede competir en ningún campeonato con unos árbitros que prevarican una y otra vez contra el Real Madrid. Hasta que no se sustituyan todos y cada uno de los árbitros del CTA por árbitros de otros países el fútbol español no tendrá solución. Hasta entonces las competiciones españolas seguirán siendo una farsa carente de prestigio. La liga 2025 / 2026 es otro título manchado para el Fútbol Club Barcelona. Uno más. Que lo disfruten.

NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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