24 de septiembre de 2026

Este es el artículo que jamás quise escribir. La idea de estas líneas lleva rondando mi cabeza desde hace más de un año. He estado varias veces a punto de empezarlo. La semana pasada se produjo un hecho que me ha llevado a escribirlo y a publicarlo. No son buenas noticias. Es un artículo que puede resultar muy deprimente. Así que pueden dejar de leer aquí si lo desean.

Esta pasada semana conocimos las cuentas del Fútbol Club Barcelona. Pudimos comprobar que el Fútbol Club Barcelona tan solo ha podido justificar 127 de los 300 millones de euros que aseguró que iba a recibir para poder cumplir el fair play financiero de La Liga. Desde la vuelta al club de Joan Laporta, el Fútbol Club Barcelona ha inscrito y ha renovado a más de una decena de jugadores saltándose el fair play financiero. El modus operandi es justificar las inscripciones con «palancas falsas», contratos que firman con empresas afines asegurando van a recibir una cantidad de dinero que nunca acaban recibiendo. Cuando no han podido justificar las inscripciones con este método han contado con la ayuda del Gobierno de España para hacerlo. Recuerden los casos de Dani Olmo y Pau Víctor, inscritos por el Consejo Superior de Deportes fuera de plazo y saltándose el control financiero de La Liga.

En el apartado económico de la memoria del Fútbol Club Barcelona correspondiente a la temporada 2025/2026 también hemos podido comprobar que aparece un crédito millonario que el club le concedió a Audiovisual New Aged, una entidad vinculada a Javier Tebas, el presidente de La Liga y vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol, de la que depende el Comité Técnico de Árbitros. Un crédito que Javier Tebas solicitó a todos los clubes de primera y segunda división y que el Real Madrid se negó a conceder alegando un evidente conflicto de intereses.

Hace unos días hemos conocido que Telefónica, cuyo mayor accionista es el estado español, va a financiar al Fútbol Club Barcelona a través de un patrocinio. Conviene recordar que el Gobierno de España puso al frente de Telefónica a Marc Murtra y este colocó a Gerard Guiu en el consejo de administración de Telefónica Audiovisual Digital. Guiu es exdirectivo y exdirector de relaciones institucionales del Fútbol Club Barcelona. No esperen ninguna denuncia del negreirato en Movistar. Recuerden que hace unos días retiraron de sus redes sociales un video en el que Rodri no salía muy bien parado. Y esta semana Juanma Castaño, director del programa deportivo de máxima audiencia radiofónica, escribió un artículo en el diario ABC comparando a Real Madrid TV con el diario filoterrorista Gara.

Pero lo de una empresa pública financiando al Barcelona con el dinero de todos los ciudadanos no es algo nuevo. Desde 1988 hasta 2018 la televisión pública catalana TV3 financió al Fútbol Club Barcelona facilitando sus fichajes y asegurando su estabilidad económica. Es una más de las prebendas que recibe el Fútbol Club Barcelona por ser el ministerio de asuntos exteriores del independentismo catalán

La mancha imborrable del Fútbol Club Barcelona siempre será el caso Negreira. Como ustedes saben, aunque los pagos solo están acreditados entre 2001 y 2017, hay indicios de que el Fútbol Club Barcelona empezó a contar con los servicios del vicepresidente de los árbitros españoles desde 1993, desde el instante en que José María Enríquez Negreira llegó a su cargo de la mano de Ángel María Villar y Victoriano Sánchez Arminio. Así lo atestiguan algunos exdirectivos del Fútbol Club Barcelona. José Luis Núñez fue presidente del Fútbol Club Barcelona desde 1978 hasta 2000. En 2001 le sucedió Joan Gaspart, que fue quien oficializó los pagos a Negreira media facturas. En 2004, Joan Gaspart fue nombrado vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol por el presidente Ángel María Villar y continuó en el cargo hasta 2017. Siendo vicepresidente de la Federación hizo unas declaraciones en las que expresó: “Perjudicaré deportivamente al Real Madrid hasta que me muera“. Un nuevo conflicto de intereses. Pero en España todo vale contra el Real Madrid. Estamos en un país en que se asumen con total normalidad cosas que no ocurren en los países de nuestro entorno. A Joan Gaspart le sucedieron como presidentes del Fútbol Club Barcelona: Joan Laporta, Sandro Rosell, Josep Maria Bertomeu y nuevamente Joan Laporta. Todos siguieron pagando a Negreira religiosamente. Hasta el día en que finalizó su etapa en el Comité Técnico de Árbitros. Hoy en día en el organismo arbitral siguen aquellos que labraron toda su carrera en el arbitraje a la sombra de Negreira. Tras la «renovación» del Comité Técnico de Árbitros por parte de Rafael Louzán y Fran Soto, el responsable técnico de los árbitros es David Fernández Borbalán, que desarrolló toda su carrera como árbitro con Negreira. Fernández Borbalán era apodado por la prensa de Barcelona el talismán del Fúbol Club Barcelona. Fue el artífice del récord todavía no superado de quince victorias consecutivas con el mismo árbitro. Este es el nuevo responsable técnico del Comité Técnico de Árbitros. Ya dijo Giuseppe Tomasi di Lampedusa en El gatopardo que «es preciso que todo cambie para que todo siga igual».

El caso Negreira salió a la luz en 2023. El escándalo se filtró de manera controlada, cuando el tinglado ya había maniobrado para asegurar que hubiese prescrito. Unos meses antes, el Gobierno de España nombró como Director General de Deportes del Consejo Superior de Deportes a Albert Soler, exdirectivo del Fútbol Club Barcelona que formó parte de una de las directivas que pagaba a Negreira. Albert Soler redactó una nueva Ley del Deporte en la que se aseguraba de que el caso había prescrito y el Fútbol Club Barcelona no iba a ser castigado deportivamente por haber comprado al vicepresidente de los árbitros durante diecisiete años. Soler abandonó el cargo en cuanto la ley fue publicada en el Boletín Oficial del Estado.

Desde entonces las autoridades de España no han tomado acción alguna para sancionar deportiva o penalmente al Fútbol Club Barcelona. La Real Federación Española de fútbol ha mirado hacia otro lado. No han regenerado el Comité Técnico de Árbitros, siguen los mismos, solo han puesto como jefe al abogado Fran Soto, amigo de Rafael Louzán, para desviar la atención. Todo con la omertá de unos medios de comunicación que viven de la publicidad institucional del Gobierno de España y de los anuncios de La Liga. Javier Tebas riega a los medios de comunicación españoles con más de cuarenta millones de euros todos los años. Una crítica a la competición por parte de un periodista conllevaría la retirada de la publicidad a la empresa para la que trabaja. Los medios deportivos viven de retransmitir, narrar y escribir sobre las competiciones españolas. No pueden admitir que están vendiendo un producto adulterado. Se desmontaría su modo de vida.

Recuerden hace unos meses la presencia de Javier Tebas en un púlpito con el escudo azulgrana en la toma de posesión como presidente de Joan Laporta. Un acto en el que tuvo un lapsus cuando dijo: «También quiero felicitar porque estoy seguro de que vamos a tener… de que el Barça va a tener éxitos en los próximos años». El presidente de La Liga halagando y blanqueando a un presidente que compró al vicepresidente de los árbitros españoles. Recuerden la frase sobre la mujer del César. Javier Tebas no solo no lo es, tampoco se esfuerza en parecerlo. Una imagen bochornosa para el fútbol español. Joan Laporta, que debería estar inhabilitado para su cargo en cualquier país del mundo, es blanqueado habitualmente por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, por el presidente de La Liga y por unos medios de comunicación que le ríen las gracias.

El juez del caso Negreira advirtió de indicios de corrupción sistémica en el arbitraje para favorecer los intereses del Fútbol Club Barcelona. No se ha tomado medida alguna. Siguen los mismos. Los arbitrajes siguen siendo tendenciosos. Los saldos arbitrales de Real Madrid y Barcelona no aguantan explicación alguna. Todas las semanas asistimos a un espectáculo bochornoso protagonizado por un colectivo que carece de toda credibilidad. Ya nadie duda de la honorabilidad de los árbitros. Hace tiempo que despejaron todas las dudas. Cuando el Real Madrid denunció el caso, la respuesta de los árbitros fue unirse formando un sindicato para defenderse del Real Madrid. Un colectivo que jamás ha tenido una mala palabra hacia el club que compró a su vicepresidente y manchó a toda la profesión. En lugar de eso, su respuesta ha sido cerrar filas y presentar dos denuncias contra el Real Madrid. En ningún país del mundo hay jueces que tengan denunciada a una de las partes a las que juzgan todas las semanas. Es un conflicto de intereses evidente. Pero en España todo vale.

La última esperanza del Real Madrid era acudir a la UEFA con un dossier mostrando los arbitrajes de la etapa Negreira y de la etapa actual, un documento con cientos de jugadas y datos que demuestran que los arbitrajes siguen siendo los mismos. Que el sistema que instauró Negreira sigue en vigor. Lo vemos todas las semanas. Los árbitros españoles arbitran con un reglamento distinto al Fútbol Club Barcelona y al Real Madrid. Los árbitros que favorecen al Barcelona o perjudican al Real Madrid siguen siendo premiados con la internacionalidad o con arbitrar finales de Copa del Rey o de Supercopa de España. Es el mismo modus operandi que tenía Negreira. Iván Pávlov era más sutil con sus perros que Negreira con sus cachorros.

Hace unos días el caso Negreira llegó a su conclusión. La UEFA anunció que el Camp Nou será la sede de la final de la Champions League de 2029. Es una manera de blanquear definitivamente al Fútbol Club Barcelona. Una forma de legitimar ante toda Europa a un club tramposo. Una prueba evidente de que la UEFA no va a hacer nada. Se van a abstener de castigar el mayor escándalo de la historia del fútbol. Un club que ha comprado al vicepresidente de los árbitros de su país durante tres décadas se va a ir sin castigo. En Portugal y en Italia, en casos similares, hubo duras sanciones, descensos, pérdida de puntos y de títulos. En esos casos fueron las autoridades de ambos países quienes hicieron cumplir las leyes y el sentido común. No tuvo que intervenir la UEFA. Pero la España de 2026 es un país sumido en la corrupción, una lacra que ha infectado todas las instituciones y organismos del estado. España es un país tan acostumbrado a la corrupción que sus ciudadanos consumen con total normalidad una liga amañada. El caso sigue en los juzgados, pero me aventuro a adivinar que no ocurrirá nada. No hay más que recordar la inmunidad del clan Pujol y los indultos y las amnistías a los secesionistas catalanes. Pierdan toda esperanza.

Ahora mismo no hay solución. No hay salida. Tienen secuestrado el fútbol español desde hace treinta años. Son muchos años, quizás deban pasar otros tantos para que los mafiosos que manejan el fútbol español se vayan a la tumba. Serán sustituidos por otros. Quizás en algún momento llegue algún hombre justo con la honestidad y la rectitud necesaria para desinfectar el fútbol español y velar por un deporte limpio. Muchos de nosotros ya no lo veremos. Se acabó. Todo ha terminado. Le han robado a los españoles el deporte más bello del mundo. Lo han hecho a la vista de todos y con total impunidad. Y han salido indemnes. El Real Madrid se ha enfrentado a la corrupción y ha perdido. Los españoles también.


NOTA: Gracias a todos los lectores que me han conocido con Negreira para dummies: el mayor escándalo del fútbol europeo y están comprando también Madridismo sin complejos. Gracias a ustedes se está convirtiendo en un libro de culto entre los madridistas.

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