No es cierto que a todos les den y les quiten por igual, ni que a todos les pase lo mismo. Los fríos datos que se reflejan en las anomalías estadísticas dicen exactamente todo lo contrario.

«Todos los animales son iguales», proclamaba Napoleón, el cerdo protagonista de «Rebelión en la Granja», la novela de Orwell. Napoleón, en cuanto se hizo con el poder añadió la coletilla «pero algunos animales son más iguales que otros». Los ciudadanos periodistas lanzan continuamente el mensaje de que todos los clubs son perjudicados en igual medida por los arbitrajes, que en este aspecto las desgracias les pasan a todos, que todos son iguales. El problema es que los fríos datos nos dicen que algunos son más iguales que otros.

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