
Para pedir perdón así, más le habría valido guardar silencio y no pedir disculpas, pero la soberbia se lo impide. Pedir perdón sin hacerlo, rectificar manteniendo lo dicho.
Él no da más de sí.
No tengo mucha confianza en el ser humano en general, mucho menos en los ciudadanos periodistas, pero hay algunos que me provocan un especial rechazo. Son aquellos que acusan a los demás de lo que ellos mismos hacen día tras día, programa tras programa. Los que te roban la cartera y salen corriendo y gritando ¡al ladrón, al ladrón! Los que ven la paja en el ojo ajeno, pero son incapaces de percibir las Torres Petronas en el propio,





